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La coalición de los deslices

David Cameron y Nick Clegg llevan tres meses gobernando en Reino Unido y su inexperiencia los ha llevado a meter la pata varias veces

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Cameron y Clegg, Clegg y Cameron. Son las dos personas que acabaron con 13 años de Gobierno laborista en Reino Unido. Son las nuevas caras de la política británica. Pero a veces la inexperiencia les juega malas pasadas.

En tres meses de Gobierno ambos se han visto comprometidos por hacer comentarios que luego han terminado en rectificaciones, disculpas o directamente en un lío diplomático. Otras veces, ambos líderes dan muestras de una descoordinación preocupante.

El último ocurrió ayer. Durante una visita a Sussex, en el sureste de Inglaterra, el primer ministro, David Cameron, se reunió con varios ciudadanos para contestar a sus preguntas.

Uno de ellos le pidió explicaciones por haber apoyado el ingreso de Turquía en la Unión Europea a principios de la semana pasada.

Cameron, contestó que, como país musulmán, 'Turquía puede ayudarnos a resolver algunos de los problemas del mundo, como el proceso de paz en Oriente Medio, o como el hecho de que Irán se haya hecho con la bomba atómica'.

Irán y bomba atómica. Un lapsus que obligó al gabinete del primer ministro a lanzar una explicación unas horas más tarde. 'Está claro que se han malinterpretado las palabras del primer ministro, puesto que él había estado hablando antes del programa nuclear iraní'.

El laborista Chris Bryant dijo que las expresiones que utiliza Cameron cuando habla de diplomacia, se están 'convirtiendo en un mal hábito que resulta peligroso'. Era una referencia clara a lo que sucedió la semana pasada. Cameron, de visita en India y después de firmar un acuerdo de colaboración en materia nuclear, acusó a Pakistán de exportar terrorismo a los países vecinos.

En los documentos filtrados por Wikileaks había informes que hacían referencia a la colaboración entre la inteligencia paquistaní y los talibanes para organizar atentados en Afganistán. El presidente afgano, Hamid Karzai, aprovechó la coyuntura para animar a la OTAN a bombardear Pakistán.

Cameron no pudo decir aquello en peor momento. Esta semana estaba prevista una visita oficial a Reino Unido tanto de los servicios de inteligencia paquistaníes (que acabaron por cancelar su viaje) y el presidente Asif Ali Zardari.

Pero no han sido los dos únicos episodios que ponen de manifiesto una cierta falta de sensibilidad de Cameron en política internacional.

En EEUU hace dos semanas, dijo que Reino Unido había sido el 'socio menor' de EEUU en la Segunda Guerra Mundial. Los veteranos montaron en cólera por lo que consideran un comentario absurdo, puesto que los británicos estuvieron haciendo frente a los nazis prácticamente solos hasta que EEUU decidió participar en la guerra. 

También desde EEUU, Cameron insinuó que las tropas británicas podrían empezar a retirarse de Afganistán el año que viene. Y aquí es donde entra en juego Nick Clegg.

El liberal demócrata tiene la obligación de ejercer de primer ministro en funciones cuando Cameron esté ausente. Durante su comparecencia en el Parlamento para las preguntas semanales al Gobierno aseguró que Reino Unido saldría de Afganistán en 2015. Por la noche, Cameron suscribió la fecha de Clegg, dando lugar a todo tipo de mofas .

En esa sesión parlamentaria, Clegg también calificó la guerra de Irak de 'ilegal'. El comentario obligó a su quipo a dar explicaciones más tarde diciendo que se trataba sólo de un comentario a título personal.

Varios juristas advirtieron de que si una figura tan representativa del Gobierno como el viceprimer ministro hace una declaración de este tipo, puede invitar a muchas instituciones internacionales a investigar la actuación de Reino Unido en Irak.

Por estos ejemplos y por muchos otros, que ponen de manifiesto las diferencias ideológicas tan abultadas entre los dos partidos, algunos de los tories más conservadores han bautizado en público a la coalición de Gobierno como la 'Brokeback coalition'.

Haciendo referencia a la película 'Brokeback Mountain', son muchos los liberal demócratas y conservadores que ven a Cameron y Clegg como dos vaqueros que cabalgan juntos a pesar de lo que opinen los demás.

Afortunadamente para ellos, la opinión pública británica está acostumbrada a este tipo de comentarios de sus gobernantes. Sin ir más lejos, el antecesor de ambos, Gordon Brown, se permitió el lujo de llamar 'intolerante' a una de sus votantes a micro abierto y en plena campaña electoral.