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Cuarto barco secuestrado en la costa somalí en sólo dos días

Con la captura de un carguero alemán, los piratas han apresado a 96 tripulantes en apenas 48 horas

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Las aguas del golfo de Adén, que separan Somalia y Yemen, demuestran ser unas de las redes más peligrosas del mundo para los buques que faenan en ellas. Anteayer cayó un barco más, el cuarto secuestrado por los piratas somalíes en apenas dos días.

Esta vez fue una nave de carga alemana, con nueve tripulantes a bordo, confirmó ayer la Oficina Marítima Internacional (OMI), con sede en Kuala Lumpur, la capital de Malasia. En 48 horas habían sido ya apresadas una embarcación malasia, otra japonesa y una última iraní. Por ahora, no se conocen más datos del último barco capturado.

“No hay forma de disuadirles, pero está claro que los piratas, y también los señores de la guerra y los delincuentes ven en el secuestro una forma fácil de hacer dinero”, declaró Noel Choong, portavoz del Centro de Observación de la Piratería de la OMI. “Es increíble, insólito. Las capturas de buques se repiten cada vez más y más”.

La situación se recrudece. En buena medida gracias a una situación favorable. Somalia está rota, no hay Gobierno central, no hay vigilancia. Todo es mucho más fácil. “Los piratas utilizan pequeñas embarcaciones para embarcar comida, agua y qat [una planta con poder estimulante considerada como droga] y están muy armados”, explicó ayer a Efe el comisionado de Policía del distrito somalí de Eyl, Abdulahi Said Yusuf. Las autoridades locales no pueden liquidar la piratería en la costa de Adén, una zona trampa que ya se ha tragado unos 30 buques en 2008. Entre ellos, el pesquero español Playa de Bakio, en abril.

Además del próspero negocio de los piratas –se convierten rápidamente en ricos empresarios–, se teme que estos adquieran poder político en un país destruido desde el derrocamiento en 1991 de Siad Barre. En aquel año cayó el dictador, y desde entonces no se ha podido rehacer un Ejecutivo sólido. Son los señores de guerra los que controlan el país.

Choong reclamó a la ONU acción. “No hay otra agencia que pueda afrontar este problema. Somalia no tiene Gobierno central, ni políticos a los que presionar. Alguien tiene que hacer algo”. En junio, el Consejo de Seguridad de la ONU permitió a los navíos de guerra extranjeros perseguir a los piratas, siempre con la autorización de Somalia.

El barco alemán secuestrado en las últimas horas se suma a una larga lista negra. También el jueves cayó un carguero iraní con 29 tripulantes y un petrolero japonés, con 19. El miércoles fue apresado un buque cisterna malasio, a bordo del cual viajaban 39 personas. La cuenta total en dos días es, pues, de 96 marineros capturados.

La pasada semana, otros dos barcos, un carguero tailandés y un remolcador nigeriano, fueron atacados. Y desde el 20 de julio sigue bajo control de los piratas somalíes una nave japonesa.

 

Después de tres días de violentos combates, los rebeldes islamistas somalíes conquistaron Kismayo, una ciudad a unos 500 kilómetros al sur de la capital del país, Mogadiscio, dejando a su paso un rastro de 70 muertos, según relataron testigos a Reuters. Los shebabs lograron así expulsar a la milicia progubernamental que controlaba la zona. El ataque es una prueba más del rechazo de los rebeldes al alto el fuego firmado en junio en Yibuti.