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Dinamarca confía el Gobierno a la izquierda para salir de la crisis

El Bloque Rojo suma más del 50% de los votos y acaba con un decenio de poder conservador

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La oposición de izquierdas obtuvo ayer un triunfo atípico en Europa y ganó las elecciones danesas con un 50,5% de los votos. La victoria del Bloque Rojo liderado por la socialdemócrata Helle Thorning-Schmidt acaba con diez años de poder conservador y la convierte en la primera mujer en gobernar Dinamarca.

Los socialdemócratas, pese a perder votos (bajando al 25%) gobernarán gracias al gran ascenso de sus dos socios izquierdistas menores. Los liberales del primer ministro Lars Lokke Rasmussen fueron los más votados con el 26,6% de los votos, incluso ganando tres décimas, pero pierden el poder por el hundimiento de sus socios conservadores y de la ultraderecha, cuyas recetas económicas han puesto en jaque el Estado del bienestar. 'Nos despedimos de diez años de poder burgués', proclamó ayer Thorning-Schmidt.

La socialdemocracia gana los comicios pese a tener su peor resultado en un siglo

Los daneses han votado en clave económica, como muestra la pérdida de tres escaños del ultraderechista Partido Popular, que apoyaba al Gobierno, y se mantiene como la tercera fuerza parlamentaria. Un síntoma evidente de que su discurso contra la inmigración ha perdido relevancia. 'Una parte de la población cree que ya se ha avanzado suficiente en las leyes contra la inmigración', explica a Público Karina Kosiara Pedersen, profesora de Ciencias Políticas en la Universidad de Copenhague.

Los ultraderechistas han adquirido una influencia tremenda en la última década, al garantizar la mayoría al Gobierno liberal-conservador a cambio de endurecer las leyes contra la inmigración, como la decisión de reinstaurar, a principios de este año, los controles fronterizos en el país.

La crisis económica centró la campaña y condicionará el éxito o el fracaso del nuevo Ejecutivo. Thorning-Schmidt deberá demostrar que su lema es válido y realmente es suficiente con que cada danés 'trabaje 12 minutos más al día' para enderezar la economía el país espera crecer un 1,3% este año y reducir el desempleo del 6%, el doble que hace dos años. La izquierda también prometió subir los impuestos para reducir el déficit del país, cuyas cuentas públicas tienen un agujero de 6.300 millones de euros. Los liberales, en cambio, apostaron por recortar las prestaciones por desempleo, otras ayudas sociales y retrasar la edad de jubilación.

'Nos despedimos de diez años de poder burgués', proclama Thorning-Schmidt

El principal reto de los socialdemócratas será dotar al nuevo Gobierno de una única voz, evitando las divergencias con sus otros tres socios, con los que ha chocado en alguna ocasión en cuestiones económicas y sociales. 'El reto será que la gente visualice los avances', señala Pedersen. Es en la inmigración, en concreto en la controvertida 'regla de los 24 años', donde más han discrepado los progresistas, lo que ha sido aprovechado por los conservadores para instigar el miedo a una llegada masiva de extranjeros en caso de ganar la izquierda.

La medida pretende impedir los matrimonios forzosos al establecer que para que un residente en Dinamarca pueda traer a su cónyuge extranjero, ambos deben ser mayores de 24 años, demostrar un vínculo con el país y cumplir una serie de condiciones económicas. Desde su aplicación en 2002, cientos de daneses han emigrado a Suecia para poder vivir con su pareja extranjera y las peticiones de asilo han pasado de las 13.000 registradas en 2001 a las 5.000 de 2010. De los 5,6 millones de habitantes de Dinamarca, un 4% son de origen extranjero, la mayoría de países musulmanes.

Pero ni recurrir a la inmigración le ha servido a Rasmussen para evitar una derrota que rompe con 18 años de jefes de Gobierno daneses con ese mismo apellido.