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La cúpula militar de Egipto cierra filas en torno a Mubarak

Altos mandos del Ejército y la Policía niegan ante el tribunal haber recibido órdenes de disparar

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La tercera jornada del juicio contra el expresidente egipcio Hosni Mubarak se reanudó en El Cairo en medio de las protestas de seguidores y detractores del exrais, con el objetivo de determinar quién ordenó abrir fuego real contra los manifestantes que expulsaron a Mubarak el pasado 11 de febrero. Se estima que unos 850 egipcios murieron durante la revolución.

'Escuché decir a policías que se habían usado esas armas (...) porque estaban atacando los vehículos policiales', declaró el general de la Policía, Husein Said Mursi. Sin embargo, Mursi añadió: 'En mis 30 años de experiencia con la seguridad del Estado, nunca he oído que se haya dado la orden de disparar munición real contra manifestantes'.

'Las órdenes eran tratar con los manifestantes como lo requirieran las circunstancias y se dio libertad [a los agentes] para que actuaran como considerasen oportuno', continuó Mursi, haciendo referencia específica a la jornada del 28 de enero, una de las más violentas de los 18 días que duró la revolución.

Mubarak fue llevado ante el tribunal en camilla

La acusación había solicitado el interrogatorio de Mursi porque, según la misma, el general había declarado con anterioridad que el exministro de Interior, Habib al Adli, que también se sienta en el banquillo, había dado orden expresa de disparar contra los opositores.

De hecho, un segundo testigo, el general Husein Musa, exdirector del Servicio de Comunicación de la Seguridad, también negó que hubiera recibido la orden de disparar. Según la acusación, Musa también ha cambiado su testimonio, ya que previamente dijo a la Policía que cumplió órdenes de Adli.

Como en las dos sesiones previas, Mubarak fue llevado ante el tribunal en camilla y sus dos hijos, Alaa y Gamal, así como otros altos cargos, también comparecieron ante el magistrado. Fuera de la Academia de Policía, donde tiene lugar el juicio, partidarios y detractores del exdictador se enfrentaron a pedradas, lo que provocó que varias personas resultasen heridas.