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Chipre elige tender la mano a Bruselas para el rescate

El presidente electo en las elecciones de este domingo, el conservador Nikos Anastasiadis, invita a todas las fuerzas políticas a formar un Gobierno de "unidad nacional",

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El líder conservador Nikos Anastasiadis será el futuro presidente de Chipre, tras ser elegido este domingo con el 57,48% de los votos en la segunda vuelta electoral e imponerse frente a su rival Stavros Malas, el candidato del partido comunista AKEL, hasta ahora al frente del Estado y el Gobierno y que ha obtenido el 42,52% de los apoyos. De esta forma, el país olvidado de Europa y que se encuentra al borde del rescate, ha elegido al candidato que goza del beneplácito de la canciller alemana Angela Merkel y que aboga por encauzar las negociaciones del rescate financiero, mientras que Malas defendía un programa de resistencia a las condiciones dictadas por la Troika para evitar la bancarrota. 

Después de la victoria conservadora sin mayoría en la primera vuelta, el líder conservador Nicos Anastasiades no logró evitar una segunda ronda, lo que refleja las profundas divisiones entre los chipriotas por un acuerdo de rescate para salvar a la isla nación de la bancarrota. Una crisis financiera en Chipre podría reactivar la crisis de deuda de la eurozona y los inversores estban deseando ver que Anastasiades, el principal defensor del rescate internacional, alzarse con la victoria y garantizar un rescate a pesar de que también tiene sus inconvenientes.

Anastasiadis anuncia que una de sus prioridades es firmar un acuerdo con la Troika

En su intervención ante la prensa, el presidente electo invitó a todas las fuerzas políticas a formar un Gobierno de 'unidad nacional' y aseguró ante sus seguidores que una de sus prioridades es firmar un acuerdo con la Troika 'cuanto antes'. 'Invito a todas las fuerzas políticas y a los ciudadanos a abrir, a través de un Gobierno de unidad nacional, un nuevo y prometedor camino, caracterizado por la unidad y la cohesión, y ante todo con fe en un futuro mejor para nuestro país', aseguró el futuro jefe de Estado y de Gobierno chipriota.

El líder del partido conservador DISY, de 66 años, indicó que 'las elecciones acabaron pero no acabaron los problemas y las dificultades que afronta el pueblo y el país. Las dificultades están todavía por delante'.Y expresó también su intención de empezar inmediatamente su colaboración con sus socios europeos.

Como era de esperar, en un mensaje dirigido a Bruselas prometió completar cuanto antes el memorándum sobre el rescate, aunque avisó de que este deberá 'salvaguardar a los grupos vulnerables, la cohesión social y las relaciones laborales'. 'En los grandes desafíos que afrontamos queremos que Europa esté de nuestro lado. Por nuestra parte seremos absolutamente responsables y cumpliremos con nuestros compromisos' insistió.

Nada más conocer su derrota, Malas salió a felicitar al ganador, al que prometió apoyar en 'las políticas que vayan dirigidas al bien de la patria', porque, subrayó, 'ahora urge la unidad de nuestro pueblo'. No obstante, afrimó que su partido se opondrá a 'toda acción que no vaya en este sentido'. También claro fue el rechazo del secretario general de AKEL, Andros Kyprianu, hacia un Gobierno de gran coalición como el propuesto por Anastasiadis: 'No es posible que participemos en el Gobierno. Las diferencias con DISY son muy importantes, tanto ideológicas como políticas, en muchos ámbitos'.

La izquierda rechaza el ofrecimiento de participar en un Gobierno de concentración

El mismo rechazo a participar en el nuevo Gobierno la expresó el partido socialdemócrata EDEK, cuyo candidato, Yorgos Lilikas, había quedado eliminado en la primera vuelta, celebrada el pasado 17 de febrero, al quedar tercero.

