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Chipre abre sus bancos con fuertes restricciones después de trece días de corralito

La imposibilidad de sacar más de 300 euros diarios se une a la de cobrar con cheques en unos bancos que estarán abiertos al público seis horas al día

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Los bancos chipriotas reabren a las 11.00 (hora española) sus puertas al público tras permanecer cerrados desde el pasado 16 de marzo, según anunció el Banco Central de Chipre, y lo hacen con novedosos controles de capital , como la prohibición de sacar más de 3.000 euros del país.

En la operativa diaria, y en principio por espacio de cuatro días, no podrán sacarse más de 300 euros por día, y el pago dentro del país con tarjeta de crédito no estará limitado. Después de trece días de corralito, el horario de apertura será de 12.00 a 18.00 hora local (10.00 a 16.00 GMT) para el público, y a partir de las 09.00 (07.00 GMT) para los empleados.

Las operaciones bancarias van a estar sujetas a una serie de restricciones, que de momento tendrán una duración de cuatro días, a cuyo término se revisarán, tal como informó Yangos Dimitriu, gerente del Banco Central, quien añadió que las medidas están pendientes de la aprobación legal definitiva.

Por el momento no se podrán retirar más de 300 euros por día y no se podrán cobrar cheques, aunque sí ingresarlos en cuenta; el pago con tarjeta de crédito no estará limitado dentro del país. En el extranjero estarán prohibidos los pagos y las transferencias a través de tarjetas de crédito, de débito o de prepago superiores a los 5.000 euros mensuales.

Aunque están todavía pendientes de aprobación legal, las restricciones bancarias durarán en principio cuatro días

Asimismo queda prohibido sacar más de 3.000 euros del país, sea mediante transferencia bancaria o físicamente, aunque se permitirán ciertas excepciones. Quedan exentos de estas limitaciones todos los pagos de nóminas salariales. Tampoco habrá restricciones al pago de facturas por importaciones, siempre y cuando se presente la debida documentación; a las transferencias para cubrir el gasto de estancia de estudiantes en el exterior, con un límite de 5.000 euros trimestrales, y al pago a funcionarios chipriotas expatriados.

En el documento que acompaña al decreto se precisa además que las restricciones se aplicarán a todas las cuentas, independientemente de la moneda en que se hayan abierto. El documento señala además que se prohíbe anticipar la cancelación de cuentas a plazo fijo antes de su vencimiento.

Todas las personas y empresas afincadas en Chipre deberán ingresar en algún banco con sede en la isla y en el plazo de dos semanas todos los ingresos resultantes de la exportación de bienes o de la venta de propiedad privada en suelo chipriota. El Gobierno y el Banco Central chipriotas quedan eximidos de todas las medidas.

Dimitriu hizo un llamamiento a la calma y afirmó que no hay necesidad alguna de que 'todos corramos a nuestros bancos'. 'Creo que no vamos a tener mayores problemas y que superaremos todo bien', concluyó el gerente del Banco Central.

Los chipriotas afrontan la reapertura de los bancos con calma, dado que los movimientos de capital están sujetos a duras restricciones que hicieron dudar a algunos incluso de que las sucursales llegaran a abrirse este jueves.

'No, no voy a dejar que me sobrecoja el pánico. Si caemos en él, lo destruiremos todo. Voy a esperar pacientemente y no voy a correr tan pronto abran los bancos a ponerme a la cola y esperar horas y horas', resume a la agencia Efe el sentir general Maria Ioanidu, una maestra jubilada con cuenta en el banco que va a ser liquidado, el Banco Popular (Laiki).

En los últimos días los chipriotas han dado lecciones de paciencia y pese a que el límite de retirada de los cajeros automáticos ha bajado a 120 euros en el caso del Banco de Chipre y a 100 euros en el Popular, no se han producido grandes protestas ni alborotos.

'¿Llevar el dinero adónde? Si todos empezaran a hacer esto, nos autodestruiríamos como país', afirma un pequeño empresario chipriotaPreguntando en la calle o en las tiendas a la gente si tiene pensado sacar sus ahorros de los bancos o ir enseguida mañana a la sucursal, la respuesta más frecuente esta mañana era 'no, no pienso salir corriendo', '¿para qué? si van a imponer límites a las transacciones', o '¿adónde iba yo a llevar el dinero?' El fatalismo se entremezcla con un sentir de deber patriótico y de fidelidad hacia el banco de toda la vida. A modo de ejemplo puede servir la opinión de Pambos Antoniu, propietario de un tienda, que tiene su cuenta en el Banco de Chipre -que será ampliamente reestructurado-: 'no, no tengo intención de retirar mi ahorros. Aquí quedarán porque es el banco con el que colaboramos como actividad comercial', explica.

O Kipros Kiprianou, electricista y propietario de una pequeña empresa de dispositivos eléctricos, también con cuenta en el Banco de Chipre. '¿Llevar el dinero adónde? Si todos empezaran a hacer esto, nos autodestruiríamos como país', dice. Una visión muy similar a la de Andrula Antoniu, ama de casa de 58 años, que asegura que no piensa hacer nada cuando abran los bancos. 'No voy a hacer nada, ni tampoco voy a correr a los bancos cuando abran. Tenemos nuestros ahorros en el banco cooperativo (ha quedado fuera de las medidas de recorte). Y si cada uno de nosotros retira su dinero, daña a su país'.

También los hay que a su calma añaden el escepticismo sobre la fecha de reapertura. Rula Spiru, propietaria de una tienda de souvenirs, por ejemplo, no creía que los bancos fueran a poder abrir hoy ante la infinidad de preparativos que deben hacer para adaptarse a las restricciones previstas. Lo mismo opina una jubilada británica que no quiere dar su nombre y que explica que cuando abran los bancos lo primero que hará es pagar las facturas pendientes, por ejemplo de la luz, e ingresar los cheques de la pensión. 'De todas formas, tengo el presentimiento de que no abrirán y que estarán cerrados hasta el próximo martes, porque el lunes es festivo', dice esta mujer.