Publicado: 06.07.2015 09:28 |Actualizado: 06.07.2015 10:03

Celebración repartida en el súperdomingo electoral de Argentina

Cinco regiones afrontaban elecciones y todos los candidatos que aspiran a la presidencia tuvieron un motivo para alegrarse. El macrismo ganó en la ciudad de Buenos Aires aunque sin evitar el balotaje; el kirchnerismo venció en La Rioja, y en Córdoba se impuso un aliado de Sergio Massa, el tercero en discordia

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El jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri, sube al escenario en apoyo al candidato a la alcaldía de Buenos Aires de la conservadora propuesta republicana (PRO), Horacio Rodríguez Larreta. /EFE

El jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri, sube al escenario en apoyo al candidato a la alcaldía de Buenos Aires de la conservadora propuesta republicana (PRO), Horacio Rodríguez Larreta. /EFE

BUENOS AIRES.- Pareciera que los argentinos se resisten el cambio. Cinco elecciones se habían convocado para este domingo, y en todas ellas confirmaron su victoria los partidos que ya gobernaban.

La Ciudad Autónoma de Buenos Aires (distrito separado de la provincia homónima) elegía a su jefe de Gobierno y las provincias de Córdoba y La Rioja designaban a su gobernador. Corrientes definía a sus autoridades legislativas, y La Pampa dirimía en una interna peronista quiénes serían sus candidatos para la gobernación.

Como sucedió en las elecciones primarias de abril en la ciudad de Buenos Aires, ganó por amplia diferencia el candidato por el partido conservador Propuesta Republicana (PRO) Horacio Rodríguez Larreta, delfín del actual jefe de Gobierno y aspirante a la presidencia Mauricio Macri.




La ciudad es insistente con su voto: Rodríguez Larreta consiguió el 45,6 % de los sufragios, de la misma manera que Macri obtuvo en las mismas elecciones de 2007 y 2011 una adhesión no inferior a esa cifra. En las primarias, el PRO había sacado el 47,3 % de los votos entre sus dos precandidatos, Rodríguez Larreta y Gabriela Micchetti, ya recompensada como compañera de Macri en su fórmula presidencial. En definitiva, no se ha movido el amperímetro.

La ciudad nunca ha otorgado en primera vuelta el 50% de los votos más uno a un solo candidato, necesarios para evitar la segunda ronda. Rodríguez Larreta tendrá que esperar al balotaje del día 19 para enfrentarse de nuevo a Martín Lousteau, que salió segundo con el 25,6 % de los votos bajo el paraguas del frente ECO, una coalición respaldada por la Unión Cívica Radical (UCR), la Coalición Cívica y el socialismo.

Reincidió en su tercer puesto con el 21,7 % de los sufragios el candidato por el Frente para la Victoria (FpV) Mariano Recalde, presidente de Aerolíneas Argentinas. Por primera vez, un candidato kirchnerista queda fuera del balotaje.

Hasta 1996, la capital era un municipio cuyo intendente (alcalde) lo elegía el presidente del país. Desde su constitución como distrito autónomo, el cuarto más numeroso del país, la ciudad de Buenos Aires ha sido poco afecta a Gobiernos peronistas. La mayoría de los porteños (gentilicio de los habitantes de la ciudad) confían desde hace casi 8 años en la gestión del PRO, lo que convierte la capital en el único bastión de Mauricio Macri.

No obstante, se confirmó hace apenas dos semanas que su partido había perdido por menos de 2.000 votos la provincia de Santa Fe ante el socialista Miguel Lifschitz, lo que debilita sus aspiraciones presidenciales. Macri está lejos de consolidar una estructura territorial que extienda su influencia en el resto del país. Por eso se ha aliado con la UCR y la Coalición Cívica a nivel nacional.

Los bailes televisados con los que el PRO celebra su victoria en la capital muestran un triunfalismo desorbitado para el alcance que tiene en otras regiones. Macri no llega a proyectarse ni siquiera en la cercana provincia de Buenos Aires, decisiva por albergar al 37 % del padrón nacional, pero que es casi un páramo para su partido. Y en las elecciones de Córdoba, sin candidato propio, su apoyo al radicalismo no conmovió al electorado.

