Publicado: 27.10.2016 07:56 |Actualizado: 29.10.2016 17:13

Colombia iniciará negociaciones con el ELN tras su mes más convulso

Delegados del Gobierno y del Ejército de Liberación Nacional, la única guerrilla reconocida por el Estado que se encuentra aún activa en el país, pondrán en marcha la fase pública de negociaciones de paz en Ecuador.

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Tres guerrilleros del Ejército de Liberación Nacional (ELN).  Víctor de Currea Lugo

Tres guerrilleros del Ejército de Liberación Nacional (ELN). Víctor de Currea Lugo

BOGOTÁ.- Octubre de 2016 será recordado probablemente como uno de los meses más agitados de la historia reciente de Colombia. Tras ver como su acuerdo de paz ya firmado fue rechazado en plebiscito, haber recibido un Nobel de la paz y haber sido testigo de una serie de movilizaciones masivas exigiendo un nuevo acuerdo con las FARC por todo el país, el presidente Juan Manuel Santos cerrará el mes iniciando negociaciones con la otra gran guerrilla colombiana. Delegados del Gobierno y del Ejército de Liberación Nacional (ELN), la única guerrilla reconocida por el Estado que se encuentra aún activa en el país, iniciarán el jueves la fase pública de negociaciones de paz en Ecuador.



Aspiran a convertir las negociaciones en un diálogo en el que participen no sólo el Estado y la guerrilla sino toda la población civil

Mientras, los negociadores del Gobierno tratarán de reajustar a marchas forzadas los acuerdos con las FARC en La Habana antes de que el frágil alto el fuego bilateral se desmorone. Aunque probablemente no era lo planeado originalmente, ambos procesos de paz avanzarán ahora en paralelo, ejerciendo una innegable e impredecible influencia el uno en el otro.

“Yo creo definitivamente que el ELN llega en un momento donde resulta de una gran utilidad incluso para el proceso de las FARC”, explica el periodista y académico Víctor de Currea Lugo. “Llega en un momento en el que el país está planteando frente a la derrota al plebiscito no ya un remiendo bilateral Gobierno-FARC, sino un gran diálogo nacional”.

El logo del Ejército de Liberación Nacional (ELN) en el uniforme de uno de sus miembros. Víctor de Currea Lugo

El primer punto en la agenda de negociación con el ELN será precisamente “Participación de la sociedad en la construcción de paz”. Esta aspiración a convertir las negociaciones en un diálogo en el que participen no sólo el Estado y la guerrilla sino toda la población civil será a la vez la gran novedad y el gran reto de este proceso.

Está por ver de qué manera y con qué grado de protagonismo se podrá incluir a la sociedad, lo que será discutido en primer lugar cuando arranquen las mesas de negociación. Se espera que esto ocurra, una vez acabada la fase pública que comienza el jueves, el próximo 3 de noviembre en Quito. No obstante, todo queda condicionado a la liberación de Odín Sánchez, un secuestrado del ELN que se canjeó por su hermano enfermo hace seis meses. El presidente Santos ha supeditado a su liberación el inicio de las negociaciones, algo que al momento de la publicación de este artículo aún no ha tenido lugar.

La guerrilla de las sotanas

El ELN surgió en el mismo año que las FARC, 1964, pero ha tenido una historia y dinámicas propias y hoy representa una fuerza militar muy inferior a la otra guerrilla del país. “Ambas organizaciones nacieron exactamente en el mismo año, exactamente en las mismas condiciones políticas del país y del continente”, explica Carlos Arturo Velandia, ex comandante del ELN y ahora nombrado gestor de paz por el Gobierno. “El uno estaba compuesto por campesinos montañeros sin tierra y el otros de urbanitas, estudiantes, algunos sindicalistas y algunos intelectuales”, añade el ex guerrillero.

Pero la gran diferencia entre ambas guerrillas no reside tanto en el origen social de su tropa, sino en el elemento religioso que se encuentra en lo más profundo de la ideología del ELN. Aunque de inspiración claramente guevarista, el ELN no estaba tan ideológicamente vinculado al marxismo -ni, por tanto, al ateísmo- en sus inicios como las FARC. Esto atrajo a sus filas al popular sacerdote católico y pionero de la teología de la liberación Camilo Torres, cuyo discurso crítico con las oligarquías y el sistema político colombiano le granjeó muchos apoyos sociales. Pero el sacerdote duró poco en el monte, siendo abatido por el ejército a los pocos meses de su reclutamiento. Después vendrían otros religiosos, como el cura español Miguel Pérez, que comandó la guerrilla durante las décadas de los 80 y 90.

Aunque hoy en día esa religiosidad no se refleja tanto en su cúpula, la Iglesia sigue siendo un actor muy influyente en el ELN y cumplirá un papel importante en el proceso de negociación. “El ELN tal vez no acata, pero si escucha con muchísimo respeto a la Iglesia”, declara Older Cáceres, líder social y activista por la paz de la zona de Arauca, ubicada en la frontera con Venezuela y uno de los grandes bastiones del ELN. “De alguna manera la Iglesia tiene responsabilidad y una deuda en el devenir histórico del ELN, porque no sólo curas colombianos hicieron parte de la lucha revolucionaria sino también curas españoles y no sabemos si otros líderes religiosos de otros países incidieron con apoyo económico”, añade Cáceres.

Los riesgos para el proceso

“En Colombia no es que mediante un decreto te quiten de la política, te quitan de la política mediante un tiro en la cabeza”

Aunque el ELN represente una amenaza militar mucho menor para el Estado colombiano, las negociaciones están lejos de convertirse en un apéndice al proceso de las FARC. La propia guerrilla ya rechazó a través de su cuenta de Twitter la posibilidad de realizar un “proceso exprés” que cerrase definitivamente el capítulo de la guerra insurgente en Colombia a corto plazo. El proceso, además, estará siempre pendiendo de un hilo mientras no se produzca un cese al fuego y cualquier chispa podrá hacer saltarlo por los aires. En los últimos días se han venido produciendo enfrentamientos y ataques a las fuerzas estatales por parte del ELN en distintas zonas del país.

“El Gobierno y el ELN deberán iniciar un proceso de des-escalamiento”, declara Velandia. “Como quien apaga la cocineta de gas y va cerrando la llave, poco a poco va apagando la flama hasta el momento que se extinga y puedan pactar ya el cese bilateral”, opina el ex comandante “eleno”. Para el periodista y académico de Currea, el éxito de las negociaciones no dependerá sólo del ELN, sino del Gobierno y su compromiso para erradicar uno de los males endémicos de la política del país, la actividad paramilitar.

“Uno no está esperando que el Gobierno nacionalice el petróleo, pero sí que actúe frente a las acciones de los paramilitares contra la población civil y los líderes”, explica de Currea, y añade: “En Colombia no es que mediante un decreto te quiten de la política, te quitan de la política mediante un tiro en la cabeza”.