Publicado: 05.02.2014 11:33 |Actualizado: 05.02.2014 11:33

EEUU también espió al canciller alemán Schröeder

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La Agencia Nacional de Seguridad estadounidense (NSA) espió, al menos desde 2002, el teléfono que utilizaba el entonces jefe del Gobierno alemán, Gerhard Schröeder, por su oposición a la guerra de Irak, ha informado en su edición de este miércoles el diario Sueddeutsche Zeitung, que cita a fuentes próximas a la agencia de Inteligencia y fuentes gubernamentales de Estados Unidos.

"Tenemos razones para creer que Schröeder no estaba contribuyendo al éxito de la alianza", ha indicado una fuente conocedora de la vigilancia. El canciller socialdemócrata entre 1998 y 2005  fue consignado, como muy tarde en el año 2002, bajo el mandato del presidente de EEUU, George W. Bush, con el número 388 en la lista de personalidades de las que se requería un seguimiento de sus comunicaciones telefónicas por parte de los servicios secretos exteriores, la denominada National Sigint Requirement List.  

La información sobre el espionaje a Schröeder llega después de que en 2013 se conociera que la NSA había pinchado el teléfono móvil de la actual jefa del Gobierno, Angela Merkel. Desde que se descubrió la vigilancia a Merkel, existían sospechas de que la NSA también había espiado a los Gobiernos anteriores pero este es la primera noticia que pone de manifiesto el espionaje a Schröeder y que también se basa en información aportada por el excontratista de la NSA Edward Snowden.

Schröeder, que lideró un gobierno de coalición con los Verdes, ha asegurado que no está sorprendido por el espionaje. "En esa época no habría contemplado la idea de ser vigilado. Ahora ya no me sorprende", ha afirmado, en declaraciones al diario Sueddeutsche Zeitung. La semana pasada, Merkel aseguró que Berlín y Washington permanece "bastante alejados" en sus opiniones sobre la vigilancia de la NSA en Alemania aunque continúa siendo aliados estrechos. Recientemente, en una entrevista con una televisión alemana, el presidente de EEUU, Barack Obama, aseguró que la canciller no tendría que preocuparse más por las escuchas, reconociendo implícitamente que por un tiempo indeterminado sí que se produjeron.