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"Los conservadores gobiernan como si hubiera dos naciones: los banqueros y el resto del país"

En su mejor discurso hasta la fecha, el líder de los laboristas británicos, Ed Miliband, acusa a Cameron de gobernar para una élite

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Un año después, Miliband llegaba a la Conferencia del Partido Laborista, que este año se celebra en Manchester, con el mismo reto que el año anterior en la de Liverpool: convencer no sólo a los votantes, sino a su propio partido, de que puede ser un buen primer ministro. Algo que no resulta tan evidente para todo el mundo, a la luz de la última encuesta publicada por The Independent, que revela que sólo dos de cada diez británicos creen que el líder laborista tiene lo necesario para ser un buen gobernante. El vacío dejado por Tony Blair aun pesa en el partido laborista, siendo una asignatura pendiente para Miliband.

Para atajarlo, hoy ha tirado de cercanía, tratando de buscar su lado más humano y próximo a la ciudadanía, encuentro incluido con su mujer Justine al finalizar su exposición. Si el año pasado pronunció todo su discurso desde un atril, hoy lo ha hecho a pie de butaca como si, metafóricamente hablando, bajara al nivel del pueblo. Y lo ha hecho sin notas, con las palabras bien aprendidas y tocando más que nunca la fibra sensible, recordando a sus padres, sus profesores y su procedencia de una familia judía polaca que emigró huyendo del nazismo y a la que Reino Unido se lo dio todo.

La idea central de todo su discurso, probablemente el mejor hasta la fecha, ha girado sobre la necesidad de recuperar el país y, sobre todo, la idea de 'una nación', concepto acuñado como eslogan por el que fuera dos veces primer ministro, Benjamin Disraeli, a finales del siglo XIX. Lo curioso es que Disraeli, uno de los mejores oradores que ha desfilado por la Cámara de los Comunes, pasa por ser una de las figuras históricas más destacadas del partido conservador, lo que le ha valido a Miliband para asegurar que el actual primer ministro, David Cameron, ya no es digno de tal lema.

La imagen empleada por el líder laborista para ilustrar el sentimiento de unidad ha venido de la mano de los Juegos Olímpicos, durante los cuales el patriotismo -más que el beneficio económico- vivió un repunte extraordinario. 'El problema no son los británicos; si los Juegos triunfaron fue por las personas', ha asegurado, 'porque los unos hablaron con los otros de un modo como nunca antes habían hecho'. Una imagen que no ha desaprovechado para recordar que 'los escoceses no sólo animaban a los deportistas de Escocia, sino a todo el equipo británico'. Y es que, desde su punto de vista, Reino Unido perdería con la independencia de Escocia tanto económicamente como 'en el alma de nuestra nación'.

'Los tories han convertido la recuperación de la crisis en la mayor recesión desde la guerra'

Miliband ha querido lanzar un mensaje claro: el partido conservador no es el partido de una nación, hasta el punto de que ha llegado a indicar que el país se haya dividido con un Cameron que gobierna para la élite. El laborista ha asegurado que el pueblo está pagando el precio del fracaso del Gobierno, sugiriendo no sólo que haya que cambiar la medicación si ésta no funciona, sino también al médico: 'los tories han convertido la recuperación de la crisis en la mayor recesión desde la guerra', ha indicado, denunciando sus recortes en los servicios, su incapacidad para frenar la deuda y el desempleo y una reforma en Sanidad -que el partido laborista derogará si llega al poder- que ya se ha cobrado, según ha afirmado, 5.500 enfermeras.

Si en la conferencia de 2011 Miliband arremetió contra capitalismo depredador, este año no ha querido olvidar a la banca y a los ricos. En el caso de los primeros, el laborista ha afirmado tajantemente que 'necesitamos bancos que sirvan al país, no un país que sirva a los bancos', lanzándoles una advertencia: 'Podemos hacerlo por las buenas o por las malas'.

Asimismo, ha denunciado las políticas conservadoras, cuya 'prioridad es rebajar los impuestos a los ricos, mientras que se incorporan nuevos gravámenes los pensionistas'. En este sentido, Miliband ha lanzado la promesa de que, de llegar a Downing Street, jamás recortará los impuestos a los ricos mientras los aumenta al resto.

