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Una dividida UE permitirá finalmente que se arme a la oposición siria

Al mismo tiempo, los Veintisiete prorrogan durante un año todas las demás sanciones sobre el régimen de Bashar Al Asad 

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La Unión Europea (UE), fuertemente dividida, terminó el lunes por la noche por dar luz verde a sus Estados miembros para que armen a la oposición siria, aunque todos se comprometieron a no hacerlo antes de agosto con el fin de dar una oportunidad a las conversaciones de paz que se preparan en Ginebra.

Ante la falta de un acuerdo unánime sobre la medida, el embargo de armas a los rebeldes sirios quedará sin efecto el próximo día 31, cuando vencía la última prórroga adoptada hace tres meses.

A partir de ese momento, los Gobiernos tendrán las manos libres para decidir si quieren suministrar armas a los rebeldes, algo que a corto plazo no se plantea ninguno de ellos, ni siquiera el Reino Unido, quien lleva meses insistiendo para poner fin al embargo.

'Aunque no tenemos planes inmediatos para enviar armas a Siria, esto nos da la flexibilidad para responder en el futuro si la situación sigue deteriorándose', dijo al término de la reunión el jefe de la diplomacia británica, William Hague.

El levantamiento del embargo, según fuentes diplomáticas, supone más un mensaje político de cara a la conferencia de Ginebra que impulsan Rusia y Estados Unidos que un cambio sobre el terreno.

Aunque los miembros de la JUE tienen manos libres para suministrar armas a los rebeldes, a corto plazo ninguno se lo plantea

De hecho, los Veintisiete se comprometieron a no suministrar armamento a la oposición antes del próximo 1 de agosto con el fin de 'dar una oportunidad al diálogo', según explicó el ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo.

Antes de esa fecha, la UE 'revisará su posición' en base a los resultados de la iniciativa de Rusia y EEUU, según señala el texto pactado por los ministros.

Además, acordaron que cualquier entrega de armamento tras esa fecha esté sujeta a la condición de que sea usada para proteger a la población civil y a salvaguardas que garanticen que no cae en malas manos.

En paralelo, los Veintisiete pactaron prorrogar durante un año todas las demás sanciones que pesan sobre el régimen de Bashar Al Asad y que imponen duros castigos diplomáticos, financieros y comerciales al régimen de Damasco.

Londres había amenazado con dejar que todo ese paquete expirase el día 31 —algo que no quería ningún país— si no se aceptaban sus demandas sobre el embargo de armas, a las que se ha resistido hasta el último momento un grupo de países liderado por Austria.

El ministro alemán de Exteriores, Guido Westerwelle, reconoció que la solución final no es la mejor, pero destacó el haber obtenido un resultado común en este punto.

García-Margallo reconoció que 'no se ha podido llegar a una decisión genuinamente europea', pero destacó que el compromiso de los países incluye en la práctica todas las condiciones que España quería ver plasmadas.

El ministro español defendió el levantamiento a la oposición siria ante la constatación de que la idea de que el régimen de Bachar al Asad podía caer pronto se ha demostrado falsa.

España se había mostrado inicialmente contraria a armar a los rebeldes, pero según García-Margallo, se ha visto obligada a revisar esa postura por el cambio de las 'circunstancias'.

Entre ellas mencionó el creciente número de muertos, desplazados y refugiados, el aumento de los 'riesgos de implosión de Siria' y la 'internacionalización' del conflicto con la incorporación de combatientes iraníes y de Hizbulá.

El ministro francés de Exteriores, Laurent Fabius, subrayó antes del fin de la reunión la importancia de abrir la puerta a que 'la resistencia pueda tener los medios armados para defenderse de los ataques del régimen'.

Fabius dejó hoy Bruselas antes de terminar las negociaciones para asistir en París a un encuentro con el secretario de Estado de EEUU, John Kerry, y el ministro ruso de Exteriores, Serguéi Lavrov, destinada a preparar la nueva conferencia internacional sobre Siria, que sigue sin una fecha definida.

Al menos tres soldados libaneses murieron la pasada medianoche en un ataque de un grupo armado en una zona del noreste del Líbano, cerca de la frontera con Siria, según informó la Agencia Nacional de Noticias libanesa (ANN). Los agresores, que se trasladaban en un vehículo todoterreno, dispararon contra los militares en el área de Wadi Hamid, próxima a la aldea libanesa de Arsal, cuya población, de mayoría suní, apoya a los rebeldes sirios.

La emisora de radio La Voz del Líbano agregó que tras el ataque, que ocurrió sobre las 03.00 hora local (02.00 hora española), el grupo armado huyó hacia Siria.

Por otro lado, un médico británico de 26 años, que interrumpió su carrera para ayudar en el conflicto civil en Siria, murió tras el bombardeo contra el hospital sirio en el que trabajaba, informó la entidad benéfica con la que colaboró.

Isa Abdur Rahman, licenciado del Imperial College de Londres, trabajaba de voluntario en un hospital de la ciudad de Idlib, en el noroeste de Siria, cuando una bomba alcanzó la instalación médica el pasado miércoles, según la entidad 'Hand in Hand for Syria' (HIHS, siglas en inglés).