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China congela sus relaciones con Japón

La tensión bilateral culmina con la suspensión de contactos a alto nivel

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China decidió este domingo suspender todos sus relaciones de alto nivel con Japón. Es la respuesta a la prórroga de diez días del arresto del capitán del pesquero chino apresado el miércoles en aguas del Mar de China Oriental disputadas por ambos paísesdecretada por un tribunal nipón.

El régimen comunista eligió la televisión estatal para escenificar su indignación y dar un golpe sobre la mesa contra su vecino más odiado. Un locutor hizo público un comunicado firmado por el portavoz del Ministerio de Exteriores, Ma Zhaoxu: 'China ha repetido muchas veces que cualquier medida judicial que adopte Japón contra el capitán de barco chino es ilegal e inválida. Exigimos que Japón libere al capitán inmediatamente y sin condiciones. Si Japón continúa por el mal camino, China adoptará fuertes contramedidas y Japón tendrá que asumir todas las consecuencias'.

A pesar del tono belicista, Pekín se abstuvo de adoptar medidas contundentes, como romper las relaciones diplomáticas. Los intereses entre ambos países son demasiado importantes como para tomar una postura tan radical. Por el momento optó por congelar los intercambios ministeriales y provinciales, lo que no quita que hoy la relación entre ambos gigantes asiáticos atraviese su peor momento en los últimos cuatro años.

La detención del pesquero es vista por China como un ultraje a su soberanía nacional, pues la embarcación estaba faenando cerca de las islas Diaoyu (Senkaku para los japoneses), un archipiélago deshabitado reclamado por ambos países, y cuyo interés reside en que se cree que sus aguas albergan un gran yacimiento de petróleo y gas.

Pekín no ha dudado en politizar el conflicto permitiendo que el sábado pasado se organizara una manifestación (algo ilegal en el país) para expresar el sentimiento antijaponés ante la embajada nipona, coincidiendo con el 79 aniversario del inicio de la invasión japonesa de China. Apenas hubo 150 manifestantes en la capital y otras decenas más en distintos puntos del país. Al Gobierno chino le interesa mantener caldeado el ambiente pero sin excesos.

Japón no reaccionó oficialmente al órdago chino, pero su nuevo ministro de Exteriores, Seiji Maehara, es conocido por su mano dura con China. La semana pasada no dudó en afirmar que 'no existen problemas territoriales en el Mar de China Oriental' y que, por lo tanto, Japón 'simplemente adoptará una postura firme para defender la soberanía nacional'. Incluso calificó a China como 'una amenaza' porque ha desarrollado misiles capaces de alcanzar Tokio y tecnología para realizar pruebas subacuáticas en territorio nipón.

Aunque a ninguna de las dos potencias le interesa un enfrentamiento comercial a gran escala, la situación se encuentra en un punto muerto y el orgullo hará difícil que una de las dos partes dé un primer paso atrás.