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La Corte de La Haya avala la independencia de Kosovo

Los magistrados decretan que la declaración unilateral de 2008 no violó leyes internacionales

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Según la Corte Internacional de Justicia (CIJ), la declaración unilateral de independencia de Kosovo 'no violó ninguna ley aplicable del derecho internacional'. Con claridad, con 10 votos a favor y cuatro en contra, el tribunal de La Haya respondió a la pregunta que le había hecho la Asamblea General de la ONU. No hay ninguna ley que impida legalmente una declaración de independencia, ni tan siquiera la resolución de la ONU adoptada en 1999, que instauró un protectorado internacional en la ex provincia yugoslava poniendo fin a la cruel guerra contra la Serbia de Slobodan Milosevic.

El dictamen del tribunal, preparado durante año y medio, no es vinculante, por lo que no obligará a los países que no reconocen a Kosovo a hacerlo, España, Rusia o China incluidos. Además, responde únicamente a si tiene cabida o no en la legislación internacional la declaración de independencia. No aclara otros aspectos, como la legitimidad del Estado nacido de esa proclamación o la validez de la resolución de la ONU de 1999, que regulaba el 'orden legal' del territorio y autorizaba el 'establecimiento de instituciones provisionales o de autogobierno', pero no contemplaba las de país independiente.

El dictamen no es vinculante y no obliga a reconocer a Kosovo

El fallo fue recibido con una explosión de júbilo por las autoridades de Kosovo y con satisfacción por los 69 países que reconocen su independencia. 'Es un mensaje para todo el mundo: el 17 de febrero [de 2008] tomamos la decisión correcta', aseguró el primer ministro kosovar, Hashim Thaci, que considera que los países que no reconocen el Estado que dirige han quedado en evidencia.

Según Francia, la declaración de independencia es 'irreversible' y 'pone fin al debate jurídico', en palabras de Bernard Kouchner, ministro de Exteriores.

La mayoría de los Gobiernos de países con fuertes movimientos nacionalistas o separatistas, que no reconocieron la declaración de independencia, se reafirmaron en su posición y recalcaron que el dictamen de La Haya no dirimió la razón de ser del Estado kosovar. Un portavoz del Ejecutivo ruso llamó a serbios y a kosovares a 'reanudar las negociaciones' sobre el estatus del territorio, mientras que la Duma lamentó que el tribunal haya abierto 'la caja de Pandora' de los separatismos.

El dictamen 'abre una nueva era', dice la jefa de la diplomacia europea

Por su parte, la Unión Europea trató de buscar el equilibro entre la mayoría de Estados miembros, que sí reconocen la independencia de Kosovo, y los cinco que no lo hacen: España, Grecia, Chipre, Eslovaquia y Rumanía.

El dictamen 'abre una nueva era', aseguró la jefa de la diplomacia europea, Catherine Ashton, quien se ofreció para 'facilitar el proceso de diálogo entre Belgrado y Pristina' como buenos vecinos. 'Ahora debemos centrarnos en el futuro', porque 'el futuro de Serbia está en la Unión Europea y el futuro de Kosovo, también', añadió.

Sin embargo, los argumentos jurídicos del dictamen echan la vista atrás. 'Durante los siglos XVIII, XIX y XX hubo numerosas declaraciones de independencia, a menudo con la oposición del Estado respecto al cual se declaraba la independencia', pero ninguno de esos actos fue ilegal.

'Al contrario, la práctica de Estado apunta en ese período a la conclusión de que la ley internacional no contenía ninguna prohibición', argumenta el tribunal, recordando que en el siglo XX la ONU reconoció el derecho a la autodeterminación de los pueblos, 'especialmente para los que sufrían la opresión y explotación'.

El presidente del tribunal, Hisashi Owada, leyó durante una hora y media un dictamen en el que el tribunal más antiguo de la ONU pidió que se considere la proclamación de independencia 'en el contexto que llevó a ella'.

En ese sentido, el magistrado recordó que Serbia, a pesar de no renunciar nunca a su soberanía sobre Kosovo, no tenía control del territorio, sino que eran las fuerzas internacionales las que garantizaban la estabilidad y la ausencia de violencia.