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Cisjordania se subleva contra el aumento de los precios básicos

El peso de las protestas contra el Gobierno de Fayyad lo han llevado los trabajadores del sector de los transportes, tras la alarmante subida del precio de la gasolina

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Durante toda la semana han tenido lugar en distintas ciudades de la Cisjordania ocupada airadas protestas contra el Gobierno del primer ministro palestino, Salam Fayyad, como consecuencia de un incremento significativo de los precios de la gasolina y de otros productos básicos. En localidades como Ramala, Yenin, Belén o Hebrón, los manifestantes han exigido reformas económicas de gran calado, como la derogación del acuerdo económico de París que en la práctica otorga a Israel las llaves de los mercados palestinos, de manera que cualquier aumento de los precios en el Estado judío repercute inmediatamente en los territorios ocupados.

El restringido margen de libertad política que hay en Cisjordania ha hecho que en las protestas se haya señalado específicamente como culpable al primer ministro Fayyad, y no al presidente Mahmud Abbas, quien el sábado anunció que el 27 de septiembre someterá ante la Asamblea General de las Naciones Unidas una petición para que se reconozca a Palestina como estado no miembro de la ONU, lo que sobre el terreno daría ciertas ventajas a los palestinos en la arena internacional a costa de enfurecer a Israel, que aspira a mantener indefinidamente el status quo.

Con este anuncio, aparentemente Abbas quiere acallar los disturbios que amenazan la estabilidad de la autonomía en un momento de gran incertidumbre en lo tocante al proceso de paz, ya que Israel ha conseguido apartar la atención de la comunidad internacional de este conflicto para arrojarla de bruces en el programa nuclear iraní.

Mientras Abbas hacía el anuncio, Fayyad era entrevistado en una emisora palestina cuyos estudios están ubicados en el centro de Ramala. En la calle, grupos de jóvenes gritaban consignas contra el primer ministro mientras éste trataba de explicar a los oyentes que no se aferra al cargo y que si el pueblo le pide que se vaya, se irá. A su salida de la emisora, Fayyad fue protegido por la policía.

El peso de las protestas lo han llevado los palestinos que trabajan en el sector de los transportes, que han visto cómo aumentaba el precio de la gasolina de manera alarmante. Los palestinos compran su gasolina a empresas de distribución de Israel puesto que los israelíes no les permiten comprarla a terceros, y se da la circunstancia de que Israel tiene uno de los precios del combustible más elevados del mundo.No es ningún secreto que el peso de las protestas contra Fayyad haya recaído en los jóvenes de Fatah, el partido del presidente Abbas. Fayyad posee su propia fuerza política que en las últimas elecciones apenas obtuvo una escasa representación, pero él, sin embargo, acaricia la idea de convertirse en el próximo presidente palestino, algo que no acepta Fatah.

El pago de los salarios de los 154.000 funcionarios palestinos está en el aire, lo que da una idea de la crisis. Fayyad ha declarado que está a la espera de que el Congreso de Estados Unidos apruebe la transferencia de 200 millones de dólares para resolver esta cuestión que ha contribuido a caldear los ánimos. Aunque las protestas tienen también un cariz marcadamente popular, los medios de comunicación palestinos están informando de ellas de una manera muy somera y arrojando siempre la culpa hacia Fayyad, que se enfrenta solo al aparato de Fatah.

Los sindicatos han jugado un papel esencial durante los últimos días y a menudo han sido ellos los que han convocado las manifestaciones. Lo irónico de la situación es que los mismos jóvenes de Fatah que llaman a la dimisión o destitución de Fayyad no ofrecen ninguna alternativa de alguien que pueda desempeñar el cargo con el respaldo de Israel, y por lo tanto de Estados Unidos. En la práctica Fayyad fue designado por Israel y por las potencias occidentales a cambio de financiar la autonomía. No obstante, la crisis mundial está cortando las vías de financiación de Occidente y por lo tanto es previsible que las protestas se extiendan en un futuro cercano. Esta semana Fayyad ha instado a los países árabes a que ocupen el lugar de Occidente en la financiación de la Autoridad Nacional Palestina.