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La caída de una ministra en Brasil frena el auge de Dilma

El escándalo de Erenice Guerra complica la campaña de la sucesora de Lula

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La hasta ahora tranquila campaña de Dilma Rou-sseff, candidata del Partido de los Trabajadores (PT) para suceder a Luiz Inácio Lula da Silva como presidente de Brasil, ha dado un vuelco tras la dimisión de la ministra de la Casa Civil (Presidencia), Erenice Guerra, por el escándalo que la vincula a una supuesta trama de corrupción.

La Folha de São Paulo echaba ayer más leña al fuego encendido por la revista Veja, al publicar el jueves una entrevista en la que un empresario aseguraba que el hijo de la ministra, Saulo Guerra, le propuso pagar comisiones ilegales para conseguir un préstamo del Banco Nacional de Desarrollo, en una reunión en la que participó la propia ministra. Las informaciones publicadas por Veja vinculaban a un caso similar a otro de los hijos de la ministra, Israel.

El caso puede forzar a la candidata del PT a ir a una segunda vuelta electoral

Lula optó por forzar la dimisión de la candidata para evitar que el caso llegue a mayores, en espera de que el impacto electoral se diluya en las más de dos semanas que faltan para la cita electoral del 3 de octubre, al tiempo que instaba a la Policía Federal a abrir la investigación, para llevar el caso a la Justicia y alejarlo de la campaña.

El presidente brasileño se inclina por esperar a que pasen las elecciones para nombrar al sustituto de Guerra; mientras, un funcionario de la Jefatura del Gabinete ocupará el cargo en funciones.

Un empresario acusa a un hijo de la ministra de pedir comisiones ilegales

Guerra ha denunciado una campaña de difamación contra ella y su familia. Dilma aseguró luego que supo del caso por la prensa y acotó que 'Erenice tomó la actitud más correcta'. Lula fue más contundente: 'Quien forma parte de la maquinaria pública no tiene derecho a errar'.

Es difícil prever el impacto que el caso tendrá en los resultados electorales. Los analistas convergen en que difícilmente Rousseff perderá, pero el escándalo podría forzar una segunda vuelta, ahora que todas las encuestas daban a la candidata de Lula como clara vencedora en primera vuelta. Hasta ahora, tanto Dilma como Lula han sido inmunes a los escándalos que atizaba la prensa. Este caso es diferente: se trata de una crisis de Gobierno a dos semanas de la campaña, y la ministra saliente fue la mano derecha de Rousseff cuando esta era ministra de la Casa Civil. Es más, el nombramiento de Guerra se debió a una expresa petición de Dilma al presidente.