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China y Rusia frenan la presión a Siria en la ONU

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Hay dos maneras de ver la crisis política en Siria y lo más preocupante es que ambas visiones están fuertemente enraizadas entre los países con derecho a veto del Consejo de Seguridad de la ONU. Occidente apuesta por la intervención. China y Rusia por la no injerencia. Esta ruptura quedó clara el martes.

Pekín y Moscú vetaron una resolución promovida por Estados Unidos y Europa en la que se condenaba 'la continuada, grave y sistemática violación de los derechos humanos por parte de las autoridades sirias'.

Rechazarla parece, a primera vista, un escándalo y, de hecho, despertó la ira de los gobiernos occidentales. Por eso Pekín se esforzó ayer en argumentar su decisión.

'Algunos países presentaron un proyecto de resolución para imponer ciegamente presión y sanciones, e inclu-so amenazaron a Siria. Eso no contribuye a aliviar la tensión', aseveró el portavoz de Exteriores chino, Ma Zhaoxu.

Pekín trata de lograr con Damasco lo que no pudo en Libia: una reforma light'

'Hacemos un llamamiento a las partes interesadas en Siria para que detengan toda forma de violencia, animen al Gobierno a poner en práctica su compromiso de reforma, inicien cuanto antes una política inclusiva liderada por el pueblo sirio y apoyen activamente los esfuerzos de conciliación de los países y organizaciones regionales', prosiguió.

China quiere conseguir en Siria lo que no pudo lograr en Libia: una reforma que contente a la población sin que se produzcan cambios sustanciales. De otro modo, sostiene Pekín, Siria terminaría 'sumida en una guerra civil'.

Es la ya célebre diplomacia de la 'no interferencia en los asuntos internos de otros países' que tantas críticas ha generado en Occidente y que ha otorgado a Pekín enormes réditos políticos y comerciales en África y Latinoamérica.

El presidente Al Asad anuncia elecciones municipales para diciembre

Es más: China, junto a Rusia, se siente con legitimidad para imponer su estrategia en Siria después de ver cómo la OTAN se escudó en una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU para invadir militarmente Libia.

Peor incluso que el bloqueo que provoca en la ONU este choque entre países con derecho a veto son las acusaciones veladas sobre los motivos de unos y otros para derrocar, o mantener, al Gobierno de Bashar al Asad. China teme que Occidente quiera adueñarse de los recursos sirios (petróleo) como supuestamente ya hizo en Libia, dejando a Pekín sin los jugosos contratos contraídos tanto con Muamar Gadafi como ahora con Al Asad. Las potencias occidentales, a su vez, sospechan que China quiere sostener a toda costa a las dictaduras que le proveen de petróleo y otras materias primas, sin importar lo que estas hagan con sus pueblos.

Mientras la diplomacia internacional sigue su ritmo, la realidad siria mantiene el suyo propio. El presidente Al Asad convocó ayer elecciones municipales para el próximo 12 de diciembre

El anuncio coincidió con un comunicado del grupo opositor Comités de Coordinación Local, que denunciaba la muerte de al menos 11 personas en distintos puntos del país durante los últimos días, la mayoría detenidos en días previos.