Según el ministerio del Interior, la participación en esta segunda vuelta fue del 81,58 %, frente al 83,1 % de la primera ronda, y el 89,6 % en las presidenciales de 2008. Anastasiadis asume la jefatura de Estado y de Gobierno en medio de una de las peores crisis económicas de la historia de la isla mediterránea y tendrá que negociar con la Troika de acreedores internacionales un rescate valorado en unos 17.500 millones de euros.

Unos 10.000 millones de euros de la ayuda se destinarían al rescate del sector financiero de Chipre, que salió maltrecho de la quita griega, al estar muy expuesto a la deuda helena. En 2011, el Gobierno del presidente saliente Dimitris Christofias obtuvo de Rusia un crédito bilateral de 2.500 millones de euros, cuyo plazo de devolución ha solicitado ampliar de 2016 a 2020. Una de las esperanzas que alberga este país mediterráneo es poder explotar a medio plazo las enormes reservas de hidrocarburos hallados en las aguas meridionales de Chipre.

Aunque el tamaño de su economía es mucho menor al de Portugal e Irlanda, otros países rescatados, el caso de Chipre se atisba más intricado y complicado de lo esperado debido a la galopante deuda que acumula y con unas previsiones económicas auguran una profundización de la crisis: la economía chipriota caerá un 3,5% este año, según la Comisión Europea, tras la contracción del 2,3% del 2012.

Los seis años de recesión en Grecia han minado la estabilidad económica de Chipre. Las ramificaciones del sistema bancario chipriota están firmemente ligadas a los cimientos griegos, si bien también a la inversión procedente de Rusia. Este es otro de los puntos de fricción que amenazan con complicar el rescate de Chipre, considerado por Moscú el principal foco de evasión de capitales de los multimillonarios rusos. Aquí residen las reticencias de Alemania a implementar un programa de rescate integral como el aplicado en anteriores casos, con el temor de que los inversores rusos se lucren con la inyección de fondos desde Bruselas.

Los seis años de recesión en Grecia han minado la estabilidad económica de Chipre

Así, Alemania ha puesto encima de la mesa una propuesta radical que valida la participación de tenedores privados e inversores, reduciendo así el montante del rescate en dos tercios --de 17.000 millones de euros a 5.500 millones de euros-- financiado por los fondos de rescate europeos. Como contrapartida, se ralentizaría el ritmo de la reducción de la deuda de un 140% a un 77%, lo que, al mismo tiempo, alimenta el miedo de Alemania, el que más dinero aporta a los fondos de rescate, a que Chipre no pueda devolver los préstamos e incurra en pérdidas.

Estos intríngulis han hecho que las conversaciones entre la Troika y el Gobierno chipriota se hayan alargado durante ocho meses, sin visos de que haya un acuerdo a corto plazo. Desde mayo de 2011, Chipre se encuentra fuera de los mercados y la tasa de desempleo asciende al 15%.

La crisis se ha convertido en el foco de atención del mandato del sexto presidente de la historia de Chipre (2008-2013), Demetris Christofias, del AKEL, único presidente comunista en toda la UE-- y lo ha sido durante la campaña electoral, una de las más agrias que se recuerdan. Anastasiades ha enarbolado como eslogan La crisis necesita un líder, que, a juicio de los analistas, cuenta con cierto crédito político aunque no tanto carisma como Malas, que ha esgrimido el lema La crisis necesita un líder creíble.

Después de casi 40 años de conflicto, en un segundo plano ha quedado relegada la reunificación de Chipre, dividida en la región grecochipriota -la reconocida internacionalmente- y la turcochipriota, aunque convergentes en Nicosia, la capital del país, donde se erige el último 'muro' de Europa, denominado la Línea Verde, que separa la parte septentrional turca de la meridional griega.

En su lugar, el cócktail de recortes en el gasto público y subidas de impuestos a los que Chipre se verá abocada, con mayor o menor celeridad y sabiéndose el foco de las preocupaciones de la eurozona --pese a que representa el 0,2 por ciento del PIB de la UE-- pero que aún conserva el dejo del caso de Grecia, que sacudió los cimientos europeos aún siendo el 2 por ciento del PIB de la Unión.