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Cuba: debate sobre democracia e institucionalidad

Católicos, liberales, marxistas y hasta un cura apelan a una democracia que no se limite a la representativa del capitalismo o a la participativa del socialismo

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Un grupo de intelectuales cubanos de diferentes tendencias políticas presentaron un compendio de ensayos llamado 'Por un consenso para la democracia' que fue el preludio de un debate más amplio, organizado por la revista católica Espacio Laical.

En el Centro Cultural Félix Varela, se reunieron los autores con un centenar de personas para debatir sobre la institucionalización y la democratización de la isla, cada uno desde sus puntos de vista políticos pero en un ambiente de respeto y seriedad.

Entre los participantes hubo panelistas católicos, liberales, marxistas y hasta un cura, descendiente de Carlos Manuel de Céspedes, el primer rebelde que, en el siglo XVIII, se alzó por la independencia de la isla y contra la dominación española.

Paradójicamente, los grandes ausentes de esta construcción académica del consenso para la democracia fueron el gobierno cubano, que se autoexcluye de estos debates, y los disidentes, a los que solo se les dio participación desde el público.

Los debates incluyeron temas que hasta hace unos años eran tabú en Cuba como el pluripartidismo, la democracia, la participación ciudadana en las decisiones, la inconstitucionalidad de algunas medidas gubernamentales y los cambios políticos.

A pesar de provenir de diferentes corrientes ideológicas hubo determinado consenso entre los panelistas en ir más allá de los clichés y apelaron a una democracia que no se limite a la representativa del capitalismo o a la participativa del socialismo.

Ambos sistemas han fracasado en la construcción de la democracia, sostuvo la socióloga Mayra Espina, agregando que eso da la oportunidad a Cuba de avanzar hacia una propuesta nueva. Sostuvo que el tema 'ciudadanía', podría darle continuidad a los debates.

La mayoría de los panelistas consideraron que lo más importante es construir una democracia en la que el ciudadano debata los problemas, proponga soluciones y controle la aplicación de las mismas. Algo que hoy sería factible gracias a las nuevas tecnologías.

Todos estuvieron de acuerdo en que cualquier solución a la problemática cubana debe garantizar la soberanía nacional, la soberanía popular, la equidad social, el respeto de los derechos ciudadanos, una economía viable y una democracia política, social y económica.

'La construcción de derechos, la construcción de igualdades y la construcción de libertades se interrelacionan y contribuyen por igual a la construcción democrática', sostuvo el ensayista y profesor de la Universidad de La Habana, Julio Cesar Guanche.

Roberto Veiga, editor de Espacio Laical aseguró que 'el gran desafío que tenemos es diseñar las estructuras y mecanismos que debe tener el Estado, los que debe tener la sociedad y todas las garantías de libertad política para que estos sean posibles'.

'El debate en Cuba para la construcción de un modelo sociopolítico, económico y jurídico distinto es obvio', dijo Veiga, y agregó que 'deben institucionalizarse las ideas que sean del consenso de la generalidad de los cubanos, para lo cual es necesario un debate mucho más amplio'.

El Centro Cultural Félix Varela, perteneciente a la Iglesia Católica Cubana, es el punto de debate más plural de la nación, donde intercambian criterios académicos liberales, religiosos y marxistas. Solo quedan al margen las posiciones ideológicas más rígidas.

En el público había algunos miembros de la oposición, entre ellos el periodista disidente Reinaldo Escobar, quien se quejó de que a los debates iniciales no se invitara a los opositores que 'no pretenden modernizar el sistema sino demoler el sistema'.

Efectivamente, entre los ensayistas elegidos para colaborar en la publicación y para ser miembro del panel durante los debates no aparece ningún miembro de la disidencia. Sin embargo, se les permitió hacer preguntas y pudieron opinar con total libertad.

Del lado oficial sí acudieron miembros de importantes centros de investigación social muy cercanos al poder, pero no estuvo presente ningún funcionario del gobierno cubano, lo cual es bastante normal ya que no participan de este tipo de debates.

Justamente una de las críticas recurrentes de casi todos los panelistas y del público fue la gran centralización política que existe en el país y la marginación de los ciudadanos en la toma de las decisiones sobre asuntos que afectan directamente sus vidas.