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Los conservadores que provocaron la crisis de Islandia vuelven al poder

Los islandeses castigan a la izquierda y dejan con la mitad de sus apoyos a la Alianza Socialdemócrata y al Movimiento de Izquierda Verde, que gobernaban en coalición. Los conservadores Partido de la Independencia y Partido Progresista

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La oposición del centroderecha que arruinó a Islandia ha ganado las elecciones legislativas celebradas ayer con el 52,6% -escrutado el 28% de los votos- con lo que podría regresar al poder tras perder los anteriores comicios frente a la izquierda.

El conservador Partido de la Independencia de Bjarni Benediktsson fue el partido más votado con el 28,7%, seguido por el Partido Progresista, su aliado tradicional, con el 23,9%, según datos provisionales de la Comisión Nacional Electoral islandesa

Tanto la Alianza Socialdemócrata como el Movimiento de Izquierda Verde, que gobernaban en coalición, perdieron más de la mitad de su apoyo, bajando al 13,3% y al 10,4%, respectivamente, mientras que el centrista Futuro Brillante obtendría el 8,2%. El Partido Pirata se quedaría con el 4,6%, rozando la barrera del cinco por ciento para entrar en el Parlamento, de la que quedarían lejos los otros nueve partidos que se presentaban a los comicios.

Los datos parciales ofrecidos hasta ahora por las autoridades islandesas confirman la tendencia mostrada desde hace semanas por los sondeos, que apuntaban a un claro triunfo del centroderecha y a un desplome de la coalición de Gobierno.

Entre conservadores y progresistas sumarían 39 de los 63 escaños del Althingi (Parlamento), con lo que gozarían de mayoría absoluta. Aunque ninguno de sus líderes ha dicho abiertamente que gobernarán juntos, se da por sentado que formarán una coalición, como ocurrió por última vez entre 1995 y 2007, en los años previos al estallido de la crisis que colapsó Islandia en octubre de 2008.

El Partido de la Independencia recuperaría de nuevo la condición de partido más votado perdida hace cuatro años, subiendo más de cinco puntos y ganando cinco diputados hasta 21.El centrista Partido Progresista ganaría 8,5 puntos porcentuales y 9 escaños para situarse en el 23,9% y obtener 18 asientos.

La Alianza Socialdemócrata, ganadora en 2009, perdería más de 16 puntos y diez diputados, pasando a ser la tercera fuerza con el 13,3% y diez escaños. Menos acusada sería la caída de su aliado, el Movimiento de Izquierda Verde, que perdería 11,9 puntos y 6 escaños para quedarse con el 10,4% y 8 diputados.

El triunfo del centroderecha puede interpretarse como un castigo al primer Gobierno de izquierda en 69 años de independencia de Islandia, pese a estabilizar las cifras macroeconómicas.

La dura política de ajustes impuesta por el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el incumplimiento de promesas como la reforma del sistema de cuotas de pesca o la aprobación de una nueva Constitución impulsada por una iniciativa popular han penalizado al gabinete dirigido por la socialdemócrata Jóhanna Sigurdardóttir.

El Gobierno también se ha visto perjudicado por su postura en el litigio por las indemnizaciones a ahorradores extranjeros por la quiebra del banco Icesave, ya que la población rechazó por dos veces en referendo su acuerdo con Gran Bretaña y Holanda.

El triunfo del centroderecha significará un paso atrás en el proceso de adhesión de Islandia a la UE, iniciado por el anterior Gobierno, ya que tanto el Partido de la Independencia como el Partido Progresista han defendido en campaña el fin de las conversaciones y la retirada de la solicitud de ingreso.