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Crece la presión contra el Gobierno en Israel

Las marchas de indignados se multiplican por el país

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Decenas de miles de israelíes participaron anoche en las manifestaciones que se convocaron en todo el país, menos en Tel Aviv, para demostrar al Gobierno que las protestas que en los tres últimos tres sábados se habían concentrado principalmente en Tel Aviv también cuentan con apoyo en ciudades como Haifa, Afula o Bersheba, donde existe una sociedad aparentemente menos motivada por las cuestiones sociales.

Las manifestaciones más importantes se llevaron a cabo en las tres ciudades citadas, pero también las hubo en otras localidades de segundo rango en cuanto a su población, como Ashkelon, Modiin, Dimona, Eilat, Petah Tikva, Ramat Hasharon, Netanya, Hod Hasharon, Beit Shean y pueblos de toda la geografía.

Los organizadores evitaron Tel Aviv para refutar la acusación que se ha formulado desde el Gobierno de que las protestas son un movimiento marginal y urbano, sin apoyo popular real, y están dirigidas por un grupo elitista de'pijos' acomodados del área metropolitana.

Las manifestaciones más importantes se llevaron a cabo en  tres ciudades

Los organizadores, en cambio, insisten en que se trata de un movimiento transversal en el que están representados mujeres y hombres, religiosos y laicos, judíos y árabes, gente del centro geográfico y de la periferia, de la derecha y de la izquierda, y que hay dos puntos que todos los participantes aceptan: la solidaridad y la denuncia del sistema económico vigente.

'Con las protestas queremos mostrar que no podemos seguir viviendo así y que algo tiene que cambiar. La vida se ha vuelto demasiado cara y casi no es posible alquilar una vivienda o pagar la factura de la luz. No sabemos cuál es el camino que nos espera pero creemos que el Gobierno tiene que mover ficha ahora', comenta Ofer Cassif, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad Hebrea de Jerusalén y miembro del Partido Comunista.

'En este país el 48% de los impuestos que se recaudan son indirectos y el 52% son directos. Lo ideal, según los organizadores, es que sólo el 30% sean indirectos y el 70% directos', dice Cassif, que anoche se manifestó cerca de Rehovot. 'Hay parejas que trabajan los dos y no pueden llegar a fin de mes. No puede ser que sólo 20 familias acaparen la mayor parte del capital que hay en Israel. Los recursos deben dividirse de una manera más justa'.

Cassif coincide con algunos analistas que han dicho que 'los manifestantes quieren más solidaridad, pero no más socialismo', aunque señala que en las protestas ha habido símbolos socialistas, como banderas rojas o una gran pintura que se colgó la semana pasada en la fachada de un edificio de Tel Aviv con símbolos de la revolución soviética.