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Cameron ve peligrar a su principal asesor

Aumenta la presión sobre Andy Coulson por su pasado en la prensa sensacionalista

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David Cameron se reincorpora hoy a su despacho después de las vacaciones y la baja de paternidad por el nacimiento de su hija Florence. El primer asunto delicado que tiene que afrontar es la situación de su director de comunicación, Andy Coulson, cuyos consejos fueron decisivos en la recuperación de la imagen de los conservadores en la última legislatura.

En su momento, fue un gran fichaje, pero el ex director del dominical sensacionalista News of the World (NotW) se ha convertido en una pesada carga y los laboristas ya han pedido su cabeza.

El escándalo de las escuchas de los buzones de los teléfonos móviles de centenares de figuras públicas provocó en su momento la detención y condena de un periodista y un detective privado, y la dimisión de Coulson en 2007.

Nuevas revelaciones publicadas la semana pasada por The New York Times indican que no se trataba de un caso aislado y que Coulson tuvo una intervención directa en las escuchas.

Varios medios de comunicación y diputados sospechan que el poder del magnate Rupert Murdoch –el NotW es uno de sus periódicos– está detrás del escaso interés de la Policía en investigar esta masiva invasión de privacidad.

Scotland Yard dijo ayer que está estudiando reabrir el caso a la luz de la información del Times. No puede negarse a ello desde que en el artículo apareció un antiguo redactor del periódico, Sean Hoare, afirmando que Coulson “había promovido” los pinchazos telefónicos.

Otros periodistas, pero de forma anónima, confirmaron esta acusación. “He estado en decenas, si no centenares, de reuniones con Andy” en las que se habló del tema, dijo al Times uno de ellos.

El ‘News of the World’ sostiene que no hay nada nuevo en las últimas revelaciones. El periódico propiedad de Murdoch, que vende tres millones de ejemplares cada domingo, resta toda credibilidad a Sean Hoare, porque fue despedido a causas de sus problemas con la bebida y las drogas.

Además, relaciona la información de ‘The New York Times’ con las batallas empresariales de la prensa de EEUU, y recuerda que ‘The Wall Street Journal’, también de la empresa de Murdoch, ha sacado una edición local en Nueva York.

Horas después de que Scotland Yard dejara entreabierta la puerta de futuras investigaciones, Coulson hizo saber que estaría encantado de colaborar con la Policía si fuera necesario.

La ministra de Interior, Theresa May, compareció en el Parlamento para explicar qué va a hacer Scotland Yard ante estas acusaciones. May se limitó a decir que el Gobierno no interferirá en la investigación policial y recordó a la oposición que en la anterior legislatura los laboristas no mostraron tanta alarma.

Pero desde entonces, varios ex ministros han hecho saber que creen que sus móviles fueron pinchados sin que la Policía se tomara demasiadas molestias en indagarlo.

El ex viceprimer ministro John Prescott afirma que su nombre aparecía en unas facturas en poder del detective detenido, mientras que la Policía alega que eso no demuestra nada.

“Sé que [el buzón de] mi teléfono fue pinchado 26 veces en mayo de 2007 porque la Policía me lo contó”, ha dicho la ex ministra Tessa Jowell. “Pero me dijeron que no hiciera nada excepto aumentar la seguridad de mis llamadas”.

Downing Street ha dejado claro que Coulson continúa teniendo la confianza de Cameron. Ese compromiso puede peligrar si la Policía aumenta la presión sobre los antiguos subordinados de Coulson.