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Cuba quiere tener en pocos días la sentencia del juicio contra Ángel Carromero

El fiscal ha pedido siete años de prisión para el dirigente de Nuevas Generaciones del Partido Popular

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La ciudad de Bayamo, capital de la provincia de Granma, espera en calma el inicio del juicio contra Ángel Carromero, vicesecretario de Nuevas Generaciones del Partido Popular. Muy poca gente parece interesada en el caso donde se le juzga por el homicidio de dos importantes disidentes, Oswaldo Payá y Harold Cepero.

Los mayores beneficiados fueron los vecinos del tribunal, ya que las autoridades repararon y pintaron sus casas de forma gratuita, con el evidente fin de dar una mejor imagen a los periodistas extranjeros, fundamentalmente de medios españoles, que acudieron al juicio.

El trabajo de los corresponsales será complejo por las condiciones impuestas por el tribunal. Podremos presenciar el juicio a través de unos monitores fuera de la sala y se nos prohíbe llevar grabadoras, cámaras, teléfonos móviles e incluso ordenadores portátiles.

Podrían parecer condiciones extremas, sin embargo, implica una cierta apertura respecto a otros juicios con implicaciones políticas.

Normalmente, la prensa extranjera no tiene forma de conocer lo que sucede en la sala, ni siquiera se nos permite acercarnos al edificio.

El recinto en torno al tribunal está cercado por la Policía y también hay una patrulla en el lugar donde ocurrió el accidente, que sigue sin reparase. Sin embargo, el refuerzo de policías en la ciudad es mínimo, casi imperceptible, según explican los vecinos.

Es posible que el juicio sólo dure uno o dos días y las autoridades cubanas se han comprometido con el Gobierno español a que el tribunal emita rápidamente su veredicto, que viene precedido por una solicitud fiscal de siete años de prisión.

Ángel Carromero lleva detenido desde el 22 de julio después de la muerte de Payá y Cepero en un accidente de coche. El dirigente conservador conducía un vehículo -pese a que las  autoridades españolas le habían retirado todos los puntos de su carnet- a gran velocidad, según la versión cubana, cuando al entrar en un tramo de carretera en obras perdió el control e impactó contra un árbol. 

Además de los disidentes cubanos y Carromero, en el coche se encontraba también el presidente de la Liga de la Juventud Demócrata Cristiana de Suecia, Jens Aron Modig, a quien el Gobierno cubano permitió volver a su país después de una rueda de prensa en la que reconoció que se había tratado de un accidente.

Los cuatro habían estado recorriendo el país asesorando a grupos de jóvenes sobre cómo construir formaciones disidentes. Según explicó el propio Modig, tanto él como Carromero aportaron una donación de 4.000 euros para la consolidación de estos grupos.