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La Camorra emplea a menores cada vez más jóvenes

Los cinco heridos en un tiroteo en Nápoles tienen entre 12 y 16 años. 

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'¿Miedo? ¿Qué miedo? A aquellos como nosotros esto puede sucederles. Somos gente de la calle'. Lo dice uno de los cinco menores, de entre 12 y 16 años, que en la madrugada del sábado fueron disparados en el interior de un salón recreativo de Nápoles. 'Me vengaré', añade otro.

Están acostumbrados a la violencia. Viven en el barrio napolitano de Secondigliano, uno de los feudos de la Camorra. Dispararon más de 30 tiros contra ellos. Saben que si hubiesen querido asesinarles lo habrían hecho. Los investigadores creen que fue 'una advertencia contra el dueño del local', ya que tres de los heridos eran sobrinos del dueño. Pero el tiroteo ha hecho saltar las alarmas sobre la corta edad de los implicados y la captación cada vez más común de menores en las actividades del crimen organizado.

'El uso de niños y adolescentes en las misiones peligrosas es cada vez más frecuente en los clanes. Utilizan recursos humanos cada vez más jóvenes, más fáciles de condicionar, más frágiles y neutros', declaró ayer a La Repubblica la magistrada antimafia Stefania Casalda. Los utilizan, los manipulan, los cubren de ropa de marca y les dan sueldos de 900 euros al mes. Y después los transforman continúa Casalda 'en dos categorías únicas: asesinos o cadáveres'.

En los últimos años, más de un adolescente ha llegado a ser el capo de un clan mafioso. Es el supuesto caso de Raffaelle Amato o Amato Junior, de 18 años, sobrino del jefe mafioso homónimo prófugo. Fue detenido en agosto por la Policía italiana, y señalado por un arrepentido como el actual líder del clan, pero le pusieron en libertad al cabo de dos días por no tener pruebas firmes contra él. O Arcangelo Abbinante, a quien la magistrada le acusa de haber asesinado, con 17 años, a su rival coetáneo Gennaro Vitrone. También le liberaron por ausencia de pruebas.

El guionista de la película Gomorra, basada en el célebre libro de Roberto Saviano, coincide en el descenso de la edad media de la mafia. 'Nunca había habido, como en estos últimos años, un número tan alto de bandas de adolescentes que distribuyeran droga e hicieran la guerra entre ellos', declaró ayer Maurizio Braucci a Il Corriere della Sera.

'Nápoles y su área metropolitana están llenas de niños que toman cocaína y crack. Son consumidores y traficantes al mismo tiempo, cada vez más violentos. Muchos sólo conocen la miseria y no tienen nada que perder. Con estas condiciones de base se necesita muy poco para llegar a un tiroteo como el del sábado por la noche', agregó Braucci.

Los investigadores del incidente de Secondigliano buscan a los responsables pero, una vez más, no tienen testigos. Nadie quiere hablar. Tampoco los cinco menores. 'La Policía quería preguntarme, pero se fue sin nada', dice orgulloso uno de ellos.