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Un comando talibán asalta la oficina del gobernador de Parwan

El ataque deja 25 muertos

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Nueva jornada de violencia y muerte en Afganistán. La insurgencia afgana, en un ataque perfectamente sincronizado y preparado que ha vuelto a demostrar su eficacia y su poder acabando con la vida de 25 personas, en su mayoría civiles, e hiriendo a más de medio centenar tras asaltar, con éxito, el complejo donde se encontraba la oficina del gobernador en la ciudad de Charikar (capital de la provincia de Parwan).

Un comando talibán, compuesto por seis suicidas, atacaron a primera hora de la mañana el recinto. El ataque comenzó cuando uno de los insurgentes estrelló un vehículo, cargado de explosivos, frente a la puerta principal. La deflagración abrió un enorme agujero en la pared por donde lograron colarse el resto de los talibanes. En ese momento se desató un intenso tiroteo entre la policía afgana, que estaba en el interior del recinto y los atacantes. Tres de ellos consiguieron ser reducidos por las fuerzas de seguridad cuando se dirigían a la casa del gobernador. 'Dos de los insurgentes lograron entrar dentro de la casa. Iban pertrechados con chalecos explosivos, armas automáticas, granadas de mano y RPG', afirmó el general Sher Ahmad Maladani, jefe de policía provincial a la agencia Associated Press. 'Uno de los insurgentes fue abatido cuando se encontraba a 15 metros de mí, por suerte no puedo detener su carga explosiva', sentenció.

El ataque, que duró menos de una hora, tenía como objetivo principal asesinar al gobernador provincial, Abdul Basir Salangi, que en ese momento se encontraba reunido con el general Abdul Jalil Rahimi, jefe de la policía Nacional de Afgansitán, y varios altos mandos del ejército y de la policía afgana, así como varios asesores de la policía de la OTAN.

'En el momento del ataque estaba teniendo lugar una reunión de alta seguridad entre funcionarios afganos, personal de ISAF, y altos mandos de las Fuerzas de Seguridad de Afganistán', ha declarado Salangi a la cadena de noticias Tolo TV. Abdul Basir Salangi, antiguo muyahidín, y uno de los hombres más feroces contra la insurgencia afgana es uno de los principales objetivos de los talibanes. El pasado mes de junio, dos personas, entre ellas uno de los guardaespaldas del gobernador, murieron tras un atentado suicida ocurrido fuera del complejo al que hoy han logrado acceder los insurgentes.

'El Señor Salangi se ha convertido en el enemigo número uno de los insurgentes ya que ha luchado ferozmente contra ellos en toda la provincia de Parwan. Es uno de sus objetivos prioritarios', ha afirmado Sediq Sediqqi, portavoz del Ministerio del Interior. Por su parte, los talibanes se han atribuido la acción. 'Muchas personas murieron, entre ellas varios soldados de Estados Unidos', ha confirmado Zabihullah Mujahid, portavoz del grupo islamista.

La provincia de Parwan, situada a unos 50 kilómetros al norte de Kabul, se ha caracterizado siempre por ser uno de los puntos más tranquilos dentro de la orografía de la guerra que sacude Afganistán. Un punto clave para la ISAF, ya que alberga la base de Bagram (una de las más importantes del país) la presencia de los talibanes se ha hecho notar en los últimos años con ataques puntuales contra las tropas extranjeras y contra los funcionarios del gobierno. Este ataque, que se suma al de hace ocho días en Wardak (otra de las provincias fronterizas con Kabul), es prueba inequívoca de la presencia de la insurgencia en los alrededores de la capital. Una muestra de su poder y sus intenciones, estrechar el cerco a Kabul.

Los talibanes están inmersos en una campaña para acabar con la vida de altos funcionarios afganos y desestabilizar al endeble gobierno de Hamid Karzai. El pasado mes de julio, un comando insurgente asesinaba a 19 personas en un ataque muy similar contra el complejo del gobernador de la provincia de Uruzgan. Así mismo, en esta escalada de violencia descontrolada el alcalde de Kandahar y el jefe del consejo provincial de la volátil provincia sureña, Wali Karzai- hermanastro del Presidente de Afganistán-, han sido asesinados por la insurgencia afgana.

La última acción espectacular perpetrada por los talibanes ocurrió el pasado seis de agosto cuando un Chinook de la OTAN fue derribado durante un combate en la provincia de Wardak. 30 militares estadounidenses y ocho afganos perdieron la vida en ese ataque.