Publicado: 09.02.2014 08:00 |Actualizado: 09.02.2014 08:00

La campaña de boicot contra las empresas israelíes comienza a inquietar a Netanyahu

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La salida de la actriz Scarlett Johansson de la ONG Oxfam debido su fichaje por la empresa israelí Sodastream ha puesto el foco en la campaña BDS. Boicot, Desinversiones y Sanciones es una campaña que cuenta con el respaldo de 200 organizaciones en defensa del pueblo palestino, lanzada en 2005 pero que ha pasado desapercibida hasta que sus ataques se han centrado en la actriz estadounidense, que se ha convertido en la embajadora mundial de esta productora de máquinas para hacer refrescos con gas caseros y que tiene sus fábricas en un asentamiento israelí en Cisjordania.

BDS se centra en boicotear a instituciones que financian al Estado de Israel y persigue el fin de la ocupación de territorio palestino por parte de los colonos judíos, el abandono de los territorios ocupados, plenos derechos para los palestinos y la posibilidad de que los refugiados puedan regresar a su país, actualmente no reconocido por Israel y por parte de la comunidad internacional.

Muchos israelíes se preguntan si esta naciente campaña de BDS conseguirá poner fin a la ocupación y obligar a los colonos y al ejército a retirarse de Cisjordania después de casi cinco décadas. Aunque la campaña se encuentra en un estado incipiente, si se extiende podría causar a Israel cuantiosas pérdidas y un aislamiento político en la escena internacional.

En la oficina del primer ministro Benyamin Netanyahu se considera que la campaña todavía es "marginal" y que "el boicot de verdad solamente llegará si Israel continúa expandiendo las colonias y fracasan las negociaciones" con los palestinos, un escenario que se está a tiempo de evitar.

"Esperamos que la campaña de boicot no siga adelante" El propio Netanyahu convocó la semana pasada a los ministros más destacados del Gobierno para analizar la situación. Fue la primera vez que el gabinete abordó esta cuestión, lo que revela que el BDS preocupa a los dirigentes israelíes, aunque los participantes no se pusieron de acuerdo acerca de cómo enfrentarse al fenómeno.

"Esperamos que la campaña de boicot no siga adelante, aunque todavía no lo consideramos un problema grave", dice Meron Reuben, del ministerio de Exteriores. "Es una campaña que lideran elementos extremistas y radicales, una forma nueva e ilegal de antisemitismo puesto que el antisemitismo clásico está mal visto y se recurre al antiisraelismo".

En el Consejo de Ministros del lunes, Netanyahu dijo que "los intentos de imponer el boicot al estado de Israel son inmorales e injustos", si bien a muchos, dentro y fuera de Israel, les parece bastante más inmoral e injusta la prolongada ocupación y la discriminación que sufren los palestinos en prácticamente todos los aspectos de su vida.

El ministro de los Servicios de Inteligencia, Yuval Steinitz, admite que Israel está diseñando un plan de 20 millones de euros con el que pretende organizar a grupos pro-israelíes de dentro y fuera del país para hacer frente al boicot. "Una parte de las acciones serán públicas y otras permanecerán bajo secreto", ha dicho Steinitz.

"detrás del boicot están a veces Estados enemigos y organizaciones terroristas" "No se trata de una operación diplomática ordinaria, y la hasbara (propaganda) es solamente un parte de la operación. También necesitamos información de los servicios secretos puesto que quienes están detrás del boicot son a veces Estados enemigos y organizaciones terroristas", aclaró Steinitz.

Estimaciones oficiales revelan la enorme penetración de las empresas israelíes en los territorios palestinos. Economistas del Gobierno creen que si se decreta un boicot sobre los cuerpos que operan en Cisjordania, la medida afectaría por lo menos al 30% de los cuerpos del Estado judío, entendiendo por ‘cuerpos' empresas e instituciones.

Para evaluar adecuadamente la incidencia de un hipotético boicot, los economistas han subrayado que todos los grandes bancos israelíes se verían afectados, así como las grandes compañías de seguros, buena parte de las empresas que se dedican a invertir en los mercados de Israel, bufetes de abogados, etcétera.

En el informe elaborado, que ya se encuentra en poder del Gobierno, se señala que 70 de las mayores empresas israelíes recibirán un duro golpe. Los productos agrícolas que los colonos producen el Valle del Jordán ya se están viendo afectados puesto que existen decenas de grandes cadenas de comercio europeas que han rescindido contratos por valor de unos 33 millones de euros.

Los economistas creen que numerosas empresas del Estado, como la compañía de electricidad, también se verán afectadas y estiman que las pérdidas podrían superar los 16.000 millones de euros, así como el despido de por lo menos 10.000 trabajadores.

El Gobierno cree que 70 de las mayores empresas israelíes recibirán un duro golpe

A la campaña de boicot se han sumado recientemente varias financieras europeas, y el fenómeno ha trascendido a los medios de una manera especial con el caso de Scarlett Johansson. La actriz estadounidense ha protagonizado un anuncio de SodaStream, una compañía israelí de refrescos que cuenta con una gran planta de embotellamiento en el asentamiento judío de Maale Adumim. Criticada por Oxfam, a la que ella representaba, Johansson ha optado por abandonar Oxfam y en medios judíos de Estados Unidos se ha llamado al boicot de la ONG.

SodaStream se defiende argumentando que da trabajo a muchos palestinos, pero la ONG israelí Gush Shalom ha replicado no se puede engañar a la gente de una manera tan burda: "Un judío que viva en Palestina respetando la ley palestina es una cosa, y un colono que vive en un enclave armado bajo la protección de un ejército de ocupación es otra muy distinta". En los últimos días las acciones de SodaStream han experimentado una fuerte caída y la compañía ha decidido reducir sus planes de expansión.

Los ánimos están tan caldeados que una mera observación del secretario de Estado John Kerry en el sentido de que la campaña BDS podría crecer si no se progresa en la dirección de un acuerdo de paz, ha causado una tempestad. Un ministro muy influyente, Naftali Bennett, ha acusado a Kerry de practicar el antisemitismo, y muchos dirigentes israelíes han criticado al secretario de Estado hasta el punto de que la Casa Blanca ha tenido que salir a defenderlo.

Con todo, no es la primera vez que se produce un enfrentamiento público entre las dos administraciones y está por verse quién acaba dominando el choque, ya que hasta ahora Israel siempre se ha salido con la suya.

En medios palestinos se destaca que los tres objetivos del BDS son acabar con la ocupación, conseguir la igualdad de derechos de la población palestina dentro de Israel y obtener los derechos de los refugiados. "Todo esto ya lo ha asumido la comunidad internacional, que ahora debería limitarse a aplicar sus leyes y a hacer pagar a Israel el incumplimiento sistemático de las leyes", comenta un portavoz palestino.

En medios diplomáticos hebreos se recuerda con cierta precaución que "en el caso de Sudáfrica, el boicot de la comunidad occidental al régimen de Pretoria consiguió en tres años y medio lo que los negros no habían logrado durante décadas de protestas y lucha armada".

Sin embargo, no está claro si los países occidentales están dispuestos a dispensar a Israel la misma medicina que prescribieron a Sudáfrica. De hecho, en medios oficiales hebreos se cree que la UE no dará nunca ese paso de manera oficial. Al contrario, se indica que Bruselas ha amenazado al presidente Mahmud Abbas con no respaldarle si decide acudir a los foros internacionales con el fin de forzar la aplicación de las resoluciones de la ONU.