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Condena al golpe de estado y respaldo al diálogo en Honduras

La Cumbre Iberoamericana respalda una declaración que considera "inaceptables" las violaciones de derechos y libertades

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La Cumbre Iberoamericana respaldó hoy una declaración sobre Honduras de la Presidencia portuguesa que condena el golpe, considera 'un paso fundamental' para recuperar la normalidad constitucional la restitución del destituido Manuel Zelaya y apoya el dialogo nacional en Honduras. El comunicado de la Presidencia portuguesa no valora el proceso electoral en Honduras, cuyo reconocimiento divide a los países iberoamericanos, y tan solo alude a su celebración el 29 de noviembre.

'Condenamos el golpe y consideramos inaceptables las graves violaciones de los derechos y libertades fundamentales al pueblo hondureño', señala el texto. Considera asimismo 'un paso fundamental para el retorno a la normalidad' la restitución de Zelaya, y hace un llamamiento para que termine 'el hostigamiento' a la embajada de Brasil en Tegucigalpa y que se garantice 'su inviolabilidad y la de las personas bajo su protección'.

'Las jefas y Jefes de Estado y de Gobierno de los países iberoamericanos seguirán activamente en la búsqueda de una solución que permita la apertura de un diálogo nacional en Honduras y en devolver el régimen democrático al pueblo hondureño', agrega el texto. También declara 'su firme compromiso con la defensa de los principios democráticos de todos los países de Iberoamérica para prevenir cualquier intento de desestabilización a gobiernos legítimamente electos'.

El reconocimiento o no de los comicios hondureños y de su vencedor, Porfirio Lobo, estuvo en el centro de los debates en la cumbre concluida hoy y en la que quedaron de manifiesto las divisiones existentes en la comunidad iberoamericana sobre el asunto.

Aunque se hicieron intentos para una declaración conjunta, los esfuerzos no prosperaron ante las divergencias existentes entre los países que no reconocen los comicios porque Zelaya no fue restituido previamente y los partidarios de cerrar ya la página del golpe de Estado.

Entre estos últimos están Panamá, Perú, Colombia y Costa Rica, mientras entre los contrarios a aceptar el resultado de los comicios están Argentina, el bloque ALBA -encabezado por Venezuela, Ecuador y Bolivia- así como Chile y México entre otros.

El jefe del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, confió en que Lobo y Zelaya faciliten un nuevo acuerdo nacional que fije plazos y procedimientos para restaurar el orden democrático y sin el que España no podrá reconocer un nuevo presidente.

A día de hoy, añadió, 'no habría condiciones' para que el Príncipe de Asturias asista a la toma de posesión de Lobo como presidente de Honduras, prevista para el 27 de enero, y advirtió de que es 'fundamental' lograr antes un gran acuerdo nacional que reclama España y la comunidad iberoamericana.

'Tienen que cambiar cosas, tienen que pasar hechos importantes', recalcó el presidente español, tras argumentar que 'la actitud lógica' es no reconocer pero tampoco ignorar las elecciones, para, a partir de la actual situación 'sui géneris', trabajar para restituir la legalidad, lograr un acuerdo nacional y adoptar decisiones que impidan nuevas tentaciones golpistas.