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Detenido un chantajista al que Berlusconi pagó 500.000 euros

El empresario Tarantini amenazó a ‘Il Cavaliere’ con revelar que llevaba prostitutas a sus fiestas

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¿Puede un organizador de eventos de medio pelo extorsionar a la persona más rica de Italia? La respuesta es sí. La policía italiana ha arrestado en Roma a petición de la Fiscalía de Nápoles al empresario Giampaolo Tarantini, acusado de chantajear al primer ministro, Silvio Berlusconi, al que habría amenazado con revelar que era sabedor de la participación de prostitutas de lujo en las fiestas que celebraba en sus mansiones de Cerdeña y Roma. Il Cavaliere, según la investigación de los fiscales, se vio obligado a pagar 500.000 euros a cambio de su silencio y evitar así el enésimo escándalo sexual.

Mal negocio, porque la detención pone de manifiesto una vez más el dudoso estilo de vida del premier y le presenta como un mandatario expuesto a cualquier tipo de chantaje como consecuencia de ese comportamiento. Un cajero automático andante, como le describió gran parte de la prensa italiana después de que salieran a la luz los datos del caso Ruby a principios de este año. Aquellos que contaban cómo Il Cavaliere era extorsionado por una docena de mujeres a las que pagaba el alquiler, los estudios, las facturas y hasta las operaciones de cirugía estética por miedo a que hablaran de sus fiestas.

En este caso, Tarantini sabía demasiado porque él mismo reclutaba a las jóvenes de esas veladas que Berlusconi siempre define como 'inocentes'. Así lo decidió la Fiscalía de Bari en 2009, después de investigar las denuncias de la prostituta Patrizia D'Addario, quien aseguró que el empresario le llevó a una velada en Palacio Grazioli, la residencia privada de Il Cavaliere en Roma, en octubre de aquel año.

Berlusconi pagaba 20.000 euros al mes para asegurarse el silencio de Tarantini

La trama destapada fue adelantada la pasada semana por el semanal Panorama de la familia Berlusconi, y surge gracias al análisis de los pinchazos telefónicos efectuados a Tarantini, su mujer, Angela Devenuto, también detenida, y al director del diario Avanti!, Valter Lavitola, sobre el que pesa una orden de arresto y que se encuentra en Paraguay.

En esas conversaciones, recogidas por los medios italianos, los implicados hablan de 'poner contra las cuerdas' o de 'poner de rodillas' a Berlusconi, y se desprende que Il Cavaliere pagó 500.000 euros a Tarantini a través de Lavitola en transferencias mensuales 'poco claras' de 20.000 euros al mes, de los que 6.000 iban destinados a pagar el alquiler de la vivienda del empresario.

Una particularidad de la historia es que Tarantini, según los fiscales, no vio ni la mitad del dinero que pagaba Berlusconi ya que Lavitola se quedó con 400.000 euros. El director de Avanti! aseguró que ya se encontraba fuera del país antes de la publicación de Panorama y dijo que ese dinero está en una cuenta a nombre de Tarantini en el extranjero.

El primer ministro le detallaba cómo debían ser y vestir las meretrices

Berlusconi no negó a su revista haber pagado al empresario, pero utilizó la coartada del 'buen corazón' que usa siempre en este tipo de escándalos: 'He ayudado a una familia que está atravesando una dificultad económica enorme', dijo.

Para la jueza Amalia Primavera, fueron esas dificultades económicas las que llevaron a Tarantini a extorsionar a Berlusconi y a éste a pagar por temor a 'la repercusión mediática' que el escándalo podría haber provocado. Según adelantó anoche Il Fatto Quotidiano, la Fiscalía tiene llamadas pinchadas en las que Il Cavaliere solicitaba a Tarantini jóvenes con características físicas determinadas y cómo debían ir vestidas.

Por si fuera poco, los medios también se hacían eco de parte de una conversación de Berlusconi con Lavitola en la que el premier le decía estar listo para irse 'de este país de mierda en unos meses' ¿Berlusconi huido de la Justicia? No sería el primero. Su buen amigo Bettino Craxi ya hizo lo propio en 1994 para evitar caer por el escándalo Tangentopoli.

A mediados de junio de 2009 Patrizia D’Addario saltó a la fama tras contar en una entrevista al diario The Sunday Times sus veladas en la residencia romana de Berlusconi. La prostituta de lujo de Bari, a la que Il Cavaliere prometió dinero para sacar adelante el proyecto inmobiliario de su difunto padre, aseguró que había cobrado 2.000 euros por su participación en una cena y fue la primera mujer que se atrevió a narrar las “orgías” y el “harén” de un mandatario al que según ella se le conocía como “el sultán”. La maquinaria mediática de Berlusconi trató de deslegitimarla y desprestigiarla hurgando en su pasado, pero en julio el semanal L’Espresso publicó en su edición digital cinco grabaciones hechas por la propia D’Addario. Gracias a una de ellas, el mundo entero conoció que la cama en la que el primer ministro italiano culminaba sus fiestas era obsequio de Vladimir Putin.