Publicado: 22.07.2014 18:01 |Actualizado: 22.07.2014 18:01

Los cuerpos de los fallecidos del avión ya están en zona controlada por Kiev

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Los cadáveres de los casi 300 pasajeros y tripulantes del Boeing 777 malasio que se estrelló supuestamente abatido por un misil en Donetsk, una región insurgente prorrusa del este de Ucrania, llegaron hoy a Járkov, ya en territorio controlado por las autoridades de Kiev. El tren con vagones refrigerados donde se guardaron los cuerpos para su conservación llegó pasado el mediodía, hora local, a Járkov, la mayor ciudad del este de Ucrania y la más desarrollada, acompañado por 16 representantes de Holanda, el país de donde procedía la mayor parte de las víctimas, Malasia y la OSCE.

En Járkov, la capital de la región homónima, hubo cierta inestabilidad al principio de la crisis ucraniana, pero a diferencia de las vecinas Donetsk y Lugansk, que proclamaron su independencia de Ucrania y donde los insurgentes prorrusos se hicieron fuertes contra Kiev, en seguida quedó bajo control de las autoridades centrales y, en la actualidad, es una ciudad estable. A bordo del convoy viajaron 282 cadáveres y 87 fragmentos de los 298 ocupantes del fatídico vuelo MH17, que en su ruta de Amsterdam a Kuala Lumpur fue supuestamente abatido el pasado día 17 por un misil.

El convoy llegó a la estación Jarkov-Balashovski, desde donde, tras cambiar de locomotora, fue enviado al recinto de la fábrica Mályshev. En esa fábrica se encuentra un grupo de 90 expertos, ucranianos y extranjeros, además de una treintena de diplomáticos procedentes de distintos países. Allí los cuerpos debían ser transferidos desde los vagones a contenedores traídos especialmente desde Holanda. El Gobierno de Kiev informó de que uno de los dos aviones que transportarán a Holanda los restos mortales de las víctimas de la tragedia del avión malasio ya aterrizó en Járkov.

El viceprimer ministro ucraniano, Vladímir Groysman, no pudo precisar cuánto tiempo necesitarán los expertos para preparar los cuerpos y la documentación precisa para enviarlos a Holanda, donde se llevará a cabo la autopsia y la identificación de las víctimas. "Podremos hablar de plazos sólo cuando los expertos empiecen con su trabajo, porque serán ellos quiénes determinen el tiempo necesario", señaló. El convoy con los vagones refrigerados había partido la noche del lunes de la localidad de Torez, en la región de Donetsk, cerca de donde cayó el Boeing, pero fue detenido en la estación de Donetsk durante varias horas para que los insurgentes entregaran las dos cajas negras del avión a un representante de Malasia.

"No hemos venido aquí para culpar a nadie. Las dos cajas son propiedad de Malasia. A simple vista se puede apreciar que las cajas están intactas", aseguró a la prensa el jefe de la delegación del país asiático, un coronel del Consejo de Seguridad Nacional de Malasia. El primer ministro de la república popular de Donetsk, Alexandr Borodái, hizo entrega de los dos dispositivos durante una ceremonia oficial celebrada de madrugada en la sede del Gobierno separatista. "Flight recorder. Do not open" (Grabador de vuelo. No abrir), se podía leer en las cajas de color naranja. El primer ministro de Malasia, Najib Razak, confirmó hoy la recepción de las cajas negras del avión.

Según dijo hoy el primer ministro holandés, Marc Rutte, el avión Hercules enviado a Ucrania regresará mañana a Holanda con una primera parte de los cuerpos, y aterrizará en Eindhoven. Mientras se aceleran los trámites para hacer posible la repatriación de los cuerpos, Ucrania denunció hoy que sus tropas en el este del país son sometidas a fuego de artillería desde el territorio de la vecina Rusia. "Nuestras tropas son cañoneadas desde el territorio de Rusia. (...) Hoy podemos decir que (el presidente ruso, Vladímir) Putin no para. Rusia continúa dando armas a los guerrilleros y enviando mercenarios" el este de Ucrania, dijo el jefe del Consejo de Seguridad Nacional y Defensa ucraniano, Andréi Parubi.

El secretario general del Consejo de Seguridad ucraniano también se refirió al envío desde Rusia "de sistemas de defensa antiaérea" capaces de derribar aviones a gran altura, como el que pudo presuntamente derribar hace cinco días el Boeing 777. Ucrania y Occidente han cargado estos días contra Rusia por el apoyo que presta a los separatistas prorrusos que actúan en el este de Ucrania, a quienes acusan de ser los autores del derribo del avión malasio.