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Cameron se rinde a los intereses de la City y se aleja de Bruselas

La banca aplaude el veto a la UE mientras la oposición lamenta el aislamiento del país

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Las declaraciones a la BBC de Terry Smith, consejero delegado de la firma de trading Tullett Prebon, resumen a la perfección la satisfacción que se respiró ayer en la City tras conocerse el veto por parte de David Cameron en la Cumbre de Bruselas: 'el primer ministro ha renunciado a subirse al Titanic antes de hundirse' pues 'no hay nada que garantice que el euro vaya a sobrevivir'. Una visión que es compartida por expertos como el director ejecutivo del thinktank Adam Smith Institute, Tom Clougherty, que sostiene que 'durante unos pocos días el acuerdo intergubernamental hará recuperar la confianza a los mercados, pero pronto se verá que la Eurozona sigue atascada con la deuda'.

La euforia desatada en la City vino por ver disipada la posibilidad de que la UE imponga la tasa Tobin, que gravaría las transacciones financieras. El consejero delegado de la Bolsa de Londres, Xavier Rolet, manifestó que Cameron 'ha hecho bien en defender los intereses de Reino Unido' y la directora ejecutiva de la Asociación de Banca Británica, Angela Knight, señaló que 'la imposición de esta tasa habría tenido un impacto desproporcionado en el país'.

'Se ha renunciado a subir al Titanic antes de hundirse', dice un financiero

De hecho, la propia Comisión Europea estima que de los 57.000 millones de euros anuales que recaudaría, 40.000 millones provendrían de Londres. Knight recordó que 'la City hace negocios en todo el mundo, pero paga impuestos aquí, por lo que mantenerla fuerte es bueno para nuestra economía'.

El Gobierno cerró filas en torno a su líder y el ministro de Exteriores, William Hague, advirtió que, de haberse suscrito el tratado, 'habría puesto en peligro las políticas económicas que nos han salvado de una crisis como la griega'. El viceprimer ministro, Nick Clegg, definió las peticiones de Cameron como 'modestas y razonables'.

Los laboristas critican la falta de influencia británica en la UE

Pero si desde el mundo financieo se aplaudió a Cámeron, en otros ámbitos la decisión del dirigente conservador fue muy criticada. El Partido Laborista teme un aislamiento de Europa y su líder, Ed Miliband, cargó contra 'la debilidad de Cameron y su falta de influencia en la UE', lamentando su fracaso 'en la construcción de alianzas'.

El columnista de The Economist, David Rennie, calificó los hechos de 'catástrofe' augurando que 'podría llegar a ser el fin de la permanencia de Reino Unido al club de los 27' y el analista económico del Financial Times, Philip Stephens, planteó la posibilidad de que el debate sobre la regulación financiera sea el primero de los que vendrán, forzando quizás una salida definitiva de Reino Unido.

Desde la patronal CBI, su director general John Cridland, se mostró cauto, 'en espera de la comparecencia de Cameron en el Parlamento', aunque aseguró que 'la niebla aún se está despejando sobre las implicaciones del nuevo tratado y la cuestión más importante, el crédito, aún no está resuelta. Los mercados decidirán si lo que se ha hecho en los dos últimos días es suficiente'.

Opuesta a la teoría del aislamiento de Europa surge también la de refugio de inversiones. Mats Persson, director del thinktank Open Europe indica que 'el mercado de la UE está perdiendo atractivo para hacer negocios' y la City podría ser la protección para quienes huyen de la eurocrisis. Ayer, la prima de riesgo de los bonos británicos a diez años se redujo respecto a los alemanes.