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La cacería de un asesino en Inglaterra acaba con su suicidio

El criminal estuvo fugitivo siete días a pesar del enorme despliegue policial

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Raoul Moat había prometido eliminar a varios policías antes de permitir que lo atraparan. Al final, sólo dirigió su arma contra sí mismo. Seis horas después de que la policía consiguiera encontrarlo cerca del pueblo de Rothbury, Moat se pegó un tiro y puso así fin a una espectacular caza del hombre en la que habían participado centenares de agentes durante una semana.

El fugitivo quedó rodeado junto a un río. A sólo 30 metros de distancia, una decena de agentes le apuntó y le conminó a que tirara sus dos pistolas. La policía dijo al principio que ninguno de los suyos llegó a disparar, aunque luego admitió que dos agentes habían empleado pistolas eléctricas. Moat se negó a rendirse y a la una de la mañana se suicidó de un disparo en el cuello.

Moat, un ex portero de discoteca de 37 años, salió de prisión el 1 de julio. Dos días después, disparó contra su ex novia, el actual compañero de esta, que falleció, y un agente. Albergaba un profundo odio hacia la policía, como quedó patente en un texto de 49 folios que dejó a un amigo antes de emprender la huida.

La policía británica tiene que responder a muchas preguntas sobre su mediocre actuación

La policía británica tiene que responder a muchas preguntas sobre su mediocre actuación a lo largo de esta semana. El impresionante despliegue policial en la región de Northumbria, en el este de Inglaterra, al que se unieron 40 miembros de la unidad de francotiradores y 20 vehículos blindados traídos de Irlanda del Norte, fue incapaz durante días de encontrar al fugitivo.

Rothbury había sido el epicentro de la operación. Un alto cargo policial aseguró a sus habitantes que, obviamente, Moat no se atrevería a circular por las calles del pueblo. Pero eso fue precisamente lo que ocurrió en la tarde del jueves, pocas horas antes de que fuera localizado, y a pesar de que su foto había aparecido en la televisión y la prensa.

Moat conocía perfectamente la zona rural en la que se escondió, lo que le daba una cierta ventaja. Gracias a la ayuda de varios amigos, seis de los cuales han sido detenidos, le fue relativamente fácil evadirse del cerco policial.

La operación tuvo su momento delirante cuando el ex futbolista Paul Gascoigne se presentó en la zona con la intención de entregar a Moat una lata de cerveza, algo de comida y una manta. Gascoigne, con aspecto de estar borracho, dijo que era amigo del fugitivo y que podría convencerle para que se entregara. 'Está dispuesto a rendirse', dijo a una radio. 'Sólo he venido a darle algo de terapia y a decirle vamos, Moaty, soy Gazza'. La policía no tardó mucho en rechazar la oferta.