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La comisaria Reding mantiene su pulso con Nicolas Sarkozy

Dice que las críticas por sus comentarios sobre la expulsión de gitanos en Francia la han "reforzado"

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Críticas... '¿Qué criticas?' Con una buena dosis de sarcasmo, la vicepresidenta de la Comisión Europea y titular de Justicia respondió al presidente francés Nicolas Sarkozy y a los demás jefes de Gobierno de los 27, que el pasado jueves la reprendieron por el tono empleado en su discurso contra la expulsión de gitanos en Francia. La comisaria estrella del equipo de José Manuel Durao Barroso anunció ayer, ante una sala de prensa abarrotada de periodistas, que no dará ni un paso atrás y que 'en los próximos días' pretende llegar a una conclusión que determine si Francia ha violado las directivas comunitarias de libre circulación y antidiscriminación, como ella sospecha.

¿La crítica de los gobiernos ha puesto fecha de caducidad a su carrera como comisaria? 'Creo que me ha reforzado', replicó. El pasado jueves, los 27 líderes de la Unión Europea, incluido José Luis Rodríguez Zapatero, arroparon a Sarkozy en su feroz crítica a un momento del discurso de Reding en el que se confesó 'horrorizada' por 'la impresión de que la gente es expulsada de un Estado miembro de la UE sólo porque pertenece a una cierta minoría étnica. Esta es una situación de la que pensé que Europa nunca volvería a ser testigo después de la Segunda Guerra Mundial', dijo entonces.

París rechazó con vehemencia lo que consideraba una comparación inaceptable con el régimen de Vichy durante el nazismo. Líderes como la alemana Angela Merkel reprocharon a Reding haber empleado un tono inapropiado.

Lejos de plegarse ante la presión de los jefes de Gobierno de la UE, la comisaria se reafirmó ayer en las críticas a Francia. Además denunció un elemento de machismo en la reacción hacia ella. 'Cuando un hombre da un golpe en la mesa es un gesto de masculinidad, pero cuando lo hace una mujer se la considera una histérica', dijo ayer.

Reding cree ahora probado que la estrategia de Sarkozy de rasgarse las vestiduras por una única frase demuestra que no le interesa 'concentrarse en el problema básico sino discutir uno secundario que no tiene nada que ver'.

La comisaria aprovechó además para recordar que no citó 'nunca a un grupo étnico, religioso o de cualquier tipo', es decir, que no hizo alusión directa ni a gitanos ni a judíos. 'Lamento mucho que mis palabras fuesen tergiversadas hasta hacer sentir a alguna gente ofendida', dijo.

La Comisión se reunirá el miércoles que viene para tratar la cuestión y probablemente abrirá un procedimiento de infracción contra Francia que podría acabar en el Tribunal de Justicia europeo. Sin embargo, la lucha entre instituciones va mucho más allá. Los jefes de Gobierno de la UE discutieron el pasado jueves con Barroso la capacidad de la Comisión para alertar de que un país está incumpliendo las leyes europeas, algo que según el Tratado de Lisboa es competencia exclusiva de los comisarios. En una discusión 'tensa' y 'agitada', según fuentes diplomáticas, los 27 se enfrentaron con Barroso en una lucha de legitimidades abierta por el monumental enfado de Sarkozy, que hizo valer el poderío de Francia en Europa.

'La UE está basada en valores', recordó Reding; '500 millones de europeos los comparten y mantenerlos es responsabilidad de la Comisión, por lo que he hablado y continuaré haciéndolo cuando esos valores no se respeten', advirtió. 'Hemos construido Europa en base a esos valores para que algunas cosas no ocurriesen de nuevo', aseguró, como 'que una familia entera sea deportada porque un individuo haya hecho, a ojos de un gobernante, algo equivocado'.

Antes de comparecer ante la prensa, la comisaria se reunió ayer a puerta cerrada con miembros de la Eurocámara, que la había apoyado con una resolución en la que pedían a Francia la 'suspensión inmediata' de las expulsiones de gitanos.

Juan Fernando López Aguilar, jefe de los eurodiputados socialistas españoles y presidente de la comisión de Libertades Civiles, recordó que 'la circular', firmada el 5 de agosto y emitida por el Ministerio del Interior francés 'no habla de desmantelar campamentos en base a delitos cometidos individualmente, sino en base a la pertenencia a una etnia', algo que ha llevado a Bruselas a concluir que hay 'indicios sólidos' de que la estrategia de Sarkozy tiene una 'actitud discriminatoria' clara.