El mes pasado, el sondeo de intención de voto que publica The Independent daba la victoria al partido laborista con un 38%, superando a los conservadores (35%) y a los liberal-demócratas (15%). Las crisis y la gestión de la misma parece haber hecho mella en el gobierno de coalición: un año antes, este mismo sondeo otorgaba a los tories un 37% y a la formación liderada por Nick Clegg un 11%. La mala noticia para Miliband es que su partido ya contaba con un 38% entonces lo que evidencia que las formaciones minoritarias son las que están aprovechando el desgaste del Gobierno, no el partido laborista.

Sin embargo, otro sondeo publicado hoy mismo por The Sun arroja unos porcentajes bien distintos, otorgando hasta nueve puntos de ventaja al partido laborista (43%) frente a los conservadores (34%) y hasta 34 puntos respecto a los liberal-demócratas (9%). Estas últimas encuestas van más en la línea de los últimos resultados en las elecciones municipales de mayo, cuando el partido laborista ganó 800 nuevos concejales, haciéndose con más de 2.000 de las 5.000 concejalías, mientras que los conservadores, habiendo perdido 12 ayuntamientos y 405 concejales, apenas superaron las 1.000 concejalías.

Aquellas elecciones, con un pobre índice de participación (32%), amplificaron el voto de castigo para el Gobierno de coalición de Cameron y Clegg, no sólo por el bajo número de concejalías obtenido sino, además, por la pérdida de municipios clave como Birmingham, la ciudad más grande de Inglaterra, Glasgow o Cardiff. Miliband vio entonces cómo el panorama de cara a las futuras generales de 2015 se despejaba, recuperando el apoyo de las clases medias del sur como Southampton, Plymouth, que tan valiosas fueron en la carrera de Blair hacia Downing Street.

Por su parte y aunque por estrecho margen, Londres quedó como el gran bastión conservador, con un Boris Johnson cada vez más popular imponiéndose al que fuera alcalde de la capital, el laborista Ken Livingstone. Johnson ha visto su imagen pública reforzada tras la celebración de los Juegos Olímpicos, hasta el punto de que se ha barajado en numerosas ocasiones como futuro candidato tory para primer ministro.

Una nación

'Para salir de la tormenta, superar los retos a los que nos enfrentamos, debemos redescubrir el espíritu de una nación, un país en el todos cuentan, un país que construimos todos juntos'.

'Esto es lo que soy. Esto es en lo que creo. Esta es mi fe'.

Partido de Una Nación

'Entiendo que le dieran el beneficio de la duda a David Cameron, pero creo que hemos tenido suficiente'.

'No podemos volver al viejo laborismo. Tenemos que ser el partido del sector privado tanto como del sector público. El partido del sur tanto como del norte. No hay futuro para este partido como una formación de intereses sesgados'.

Banca

'Debemos tener un sistema bancario de una nación como parte de una economía de una nación'.

'La gente cree que el sistema no trabaja para ellos y, ¿saben qué? Tienen razón. El partido conservador gobierna como si hubiera dos naciones, no una: los banqueros y el resto del país'.

Sanidad

'Nací en mi hospital de referencia de la Seguridad Social, el mismo hospital donde han nacido mis hijos'.

'La Sanidad Pública (NHS) no es como el gas, la electricidad o el agua. La Sanidad Pública es el orgullo de Gran Bretaña. El próximo gobierno laborista acabará con el experimento del libre mercado, restaurando los principios correctos en el epicentro del NHS'.

'Cobra sentido la vieja máxima de que no puedes confiar en los tories para la Sanidad Pública'.

Escuela Pública

'Fui a mi escuela local con gente de toda procedencia. Mi escuela nos enseñó mucho más que a aprobar exámenes: nos enseñó cómo llevarse bien con el prójimo, fuera quien fuera y viniera de donde viniera'.

Jóvenes y Desempleo

'Con un millón de jóvenes en paro no podemos triunfar como país'.

'Hasta ahora, nos habíamos centrado en llevar a la mitad de los jóvenes a la universidad y ahora toca ahora fijarse en el otro 50% que no va a la universidad'.

Inmigración

'Una nación es un país que se compromete con el resto del mundo, pero la inmigración debe trabajar para todos, no sólo para unos pocos'.

'La inmigración tiene beneficios significativos, pero cuando se utiliza para socavar a los trabajadores de aquí'.

'El próximo gobierno laborista irá a por los empleadores que no paguen el salario mínimo, parará los pies a las agencias de empleo que únicamente tiren de extranjeros'.