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Cadena de atentados sangrientos en Irak

Una docena de ataques causa la muerte de 62 personas

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Apenas una semana después de que la última brigada de combate estadounidense saliera de Irak, una oleada de atentados en todo el país dejó un rastro de al menos 62 muertos y 250 heridos. El objetivo fueron las fuerzas de seguridad iraquíes, cuya capacidad para hacer frente a los enormes desafíos de seguridad que afronta aún el país ha sido puesta en entredicho en sucesivas ocasiones.

De la docena de ataques repartidos por ocho provincias del país, cuatro se produjeron contra comisarías de policía. El atentado con mayor número de víctimas tuvo como blanco la comisaría central de Al Kut, capital de la provincia de Wasit, a 180 kilómetros al sur de Bagdad, donde 23 personas perecieron y 60 resultaron heridas.

La explosión se produjo cuando un suicida empotró el coche bomba que conducía contra la sede policial.

En otro atentado suicida, perpetrado contra un centro policial ubicado en el barrio de El Cairo, en el noreste de Bagdad, 15 personas murieron y 58 resultaron heridas. La capital fue además escenario de otros cuatro ataques en los que murieron tres personas.

También en Karbala, a 110 kilómetros al sur de Bagdad, un vehículo cargado de explosivos estalló cerca de otra comisaría: seis personas murieron y cuatro sufrieron heridas, entre ellas dos policías. En Mosul, otro coche bomba mató a tres personas.

Según una fuente de la policía iraquí, otro suicida al volante de un coche bomba se estrelló contra una patrulla del ejército iraquí en el centro de Faluya, en la provincia de Al Anbar, y causó la muerte de un soldado y un civil. Otro artefacto que estalló en un mercado popular a diez kilómetros al sur de Baquba, al paso de una patrulla de la policía iraquí, causó la muerte de un oficial y heridas a otro.

Más atentados menos graves sacudieron las ciudades de Basora y Kirkuk, con un muerto respectivamente. En Ramadi y Kerbala, sendos coches bombas hirieron en total a 42 personas.

EEUU interpreta la cadena de atentados como un intento de socavar la confianza en las fuerzas de seguridad iraquíes. El portavoz del Ejército norteamericano en Irak, general mayor Stephen Lanza, citado por Reuters, describió los atentados como 'intentos desesperados' de minar la fe en las fuerzas de seguridad del país.

Lanza recalcó también que estos ataques obedecen al intento de Al Qaeda de 'reimplantarse no sólo en Bagdad, sino en todo Irak'.

La repartición geográfica de los atentados por ocho provincias del país, entre ellas la capital, Bagdad, y ciudades como Mosul y Kerbala, demuestra, sin embargo, que la insurgencia iraquí sigue teniendo capacidad para organizar y llevar a cabo atentados en todo el país, pese a estar debilitada .

El pasado martes, dos días antes de la salida de las tropas de combate de EEUU de Irak, un coche bomba mató a 61 personas e hirió a 125 en Bagdad. Un atentado que para la cadena CBS demuestra que, 'pese a la larga guerra, Irak sigue siendo un lugar peligroso y volatil'.

En Irak, aún quedan 50.000 soldados estadounidenses, que ya no ejercerán tareas de combate, sino que, en principio, deberían prestar apoyo a las fuerzas de seguridad iraquíes en su progresiva asunción de las competencias de seguridad. De acuerdo con el calendario de retirada de Irak que fijó el presidente Barack Obama, estos soldados saldrán del país a finales de 2011.