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TENSIÓN EN COREA El vicepresidente de Estados Unidos: "Se nos ha acabado la paciencia estratégica con Corea del Norte"

"Todas las opciones están sobre la mesa" para lograr la desnuclearización de la península coreana, asegura Mike Pence

El vicepresidente de los Estados Unidos, Mike Pence (i), se reúne con el presidente en funciones surcoreano, Hwang Kyo-ahn. | EFE

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El vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, afirmó hoy en Seúl que Corea del Norte "haría bien no poniendo a prueba la determinación" de Donald Trump y recordó que Washington ha ordenado ataques recientemente en Siria y Afganistán.

"Derrotaremos cualquier tipo de ataque, y haremos frente a cualquier provocación nuclear o de misiles con una respuesta apabullante", dijo Pence tras reunirse en Seúl con el presidente en funciones surcoreano, Hwang Kyo-anh, en la segunda jornada de su visita al país asiático.

El viaje del número dos del Gobierno de Estados Unidos a Corea del Sur tiene lugar en un momento de máxima tensión con Corea del Norte tras la nueva prueba del lanzamiento de un misil realizada en la víspera por el régimen que lidera Kim Jong-un.

Pence visitó también este lunes la zona desmilitarizada (DMZ). A escasos metros de la tensa frontera con Corea del Norte, Pence subrayó nuevamente la importancia de la alianza de Washington y Seúl y la "determinación del pueblo y el presidente estadounidenses" para solventar la situación "a través de medios pacíficos, a través de negociaciones".

No obstante, el número dos del Gobierno Trump recordó que la "paciencia estratégica" de Estados Unidos se ha agotado y que "todas las opciones están sobre la mesa" para lograr la desnuclearización de la península coreana, en una nueva insinuación de que la vía militar es una posibilidad si Pyongyang tensa demasiado la cuerda.

Pence fue trasladado desde el centro de Seúl (a unos 50 kilómetros al sur de la DMZ) en un helicóptero militar Blackhawk hasta tocar tierra en Camp Bonifas, que debe su nombre a uno de los dos soldados de Estados Unidos a los que mataron tropas norcoreanas en un incidente acaecido en la zona desmilitarizada en 1976.

La DMZ es una franja de cuatro kilómetros de ancho plagada de minas que recorre la frontera entre ambos países —que técnicamente siguen en guerra desde hace más de 65 años— y el único punto donde tropas de Norte y Sur se ven cara a cara, lo que hace palpable la tensión entre Pyongyang y Seúl.

Horas antes de que Pence tocara tierra el domingo, Corea del Norte intentó lanzar sin éxito un misil balístico que estalló tras ser disparado, en lo que supone el enésimo ensayo armamentístico del régimen de Pyongyang en el último año.

A raíz de otro misil lanzado el pasado 5 de abril por el hermético país comunista, el Pentágono decidió enviar a la península al portaaviones nuclear USS Carl Vinson y a su grupo de ataque.

El número dos de la Administración Trump se reunirá hoy con el presidente surcoreano en funciones, Hwang Kyo-ahn —encuentro tras el cual se ofrecerá una rueda de prensa conjunta sin preguntas—, y con el presidente de la Asamblea Nacional (Parlamento), Chung Sye-kyun.

Se espera que Pence y Hwang analicen maneras de apremiar a Pyongyang para que abandone sus programas nuclear y de misiles mediante una mayor presión diplomática y un endurecimiento de sanciones.

A este panorama de gran tensión se une la posibilidad de que el régimen de Kim Jong-un decida realizar en los próximos días una prueba atómica -fotos recientes indican que todo está listo en su base nuclear para ejecutar una-, un gesto que podría aumentar enormemente el nerviosismo que se respira en la región.

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