Publicado: 24.01.2014 11:36 |Actualizado: 24.01.2014 11:36

La delegación de Damasco amenaza con marcharse de Ginebra

Los representantes de Al Asad recriminan a los opositores "no estar listos para el diálogo". El primer día de las conversaciones de paz se inicia con reuniones por separado con el enviado especial de la ONU y cruce de acusacione

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La delegación de Damasco y de la oposición siria presente en Ginebra no se sentarán en la misma mesa. Las negociaciones de paz arrancan este viernes con reuniones por separado entre el mediador internacional de la ONU, Lajdar Brahimi, con los enviados de Bachar al Asad por un lado y con los representantes de la Coalición Nacional Siria (CNFROS) por otro.

Las conversaciones están planteadas para ser desarrolladas en rondas, la primera de las cuales se espera que dure entre siete y diez días. Sin embargo, ya desde el primer momento las posibilidades de llegar a un acuerdo parecen aún más remotas a tenor del cruce de declaraciones y acusaciones entre ambos bandos. De hecho, la delegación de Al Asad amenazó con marcharse de Ginebra "por la falta de seriedad y disposición de la otra parte". 

Al término de su primera reunión con Brahimi, de aproximadamente una hora de duración, una representante de Damasco acusó a las opositores de "no estar listos para el diálogo". "Inicialmente se había planeado negociar (al mismo tiempo), pero en lugar de eso habrá reuniones por separado", declaró la asesora siria Buseyna Shabaan.

Anteriormente, el ministro de Información sirio, Omran Zoabi, dejó claro que el régimen no aceptará la formación de un órgano de Gobierno transitorio. Previamente los representantes de la CNFROS comunicaron que no se reunirían con la delegación gubernamental a menos que Damasco acepte la declaración final de la reunión de junio de 2012, en la que se propone, precisamente, la creación de un Ejecutivo de transición.

Ante ello, el viceministro de Exteriores sirio, Faisal Maqdad, dijo que su Gobierno está "decepcionado" por la ausencia, lo que -a su entender- "muestra la hipocresía de la oposición". "El mundo está convencido de que el régimen no puede mantenerse (en el poder), que es parte del pasado. Si Al Asad pudiese seguir dirigiendo Siria, esta conferencia no tendría lugar", defendió por su parte Ahmed Yarba, el presidente de la CNFROS, la coalición opositora reconocida por Occidente, pero que en los últimos días ha perdido peso dentro del país árabe ya que no cuenta con el apoyo de la mayoría de las milicias y las alianzas opositoras.

Según Yarba, las negociaciones deben conducir a la salida de Al Asad y al establecimiento de un nuevo Gobierno, para el que reclamó toda las competencias ejecutivas, incluidas las que tienen que ver con el control de las fuerzas de seguridad, el ejercito y el servicio de inteligencia.