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Conflicto en Oriente Próximo Siria camina hacia el establecimiento de "zonas seguras"

La posibilidad de establecer ‘zonas seguras’ en Siria se ha barajado desde hace tiempo, pero un acuerdo logrado el jueves por Rusia, Turquía e Irán, puede hacerlo realidad en las próximas semanas. El acuerdo, sin embargo, es rechazado por los rebeldes, que, alentados por Arabia Saudí e Israel, quieren excluir a Irán.

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Familias sirias huyen del país por el conflicto armado. REUTERS

Rusia, Turquía e Irán han firmado un memorándum que prevé el establecimiento de cuatro “zonas seguras” en distintas áreas geográficas de Siria, una iniciativa de Moscú que se había barajado antes en un plano teórico por algunos países de la región y que ahora por primera vez cobra perspectivas de realizarse a corto plazo.

La firma del memorándum se oficializó en Astana, la capital de Kazajistán, el jueves, al término de la accidentada cuarta ronda de negociaciones que mantienen en esa ciudad representantes del gobierno de Damasco y de los rebeldes. El acuerdo, sin embargo, fue rechazado en el último momento por los rebeldes.

El rechazo se deriva de que uno de los tres países “garantes” de su aplicación es Irán y los rebeldes no lo aceptan. Los hilos de la delegación rebelde se mueven en Arabia Saudí y en Israel donde Irán es un país maldito al que hay que combatir. El mismo jueves se anunció la inminente visita este mes del presidente Trump a Arabia Saudí e Israel, en el transcurso de la cual es muy posible que se produzca un nuevo aquelarre contra Irán.

El memorándum incluye la creación de cuatro zonas seguras: La primera será la provincia de Idlib, en el norte, junto con sectores de las provincias de Hama, Alepo y Lataquia; la segunda estará al norte de la provincia de Homs; la tercera comprende amplios sectores de la Guta oriental, el oasis contiguo a la capital Damasco; y la cuarta comprende las provincias de Deraa y Quneitra, esta última limítrofe con el Golán ocupado por Israel.

Israel había mostrado interés en crear una “zona segura” en la provincia de Quneitra a pesar de que ni el antiguo Frente al Nusra (Al Qaeda) ni el Estado Islámico, cuando han merodeado por esa zona, han atacado a Israel. No obstante, al estado judío le preocupa que en la región también se ha detectado la presencia de fuerzas de Hizbolá e Irán.

El plan de los tres países garantes para las cuatro “zonas seguras” comprende, entre otras cosas, prohibir el uso de cualquier tipo de armas, prohibir el vuelo de aviones de guerra, facilitar la llegada de ayuda humanitaria y médica, restaurar las infraestructuras dañadas durante los seis años de conflicto, satisfacer las necesidades de la población en la medida de los posible y facilitar el retorno de los refugiados.

Moscú ha insistido este viernes en que las “zonas seguras” estarán cerradas al vuelo de los aviones de guerra, incluidos los de Estados Unidos “con o sin notificación previa”. “Este es un asunto cerrado”, ha dicho Aleksandr Leurentyev, enviado de Moscú a las negociaciones de Astana, si bien este punto no se ha incluido en el memorándum. Sin embargo, no se prohíbe que los cazas americanos y de sus aliados sigan bombardeando el área de Raqqa u otras partes, como Deir Ezzor donde hay una fuerte presencia de yihadistas del Estado Islámico.

La próxima semana, los días 10 y 11 de mayo, se reunirán en Alaska el secretario de Estado, Rex Tillerson, y el ministro de Exteriores ruso, Sergei Lavrov, y durante el encuentro abordarán el memorándum. Entonces será posible decir con mayor precisión si el acuerdo logrado en Astana tiene futuro o se convierte en papel mojado como otras resoluciones de la ONU.

En Astana se ha decidido que en el plazo de dos semanas se establecerá un comité ad hoc que se encargará de mapear con precisión las cuatro “zonas seguras” y de establecer los mecanismos de control con el fin de que el memorándum se aplique rigurosamente.

El principal peligro que amenaza el memorándum es la presencia de Irán como garante. No cabe duda de que tanto Arabia Saudí como Israel, que son los principales padrinos de los rebeldes, no quieren permitir de ninguna manera que Teherán juegue un papel, sea cual sea, en el conflicto sirio, y que harán todo lo posible para abortarlo.

No se trata solo de que Irán no forme parte del comité de control del memorándum, sino que se aspira a que evacúe las fuerzas que ha desplegado en Siria para combatir a los rebeldes. En ese sentido, este viernes, Moscú ha advertido que una retirada de Irán de Siria solo será posible cuando se haya consolidado una tregua estable en el país y no antes.

El enviado de la ONU para el conflicto, el sueco Staffan de Mistura, ha calificado el memorándum de un pasó en la buena dirección, pero la ONU apenas tiene el papel de consorte pasivo en la diplomacia relacionada con la guerra y quienes realmente cortan el bacalao son Rusia e Irán, por un lado, y Arabia Saudí e Israel, por el otro lado. Y lo que está en juego es la hegemonía regional.