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La crisis de la bandera en Belfast deja doce noches de caos y más de cien detenidos

Continúan los enfrentamientos entre unionistas y nacionalistas en Belfast, que suman cien agentes heridos y operativos policiales por valor de ocho millones de euros

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Lo de retirar la bandera británica del ayuntamiento de Belfast no ha sido más que la chispa que ha vuelto a incendiar las rivalidades latentes en Irlanda del Norte. Los acuerdos de Viernes Santo de 1998 parecían conducir a una solución pacífica al conflicto entre unionistas y nacionalistas, entre la Corona Británica y el Ulster. Los ánimos parecían más calmados en Belfast desde entonces pero, de repente, estallaron los disturbios y las calles volvían a llenarse de fuego.

El 3 de diciembre, cuando los nacionalistas se impusieron a los unionistas en la votación para aprobar la retirada de la bandera británica del Consejo de la Ciudad, a excepción de 17 días, después de ondear ininterrumpidamente durante un siglo, una oleada de manifestaciones unionistas y su respuestas nacionalista han inundado la ciudad, sobre todo en la parte Este. La de este lunes ha sido la duodécima madrugada de disturbios, de manifestaciones que pronto pasan a ser ataques contra símbolos irlandeses y, finalmente, con la Policía. Ya suman más de 100 los detenidos, muchos de ellos menores de edad, y cuantiosos daños materiales.

La pasada noche, jóvenes unionistas y nacionalistas se han vuelto a enfrentar, como cada noche desde hace ya medio mes, en los alrededores de una iglesia católica de Belfast. Este grupo unionista, que aboga por la permanencia de Irlanda del Norte en Reino Unido, atacó a última hora del lunes varias viviendas de nacionalistas, que defienden la secesión de la región británica. Los nacionalistas respondieron y ambos grupos acabaron a pedradas y botellazos, segúninformó un testigo a la agencia de noticias Reuters.

'Cuando hay 4.000 personas envueltas en protestas, es  imposible adoptar un enfoque rígido' Una vez más, cuando la Policía trató de disolverlos y restablecer el órden en unas calles semidesérticas desde hace dos semanas, ambos grupos dirigieron el ataque contra los agentes, a quienes lanzaron piedras y cócteles molotov. 29 agentes reultaron heridos la madrugada del lunes, ésta, el conductor de un autobús.

El máximo dirigente policial en Irlanda del Norte, Matt Baggott, aseguró el lunes que la respuesta de las fuerzas del orden a los disturbios en la provincia continuará siendo 'mesurada y responsable', aunque reconoció que revisará sus 'tácticas de actuación' ante la críticas que ha recibido el cuerpo, que ha respondido con cañones de agua y bolas de goma a los ataques de los violentos.

'Simplemente, tenemos que dar prioridad a la seguridad pública. Ha funcionado muy bien y continúa funcionando bien. Cuando hay más de 4.000 personas involucradas en protestas, es totalmente imposible adoptar un enfoque rígido. Tenemos que mantener los hospitales y las carreteras abiertas y estamos constantemente revisando nuestras tácticas', declaró Baggott, quien cifró en ocho millones de euros el coste del dispositivo policial para estas doce noches de caos en las que más de cien agentes han sufrido heridas y unos aún continúa hospitalizado.