Las fuerzas de izquierda han quedado divididas en estos comicios. Luis Zamora, por Autodeterminación y Libertad (AyL), obtuvo casi el 4 % de los votos, y Myriam Bregman, candidata por el Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT), se resignó con el 3 % de los sufragios.

Más de 2,5 millones de porteños votaron también para elegir la mitad de los escaños de la legislatura (30) y a los integrantes de las 15 juntas comunales de la ciudad. Los partidos predominantes tuvieron una ligera merma de votos en sus listas de legisladores, entre 1 y 3 puntos porcentuales, lo que apenas aumentó el caudal de los frentes de izquierda. Aquí se incluye a Camino Popular, cuyo precandidato a jefe de Gobierno, Claudio Lozano, no pudo alcanzar el 1,5 % de los votos requeridos para presentarse a jefe de Gobierno en estas elecciones.

Cabe destacar, por otro lado, la implementación de la boleta electrónica en la capital, lo que permitió conocer los resultados definitivos horas antes que en otras ocasiones.

Más festejo local

La provincia de Córdoba, la segunda más importante del país, ha sido refractaria a formaciones nuevas. Hasta 1999 estuvo en manos de radicales, y desde entonces ha sido constante la victoria peronista del Partido Justicialista (PJ) –que no kirchnerista– de mano del gobernador José Manuel de la Sota, que ganó en tres ocasiones, y de su aliado Juan Schiaretti, que ahora repite mandato con el 38 % de los votos tras su gestión entre 2007-2011.

Entre tanto, queda doblegada la alianza de los radicales y el PRO, que juntos sólo consiguieron el 33,8 % de los votos. Al FpV del kirchnerismo no le fue mejor, arañando el 19 % de las papeletas.

De la Sota quiere jugar ahora a nivel nacional. Por eso esta victoria juega a favor del postulante presidencial Sergio Massa, que disputará su candidatura en una interna con el gobernador.

No hay habilitada una segunda vuelta en Córdoba como tampoco en La Rioja, donde los resultados encerraban menos misterio. Desde 1983 gobierna el peronismo y así seguirá haciéndolo en la provincia oriunda del expresidente Carlos Menem, esta vez con el kirchnerista Sergio Casas como gobernador.

En La Pampa, donde la participación fue apenas del 30 % (el voto no era obligatorio), se dirimía en elecciones primarias una disputa dentro del PJ peronista que enfrentaba a Fabián Bruna, apoyado por el kirchnerismo, y a Carlos Verna, que cortó lazos con la Casa Rosada (el palacio de Gobierno) hace cuatro años. Ganó este último con amplia ventaja. La UCR y el PRO presentarán un precandidato en conjunto, el radical Francisco Torroba, en los comicios finales.

En las elecciones legislativas de Corrientes, donde gobierna el radicalismo desde 2001, ganó el oficialismo local con Noel Breard al frente.

Se han celebrado, hasta ahora, nueve elecciones regionales en todo el territorio, al margen de las primarias. Más allá de los resultados mencionados en capital, Córdoba y La Rioja, el kirchnerismo ha ganado en Salta y en Tierra del Fuego; la alianza UCR-PRO le arrebató Mendoza al oficialismo, el socialismo se mantuvo en Santa Fe, el Movimiento Popular Neuquino sostuvo su hegemonía en Neuquén, y en Río Negro se asentó un exkirchnerista, sin que en estas tres últimas provincias haya tutelas nacionales.

El resultado de estas elecciones no puede trasladarse a las presidenciales del 25 de octubre. En los comicios generales de 2011, Cristina Fernández fue la candidata más votada en todas las provincias, con excepción de San Luis. Habrá que esperar tres meses para averiguar si el único candidato por el oficialismo que aspira a sucederla, el gobernador de la provincia de Buenos Aires Daniel Scioli, recibe el mismo consenso.