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Crece la indignación internacional por las restricciones migratorias de Trump

Las tres potencias europeas, Francia, Alemania y Reino Unido, y otros países aliados de Washington denuncian que el veto a Siria y a otros seis países musulmanes es discriminatorio

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Manifestantes contra las medidas migratorias del presidente de EEUU, Donald Trump, protestan en la Terminal 4 del aeropuerto JFK de Nueva York. REUTERS/Andrew Kelly

BAGDAD/EL CAIRO.- Las críticas contra las restricciones migratorias del presidente de Donald Trump se multiplicaban el domingo, después de que numerosos países, entre ellos aliados tradicionales de Estados Unidos, describieran las prohibiciones como divisivas y discriminatorias.

Gobiernos desde Londres hasta Teherán censuraron el decreto de Trump, que suspendió por cuatro meses la entrada de refugiados a Estados Unidos y prohibió temporalmente la llegada de viajeros de Siria y de otros seis países de mayoría musulmana para, dijo Washington, proteger a los estadounidenses de atentados terroristas.

En Alemania, que ha recibido a gran cantidad de personas que huyen de la guerra en Siria, la canciller Angela Merkel dijo que la lucha global contra el terrorismo no era excusa para las restricciones y "no justifica poner a personas bajo una sospecha generalizada sólo por su origen o su fe (religiosa)", dijo su portavoz.

Merkel expresó esa preocupación a Trump durante una llamada telefónica el sábado y le recordó que la Convención de Ginebra requiere que la comunidad internacional acepte a refugiados de guerra por razones humanitarias, añadió el portavoz.

La posición de Merkel coincidió con la opinión de gobiernos en París y Londres. "El terrorismo no conoce nacionalidades. La discriminación no es una respuesta", dijo el ministro de Exteriores francés, Jean-Marc Ayrault, mientras que su homólogo británico, Boris Johnson, afirmó en Twitter: "Es divisivo y equivocado estigmatizar a alguien por su nacionalidad".

Junto con Siria, la prohibición estadounidense afecta a viajeros con pasaportes de Irán, Irak, Libia, Somalia, Sudán, Siria y Yemen.

Trump dijo que su decreto, que veta indefinidamente la entrada de refugiados de Siria, no es "una prohibición contra los musulmanes", pero añadió que buscaría dar prioridad a cristianos que estén intentando escapar del país asediado por la guerra.

Los países del Golfo guardan silencio

Los aliados árabes de Washington, como los estados del Golfo Pérsico y Egipto, optaron por permanecer en silencio.

El Gobierno de Irak, que es aliado de Estados Unidos en la batalla contra los fundamentalistas del Estado Islámico y tiene desplegados en su territorio a más de 5.000 agentes norteamericanos, tampoco hizo comentarios sobre el decreto. Pero algunos miembros del Parlamento iraquí dijeron que el país debía tomar medidas similares contra ciudadanos estadounidenses, tal y como anunció Irán.

El decreto de Trump firmado el viernes entró en vigencia de inmediato, lo que desató el enfado y la confusión entre los viajeros con pasaportes de los siete países afectados y hundió en el caos al sistema migratorio de Estados Unidos. Grupos activistas y de derechos humanos, junto con políticos demócratas en el país, dijeron que pelearían contra las medidas.

En Teherán, el Gobierno dijo que tomaría acciones en represalia, pero el domingo el ministro de Relaciones Exteriores Mohammad Javad Zarif dijo en Twitter que los estadounidenses que ya contaban con visados de la república islámica podrían entrar sin problemas a Irán.

Trump, un empresario que capitalizó el temor de los estadounidenses por la violencia insurgente durante su campaña, había prometido lo que denominó como "vetos radicales" contra inmigrantes y refugiados procedentes de países que la Casa Blanca y el Congreso consideran de riesgo.

El presidente dijo el sábado que su decreto "está funcionando muy bien. Puedes verlo en los aeropuertos, los problemas han terminado".