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Donald Trump El nuevo jefe de la diplomacia de Trump pone en peligro el acuerdo nuclear con Irán

El hasta ahora director de la CIA, Mike Pompeo, ha sido designado para el cargo de secretario de Estado, desde donde tendrá más poder para aplicar la agresiva política que ha defendido durante los últimos años con respecto a Irán. La administración Trump es ahora más homogénea sobre las cuestiones de Oriente Próximo, y también más peligrosa.

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Imagen de archivo del hasta ahora director de la CIA y recién nombrado secretario de Estado, Mike Pompeo. REUTERS/Leah Millis

El cese fulminante de Rex Tillerson y los dos últimos nombramientos que ha hecho Donald Trump esta semana incrementan el riesgo de que se cancele el acuerdo nuclear con Irán o de que Estados Unidos ataque a Irán o a las milicias proiraníes que combaten al lado del ejército sirio en ese país. El peligro de que estallen nuevos conflictos bélicos en Oriente Próximo está ahora más cerca que el martes.

Con Mike Pompeo como secretario de Estado, los elementos de la ecuación cambian notoriamente. Pompeo tiene un pasado claro y consistente de ataques contra Irán y de simpatías hacia Israel, y con la nueva directora de la CIA, la embajadora ante la ONU y el presidente Trump, forman un cuarteto en perfecta sintonía respecto a la política que se debe aplicar en esta región, y que debe ser una política agresiva.

Con el cese de Tillerson desaparece un personaje moderado que desde el principio estuvo apartado de las decisiones importantes sobre la política exterior de Estados Unidos en Oriente Próximo, unas decisiones que se reservó la Casa Blanca. Tal ha sido con el tema iraní y con el tema israelí, que están directamente relacionados entre sí.

Tillerson apoyaba el acuerdo nuclear que Barack Obama cerró con Teherán en 2015 con el respaldo de sus aliados occidentales. Ahora ese acuerdo se queda en suspenso, sin padrinos importantes, puesto que no hemos de considerar de esta manera a los jefes militares norteamericanos que, en su conjunto, apoyan sin reservas el acuerdo con Teherán.

Uno de ellos, el general Joseph Votel, jefe de la Comandancia Central, la región donde se encuentra Irán, defendió este martes el acuerdo. Y cuando se le preguntó por Siria, Votel, que no está solo en el ejército, dijo que no recomienda un ataque en Siria, pero añadió que cumplirá las órdenes que reciba de sus superiores, como consciente de que las cosas están cambiando rápidamente en Washington.

La propia Nikki Haley, embajadora en la ONU, ha repetido que Estados Unidos está preparado para intervenir en Siria “si es necesario”. Israel no oculta que esa es su preferencia: que Estados Unidos ataque a las milicias proiraníes y al gobierno de Damasco. Rusia, que teme que esto pueda ocurrir, ha advertido a Washington esta semana que no se quedará con los brazos cruzados.

Pompeo está tan en sintonía con Israel que no se priva de llamar “terroristas” a los palestinos que participan en la intifada, y se ha referido a los territorios ocupados como “el Estado de Israel”. La inclinación de Pompeo hacia Israel no es nueva, viene de lejos, y ya la dejó patente cuando estaba en el Congreso como representante por Kansas.

En noviembre de 2015, todavía siendo congresista, Pompeo visitó Israel y se reunió con el primer ministro Benjamín Netanyahu. El nuevo secretario de Estado dijo entonces que “Israel es un socio auténtico del pueblo americano”, y alabó la “profunda impresión” que le dejó Netanyahu durante el encuentro. “Los esfuerzos de Netanyahu para evitar que Irán obtenga armas nucleares son increíblemente admirables y los apreciamos profundamente”, añadió.

Uno de los motivos por los que Pompeo repudió el acuerdo nuclear con Irán es que no contemplaba una cláusula impulsada por Netanyahu para que Teherán dejara de pedir la destrucción de Israel. Sin embargo, lo cierto es que ningún líder iraní ha pedido explícitamente la destrucción de Israel y que las amenazas de Teherán han sido generalmente respuestas a las amenazas de Israel.

Pompeo no se ha contentado con defender Israel con palabras, sino que también se ha involucrado en otras esferas. En noviembre último, por ejemplo, intervino delante de la organización Hablan Nuestros Soldados del ejército israelí, donde enfatizó el carácter pro israelí de la administración Trump.

Desde la dirección de la CIA que ha desempeñado hasta ahora, Pompeo ha insistido que el acuerdo nuclear tiene grandes fallos y ha comparado a Irán con el Estado Islámico, tal como en alguna ocasión han hecho responsables israelíes. También ha denunciado que es un “riesgo real” una hipotética colaboración nuclear entre Irán y Corea del Norte.

En noviembre de 2016, cuando Trump lo designó para dirigir la CIA, dijo en un tuit: “Mi objetivo es deshacer este desastroso acuerdo con el estado más grande del mundo que patrocina el terrorismo”. Luego, cuando fue nombrado director de la CIA, borró este tuit y otros similares.

Un año antes, en junio de 2015, cuando solo faltaba un mes para el anuncio del acuerdo nuclear, que se produjo el 14 de julio, Pompeo vaticinó que el acuerdo no detendría a Irán de obtener bombas nucleares. “Es un acuerdo que agrava el riesgo de Israel”, recalcó. “La teoría de que Irán se moderará después de las sanciones es un chiste. Irán quiere aniquilar a Israel, ahora comprando misiles rusos”, añadió.

El cese de Tillerson abre el camino para que Pompeo lleve a la práctica la teoría que ha ido desgranando en los últimos tres años, bien sea directamente en Irán o indirectamente en Siria. Su posición no es única. Cuenta con el apoyo del presidente y de altos cargos que rodean al presidente, de manera que el peligro de una confrontación, o la cancelación del acuerdo nuclear, que puede conducir a una confrontación, pueden dejar de ser ideas para convertirse en hechos.