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La capital de EEUU se une a la ola de legalización de la marihuana

A partir de este jueves, cualquier persona de al menos 21 años en Washington podrá poseer 60 gramos, fumarla en su casa o en espacios privados, compartir hasta 30 gramos y cultivar en su hogar seis plantas.

Un joven sostiene una hoja de marihuana.

BEATRIZ P. MACÍAS (EFE)

Washington.- El Distrito de Columbia, donde se encuentra Washington, la capital de Estados Unidos, se suma desde este jueves a la ola de legalización de la marihuana que recorre Estados Unidos con la entrada en vigor de una medida aprobada por los votantes que permitirá fumar, plantar y poseer cannabis, aunque no venderlo.

A las 00.01 de la pasada noche (06.01 horas en España), cualquier persona de al menos 21 años podrá poseer 60 gramos de marihuana, fumarla en su casa o en espacios privados, compartir hasta 30 gramos y cultivar en su hogar seis plantas, aunque sólo tres de ellas pueden tener flores.

En el 29% del territorio de Washington, que está bajo jurisdicción federal (parques nacionales, propiedades militares o viviendas públicas), seguirá estando prohibido portar cualquier cantidad de marihuana

Con esta medida, la capital de Estados Unidos se une a los estados de Colorado, Washington, Alaska y Oregón, que han aprobado el uso recreativo de la marihuana, pero la capacidad del Congreso para revisar las leyes de la capital federal (sin autonomía estatal) convierte esta situación en un caso muy diferente.

Desde que en noviembre el 70,1% de los habitantes del Distrito de Columbia aprobaran la "Iniciativa 71" —nombre con el que se conoce el proyecto de legalización—, las autoridades locales y el Congreso se han enfrascado en desafíos y réplicas.

El último lo formuló ayer en una rueda de prensa la alcaldesa demócrata Muriel E. Bowser, que anunció que fumar marihuana será legal el jueves, cuando se cumplen los 30 días que el Congreso tiene para revisar y bloquear la iniciativa.

Sin embargo, la primera edil advirtió de que "la ciudad no se convertirá en Amsterdam" y, para informar a los ciudadanos, el Ayuntamiento ha repartido volantes para aclarar dudas.

"¿Puedo comer un brownie de marihuana en un parque? ¿Y en una parada de autobús? No importa la forma que adopte la marihuana. Su consumo solo está permitido en casas privadas. Uso en el hogar. Consumo en el hogar", explica el Ayuntamiento en una de las octavillas.

Llevar marihuana a algunos de los lugares más emblemáticos de la capital, como el National Mall o el Memorial de Jefferson, seguirá estando prohibido porque la mayoría de los monumentos de la ciudad se encuentran bajo jurisdicción federal y no dependen del gobierno local.

De hecho, en el 29% del territorio de Washington, que está bajo jurisdicción federal (parques nacionales, propiedades militares o viviendas públicas), seguirá estando prohibido portar cualquier cantidad de marihuana, de acuerdo con la ley federal, que aún prohíbe la posesión y consumo de marihuana.

Pero, dos pasos más allá de los monumentos y memoriales más conocidos de la capital estadounidense, portar marihuana estará permitido a partir de ahora, una imagen que genera contradicciones entre los legisladores, especialmente en la bancada republicana.

En una carta, dos de los republicanos de mayor peso en la Cámara de Representantes, Jason Chaffetz (Utah) y Mark Meadows (Carolina del Norte), advirtieron a las autoridades locales de que, si aplican la iniciativa, estarán violando la ley "con conocimiento y de forma deliberada".

Los republicanos alegan que las autoridades locales no pueden legalizar la marihuana porque una cláusula que introdujeron en los presupuestos federales a finales de año se lo impide.

Específicamente, la disposición prohíbe que los fondos "sean usados para promulgar cualquier ley, norma o regulación para legalizar o reducir las penas asociadas con la posesión de marihuana para uso recreativo".

Sin embargo, las autoridades locales entienden que esta cláusula solo les impide regular la venta y la imposición de impuestos sobre la marihuana y que, por tanto, el Ayuntamiento tiene autoridad para permitir que se fume, cultive y se porte una pequeña cantidad de cannabis.

El continuo desacuerdo podrían acabar en los tribunales, pues el fiscal general del Distrito de Columbia, Karl Racine, ya advirtió a los concejales que si hablan de un mercado de la marihuana se arriesgan a recibir multas de 5.000 dólares y a penas de cárcel de hasta dos años.

Por el momento, la aplicación de la iniciativa servirá al Distrito de Columbia para lanzar un desafío al Congreso y reclamarle una autonomía que el legislativo le niega desde hace décadas y que la marihuana ha vuelto a poner sobre la mesa.

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