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EEUU afirma que Gadafi "tiene los días contados"

Las tropas rebeldes rodean la capital libia y toman importantes enclaves

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“Las fuerzas de Gadafi están cada vez más debilitadas y esta última deserción lo demuestra”, afirmó el secretario de Defensa de EEUU, Leon Panetta, en referencia al viaje a Egipto, el lunes, del ministro de Interior de Libia, Naser al Mabruk Abdullah, con nueve miembros de su familia. “Creo que la sensación es que los días de Gadafi están contados”, subrayó Panetta.

Sin embargo, esta no es la única razón que lleva a Washington a pensar en el inminente fin del régimen libio. La OTAN asegura que el avance de las tropas rebeldes durante los últimos días es “el más significativo en meses” porque, según palabras del coronel canadiense Roland Lavoie, los rebeldes están “asumiendo el control de los principales accesos a Trípoli”, en parte por una reducción de la oposición de las fuerzas de Gadafi. Ese avance insurgente dificultará el avituallamiento de las tropas del régimen, ya que la capital se encuentra prácticamente rodeada.

Los rebeldes continúan su ofensiva desde las montañas de Nafusa hacia la costa, donde ya controlan varias localidades cercanas a la capital. A estos enclaves se le añade el área de Misrata, especialmente afectada por los bombardeos de las tropas de Gadafi durante los pasados meses.

Además, en el este, los insurgentes se han hecho con el control de la parte oriental de la ciudad de Brega, aunque continúan los combates.

Por su parte, las fuerzas del régimen lanzaron este martes, por primera vez desde que comenzaron los enfrentamientos, un misil Scud, lo que se interpretó desde la OTAN como un intento de “hacer ruido”, porque “no tienen ya capacidad” para avanzar militarmente. También condenaron el ataque, calificándolo de “irresponsable” por la capacidad destructiva del Scud, aunque este erró el blanco y no causó víctimas.

“Podemos asegurar que no hay negociaciones ni con el régimen ni con miembros de la ONU” afirmaban desde el bando rebelde, desmintiendo así los rumores que se desataron tras la huida del ministro de Interior libio, que partió de Túnez, donde según algunas filtraciones se produjo una supuesta reunión secreta entre los dos bandos.