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Costa Crociere acaba en el punto de mira de la Fiscalía

El procurador general de Toscana dice que el armador es el que contrató al capitán Schettino y, por tanto, responsable del naufragio

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'La magistratura busca los nodos causales del suceso. Por ahora la atención está concentrada en la culpa del capitán, que ha resultado ser trágicamente inadecuado ¿Pero quién escoge al capitán?'. Para Beniamino Deidda, procurador general de Toscana y especialista en seguridad laboral, los fiscales de Grosseto, que están investigando el naufragio del Costa Concordia el pasado viernes 13 frente a la isla italiana de Giglio, deben empezar a mirar más alto.

Costa Crociere, el armador del crucero, entra así en el punto de mira de la Justicia después de 11 días en los que toda la responsabilidad del accidente que ha costado la vida ya a 15 personas, ha recaído sobre el capitán Francesco Schettino.

'Botes salvavida atascados - prosigue Deidda - personal que no sabe qué hacer, escasa preparación para gestionar una emergencia, órdenes desafortunadas como la de pedir a los pasajeros que volvieran a sus camarotes'.

Para Deidda, 'la confusión que hubo revela una aplicación de las normas totalmente equivocada. Seguridad, que se organiza primero con entrenamiento y simulacros, y gestionada después. No todas las carencias de seguridad se pueden acacar a la conducta del capitán. Por esto, la investigación no podrá excluir otros frentes'.

Y ese frente no es otro que la naviera, de la que el propio Schettino dijo en su declaración ante la jueza Valeria Montesarchio el pasado martes, estaba al tanto y ordenaba las maniobras de 'saludo' que hacían sus cruceros 'por motivos publicitarios'.

Ayer se supo que el fiscal jefe de Grosseto, Francesco Verusio, tiene previsto tomar declaración a algunos responsables de Costa Crociere. En concreto se habla de Roberto Ferrarini, jefe de la unidad de crisis del armador y que estuvo al teléfono con Schettino en al menos tres ocasiones inmediatamente después del naufragio.

Se sospecha que desde la naviera se retrasara la evacuación de los pasajeros por los costes económicos que ello acarreaba (10.000 euros por viajero) y que Ferrarini tuvo mucho que ver en el comportamiento y la mala coordinación de la evacuación de la nave de Schettino.

Mientras tanto, los técnicos han comenzado esta mañana la inspección submarina del barco  para realizar las tareas de extracción del combustible. En total 2.380 toneladas de combustible pesado y 50 de aceites que no podrán ser retirados en menos de dos semanas.

Esta mañana, desde WWF se pidió a las autoridades que sellen los huecos abiertos en el casco los últimos días para favorecer la búsqueda de los desaparecidos, porque han comenzado a filtrarse los productos químicos que había en el Concordia.

Además de detergentes, disolventes y aceites de cocina, en el interior del crucero de lujo están todos los cosméticos y productos de belleza de los pasajeros.