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La derecha de Portugal tiene prisa para formar Gobierno

El conservador Passos Coelho intenta formar un Ejecutivo de coalición con los democristianos

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La derecha portuguesa tiene mucha prisa para formar un Gobierno tras el triunfo en las elecciones legislativas del domingo. La grave situación económica en que se encuentra Portugal no permite negociaciones prolongadas entre los conservadores-liberales del PDS y los democristianos del CDS. Con 129 escaños (105 del PSD y 24 del CDS, a falta de cuatro por asignar de los votos portugueses en el extranjero) juntos tienen una cómoda mayoría en el Parlamento, de 230 diputados, tras el derrumbe de los socialistas del primer ministro, José Sócrates, que se quedaron con sólo 73 escaños.

El líder del PDS, Pedro PassosCoelho, fue recibido ayer por el presidente de la República, su correligionario Aníbal Cavaco Silva, quien le encomendó la formación de una coalición de derechas 'con la mayor celeridad'.

La grave situación económica no permite negociar mucho tiempo

Si fuera por los militantes, no habría problema. En la fiesta nocturna de la victoria de los seguidores del PDS en la monumental plaza del Marquês de Pombal se vieron algunas banderas azules del CDS entre las naranjas del PDS, y simpatizantes democristianos jalearon desde sus coches a la muchedumbre que seguía el discurso de Passos Coelho.

Los líderes de ambos partidos señalaron en la noche electoral su disposición a gobernar juntos, aunque Passos Coelho admitió que hubiera preferido ganar con mayoría absoluta: 'No por mí, sino por el país'. El líder del CDS, Paulo Portas, quiere vender caro su apoyo al PDS. Tiene malos recuerdos de la última coalición de derechas durante el mandato de José Manuel Durão Barroso, cuando el CDS, con Portas como ministro de Defensa, no lograba hacerse oír.

Portas aseguró el domingo que la relación de poder ha cambiado, ya que el CDS ha pasado de los 14 diputados de entonces a 24. En los medios portugueses se especula que el líder derechista no se conformará con menos de tres carteras en el nuevo Gabinete, y que reclamará para sí mismo el Ministerio de Exteriores. Esta exigencia choca con el plan de Passos Coelho, anunciado durante la campaña, de reducir el Ejecutivo a diez carteras.

El líder del CDS, Paulo Portas, reclamará la cartera de Exteriores

Algunos dirigentes del PSD hicieron llamamientos a dejar de lado reivindicaciones partidistas para llegar a un acuerdo cuanto antes.

El nuevo Ejecutivo no tiene apenas tiempo para implementar las primeras medidas que ya fueron acordadas con la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional a cambio del rescate de 78.000 millones de euros. Tienen hasta finales de julio para vender el banco BPN, bajar las cotizaciones de las empresas a la Seguridad Social y poner en marcha una reforma del mercado laboral, según el memorando que esboza las medidas a tomar y que fue firmado antes de las elecciones tanto por el Partido Socialista (PS) como por PDS y CDS.

Tras el giro a la derecha, los comentaristas portugueses especulan sobre la reacción social que despertarán estas duras medidas y recortes. El eco de lo que está ocurriendo en Grecia se hace cada vez más fuerte. Quizá para preparar a la opinión pública frente a lo que va a venir, Passos Coelho en sus intervenciones de la noche electoral hizo énfasis en que las medidas no perjudicarán a los más débiles. También recordó a los socialistas que han firmado el memorando y por ello deberían apoyar el plan en el Parlamento.

Sin embargo, hay incertidumbres sobre el rumbo del PS después de que Sócrates haya dimitido como secretario general por cosechar el peor resultado en 20 años. Los socialistas sólo lograron ser primera fuerza en tres de los 20 distritos del país: Setúbal, Évora y Beja, esencialmente el Alentejo, la parte rural y empobrecida del sur.El PDS debe su triunfo al giro radical en Lisboa y Oporto, las dos principales ciudades, donde ganaron diez diputados más, mientras que el PS perdió ocho.

Para el diario luso Público, el resultado refleja más un castigo a Sócrates que un apoyo a la derecha. 'Passos Coelho sabe que aún no ha conquistado plenamente la confianza de los portugueses', aseveró su editorial de ayer.