Publicado: 23.08.2015 17:36 |Actualizado: 24.08.2015 07:30

El camino de la yihad de Europa a Siria

Millares de yihadistas de todo el mundo, incluida Europa, combaten en las filas del Estado Islámico en Siria e Irak. Esta organización lleva a cabo un concienzudo proceso de selección antes de enviarlos a luchar hasta la muerte o hasta que regresan a sus países de origen.

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Detenidos de la Yihad.- EFE

Detenidos de la yihad.- EFE

JERUSALÉN – Expertos occidentales estiman que existen al menos 7.000 páginas de internet dedicadas a la yihad. Son páginas de propaganda que llegan hasta los rincones más apartados del planeta. Algunas de ellas se dedican específicamente a reclutar a yihadistas que, una vez superadas distintas pruebas, son enviados a Siria o Irak como combatientes.

El reclutamiento a menudo se hace por vía internet inicialmente, pero se culmina por medio de los especialistas de las organizaciones que los reclutan, quienes siempre prefieren un trato directo con los candidatos, un proceso complejo durante el que los candidatos pueden expresar sin tapujos sus inquietudes.



Cuando estos grupos detectan a un joven dispuesto a enrolarse, lo primero que hacen es reunir toda la información posible sobre él. Información general sobre su vida, su trabajo, sus estudios, su familia y sus orientaciones vitales, políticas y religiosas, con el fin de determinar los puntos débiles que pueden representar un problema en ese momento o en el futuro, una vez esté operativo en Siria o Irak.

Estos dos países acogen a la mayor parte de los yihadistas que hay en el mundo. Una reciente estimación señala que son 20.730. Provienen de los países musulmanes, pero también de países occidentales. En términos absolutos, los países occidentales que más contribuyen son Francia, Reino Unido y Alemania, aunque proporcionalmente a la población son mayores las aportaciones de Suecia, Bélgica y Dinamarca.

Se determina el riesgo que conlleva el hecho de que el candidato pueda estar fichado por la policía de su país de origen, o incluso el riesgo de que pueda tratarse de un infiltrado que quiera viajar a Siria o Irak para espiar al Estado Islámico, puesto que se han dado casos de este tipo y ello representa un gran peligro para el califato.

Solamente después de haber reunido toda la información posible sobre su vida y sus tendencias, los grupos se acercan al candidato, al principio de manera indirecta, con el fin de conocer sus ideas sobre la yihad. Si supera esta prueba, un miembro del grupo asumirá la responsabilidad de aproximarse al candidato adoptando una actitud personal y directa.
Suele ocurrir que el miembro del grupo invita al candidato a ver una película sobre la yihad y observa sus reacciones, los dos comentan las imágenes y el primero toma nota de todo lo que puede ser relevante para el grupo. Otras veces se presta al candidato libros sobre la yihad y luego tiene lugar una franca discusión sobre este tema.

Internet, el medio para captar

Internet se ha convertido en un medio de promoción privilegiado en todo lo tocante a la yihad. Millares de páginas ofrecen conferencias de especialistas sobre los puntos más interesantes para los jóvenes, películas, libros electrónicos gratuitos, etcétera. Son páginas de fácil acceso que pueden contactarse desde cualquier punto del planeta simplemente apretando una tecla. Incluso se ofrecen gratuitamente películas de dibujos animados o juegos infantiles que promocionan la yihad entre los niños.

Superada satisfactoriamente esta prueba, se le propone enrolarse en la yihad. Por supuesto, los reclutadores se muestran siempre abiertos a las ideas del candidato y manifiestan comprensión hacia cualquiera de sus iniciativas y observaciones, siempre que no estén reñidas con la misma idea de la yihad. Será el candidato quien, libremente, decida si está dispuesto a enrolarse y tomar las armas o no.

Con frecuencia se ha acusado a Turquía de facilitar el paso de los yihadistas.

Entonces se adquiere el pasaje del futuro yihadista. Si este es de fuera de Europa, por ejemplo de Afganistán o Túnez, se le hará hacer escala en Europa camino de Turquía, ya que este país es el lugar geográfico más próximo a Siria y también el lugar por donde resulta más fácil entrar. Las autoridades turcas no han sido muy estrictas al respecto. Al contrario, con frecuencia se ha acusado a Turquía de facilitar el paso de los yihadistas.

La última oleada yihadista, que todavía no ha terminado, comenzó en 2013, dos años después de la irrupción del conflicto sirio, cuando se desmoronó el Ejército Sirio Libre (ESL) que Estados Unidos y sus aliados crearon para derrocar al gobierno de Damasco. El ESL fue una idea frágil y descabellada que surgió en los despachos del Pentágono y apenas aguantó unos pocos meses.

Las organizaciones yihadistas afloraron al principio en el norte de Siria, allí donde el malogrado ESL había tenido algunas posiciones irrelevantes, pegadas a Turquía, que desde el principio mantuvo una actitud equívoca respecto a ellas, y que incluso fomentó el yihadismo deliberadamente en una alianza con Arabia Saudí y otros países sunníes del golfo Pérsico.

La ciudad de Raqqa pasó a ser la capital del califato. Una vez los futuros yihadistas llegan a cualquiera de los dos aeropuertos de Estambul, cogen otro avión hacia los aeropuertos del sur de Turquía, donde los esperan los contactos del Estado Islámico para cruzar la frontera sin que esta operación represente ningún peligro, dada la connivencia de las autoridades turcas.

Desde Raqqa el Estado Islámico se extendió por gran parte del norte del país, y conectó Siria con Irak. Ciudades como Alepo e Idlib han tenido una importante presencia yihadista que fue creciendo conforme el ESL se iba debilitando pese al apoyo de Estados Unidos y sus aliados.

Habitualmente los yihadistas entran en Siria a través del paso de Tel Abiyad, o por las montañas de alrededor, y una vez en el interior se dirigen a Raqqa, donde les reciben las autoridades locales, que son las autoridades del Estado Islámico. Desde Raqqa son conducidos a sus destinos definitivos, donde combatirán hasta la muerte o hasta que decidan regresar a sus países de origen.