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EEUU despilfarró en Afganistán e Irak 60.000 millones de dólares

La subcontratación de ejércitos privados descontroló los gastos y potenció la corrupción

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Una comisión de investigación del Congreso estadounidense ha estimado que en los últimos diez años, Washington ha derrochado entre 31.000 y 60.000 millones de dólares en la guerras de Irak y Afganistán en los proyectos que encargó a proveedores privados, debido a la falta de control de unos gastos astronómicos, la escasa planificación y algunos episodios de corrupción.

La Comisión de Contratación en Tiempos de Guerra reconoce en sus conclusiones que EEUU 'ya no puede llevar a cabo amplias operaciones bélicas sin recurrir a un importante respaldo de empresas privadas', lo que aumenta el riesgo de malversaciones.

Las contratas del Pentágono subirán este mes más de 206.000 millones

El Gobierno estadounidense, asegura Michael Thibault, copresidente de la comisión, en el documento final de 240 páginas, 'sabía desde hacía 20 años que los proveedores iban a ser un elemento clave en las respuestas militares o en grandes desastres y, sin embargo, no estaba preparado para actuar en Afganistán en 2001 ni en Irak en 2003 usando muchas empresas privadas. Thibault afirma que Washington 'sigue sin poder gestionar con eficacia todos los gastos en contratos que, a finales de septiembre, superarán los 206.000 millones de dólares' y afirma que 'esto tiene que cambiar'.

El informe también augura que el despilfarro podría continuar, ya que EEUU basa su esfuerzo de reconstrucción y muchos de los programas humanitarios en Irak y Afganistán en empresas privadas, que continúan los proyectos (infraestructuras, escuelas, hospitales) puestos en marcha con dinero estadounidense.

Las dos guerras han costado 3,2 billones y causado 225.000 víctimas mortales

El número de contratistas privados en los dos países, más de 260.000 estima el informe, 'superó en algunos momentos a los militares a los que tenía por misión respaldar'. La comisión también estima que 'algunas de las tareas llevadas a cabo por los operadores externos tenían que haber sido realizadas por empleados federales'. En algunos casos, 'esas empresas realizan trabajos demasiado arriesgados'.

Los investigadores aseguran que el despilfarro, más que el fraude o la corrupción, es el principal problema. 'Hemos encontrado miles de millones en gastos innecesarios, debido a falta de criterio, escaso conocimiento del personal sobre el terreno, excesiva burocracia, proyectos insostenibles' y una falta de auditoría generalizada, asegura Thibault.

Entre los ejemplos citados figura un proyecto de desarrollo agrícola en Afganistán que empezó en 2009 con 60 millones y creció hasta los 360 millones, en un intento por distribuir semillas y fertilizantes en las zonas más áridas del país. Según informó Associated Press a principios de agosto, el mando militar estadounidense en Kabul piensa que gran parte de ese despilfarro acabó en bolsillos talibanes.

Un reciente estudio de la Universidad de Brown estimaba en 3,2 billones de dólares, el coste total de las guerras de Irak y Afganistán (incluido Pakistán) y en 225.000 las víctimas mortales (entre ellas, los aproximadamente 6.000 soldados estadounidenses).