Publicado: 22.08.2015 10:12 |Actualizado: 22.08.2015 10:12

Las dos Coreas se reúnen para poner fin a la escalada de tensión tras el intercambio de disparos de mortero

Seúl y Pyonyang mantienen conversaciones de alto nivel, sin precedentes cercanos,  tras el ataque del Norte a los altavoces de propaganda del Sur y prepararse para la "guerra total"

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Soldados surcoreanos caminan junto a las barricadas al sur de la zona desmilitarizada que separa las dos Coreas, en Paju, Corea del Sur.- REUTERS

Soldados surcoreanos caminan junto a las barricadas al sur de la zona desmilitarizada que separa las dos Coreas, en Paju, Corea del Sur.- REUTERS

SEUL.- Los gobiernos de Corea del Norte y Corea del Sur acordaron mantener hoy conversaciones de alto nivel para intentar solucionar la grave crisis militar desatada entre ambos países desde el intercambio de disparos de artillería del jueves.

Por parte de Corea del Sur, el director de la Oficina de Seguridad Nacional, Kim Kwan-jin, y el ministro de Unificación, Hong Yong-pyo, acudirán a la cita que tendrá lugar a las 18.00 hora surcoreana (09.00 GMT) en la fronteriza Aldea de la Tregua de Panmunjom, indicó a Efe una portavoz de Presidencia de Seúl.

Corea del Norte enviará al general Hwang Pyong-so, vicemariscal del Ejército Popular, y a Kim Yang-gon, máximo responsable de las relaciones con Corea del Sur.



En esta reunión de emergencia de alto nivel, sin precedentes cercanos, se prevé que los mandatarios busquen modos de evitar una escalada del conflicto militar iniciado el jueves con el intercambio de disparos de artillería en la frontera, que ha elevado la tensión a su nivel máximo en más de dos años.

La convocatoria de diálogo anula de facto el ultimátum de Corea del Norte, que amenazó con una nueva acción militar en caso de que Corea del Sur no apagara antes de las 17.00 hora local (8.00 GMT) de hoy los altavoces que emiten propaganda contra el régimen de Kim Jong-Un en la frontera.

Las Fuerzas Armadas surcoreanas encendieron la semana pasada estos altavoces por primera vez en 11 años y reanudaron así la llamada "guerra psicológica" contra el Norte, después de que dos de sus soldados resultaran gravemente heridos por la explosión de tres minas a 440 metros de la frontera.

Seúl denunció que las minas fueron colocadas por Pyongyang que, sin embargo, negó los hechos.

El régimen norcoreano también negó haber disparado primero el jueves, tal y como sostiene Seúl, y aseguró que sus tropas están preparadas para una "guerra total" supuestamente provocada por su vecino.

Con la situación aparentemente al borde de la guerra, Estados Unidos reafirmó su compromiso de defender a su socio surcoreano y las fuerzas conjuntas de ambos aliados afirmaron estar preparadas para dar una severa respuesta en caso de agresión.

Norte y Sur permanecen técnicamente enfrentadas desde la Guerra de Corea (1950-53), que finalizó con un armisticio nunca reemplazado por un tratado de paz definitivo.