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Los egipcios se preparan para dar el paso de las calles a las urnas

Miles de egipcios se encargarán de supervisar el buen funcionamiento de los comicios. Mientras, los islamistas esperan que los votos supongan el fin de la crisis política

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Tras los gases cubriendo las calles, las piedras contra la policía, la sangre en el suelo y, sobre todo, los interminables gritos desde las plazas, miles de ciudadanos se preparan ahora para dar un nuevo paso en la Revolución que iniciaron el 25 de Enero, la celebración de unas elecciones democráticas de donde surgirá un parlamento que conducirá el proceso de Transición.

Para que este proceso siga delante de la forma deseada por el pueblo, miles de egipcios ejercerán como observadores de los comicios para garantizar su legitimidad.

'Esta es la primera vez que vamos a votar libremente y tenemos que garantizar que los diputados entren de manera limpia a un Parlamento respetable. Ahora sentimos que debemos hacer algo nuevo en nuestro país', aseguró una de las asistentes a un curso de formación de observadores, Sana Mustafa, una joven estudiante que porta un niqab, el velo negro que sólo deja ver los ojos.

La Organización Egipcia para los Derechos Humanos, que agrupa a las principales ONG del país, es uno de los organismos que ha emprendido la tarea de formar a miles de voluntarios, que tienen muchas ganas pero muy poco tiempo para aprender los intrincados mecanismos de la ley electoral de Egipto.

Las ONGs han empezado a formar a los miles de voluntarios que supervisarán los comicios

'¿Quién de aquí sabe cómo se observan unas elecciones?', preguntó la conferenciante y miembro de la Organización Egipcia para los Derechos Humanos, Ghada Shahbender, ante un centenar de personas que acudió a la Universidad Americana de El Cairo.

Ante el silencio del público, Shahbender sonrió y preguntó: '¿Quién de aquí tiene un móvil con cámara?', ante lo cual decenas de manos se levantaron al unísono mientras resonaban las carcajadas en la sala.

A pesar del optimismo de los futuros observadores, el temor a que la violencia que se ha vivido en los últimos días en el centro de El Cairo se repita ante las urnas empaña el ánimo de los egipcios, que observan con miedo la jornada electoral.

Después de que la Junta Militar que gobierna el país limitara la presencia de observadores internacionales a diecisiete miembros de la Fundación Jimmy Carter, las organizaciones egipcias han asumido la responsabilidad de supervisar los comicios.

El candidato islamista a la Presidencia de Egipto, Abdelmoneim Abul Futuh, considera que las elecciones parlamentarias que se celebrarán a partir del lunes en su país serán el comienzo para que Egipto salga de la crisis política.

El líder islamista cree que el conflicto en la calle se debe a 'la lentitud del cambio democrático'

En una entrevista, Abul Futuh, de 60 años de edad y uno de los principales favoritos a presidir Egipto, apuntó que la causa de la actual situación, con miles de manifestantes en las calles egipcias contra la Junta Militar, radica en 'la lentitud del cambio democrático'.

Abul Futuh, que fue expulsado del movimiento islamista de los Hermanos Musulmanes tras anunciar su candidatura presidencial, precisó que solo se puede salir de la crisis a través de la práctica de la democracia, cuyo primer paso será la celebración de las elecciones parlamentarias.

Pese a esta defensa de los comicios, el nombre de Abul Futuh está hoy en nombre de todos en la plaza Tahrir como uno de los pocos políticos que podrían concitar la unidad en un gobierno de salvación que sustituya de inmediato, incluso antes de las elecciones, a la Junta Militar egipcia.

Abul Futuh se mostró cauto al referirse a los jóvenes de Tahrir y enfatizó que sus protestas, que llevaron ayer a decenas de miles de personas a la plaza, expresan el 'enfado por el retraso en el cumplimiento de las demandas de la Revolución del 25 de Enero', que derrocó a Hosni Mubarak.

Esta indignación, en su opinión, se multiplica por la ausencia de un régimen civil y por el hecho de que se responde con policía a las reivindicaciones socioeconómicas.

La prioridad para Abul Futuh es lo que denomina 'el renacimiento de Egipto', que, a su juicio, se basa en dos pilares esenciales: por un lado, la consolidación de la libertad, la democracia, el Estado de derecho y la independencia de la Justicia, y, por el otro, el desarrollo de la educación y la investigación científica.

La prensa considera a Abul Futuh candidato no declarado de los Hermanos Musulmanes

Respecto al futuro de las relaciones con Israel, probablemente el aspecto más candente de la futura política exterior egipcia, Abul Futuh insistió en que Egipto es un país civilizado que respeta sus acuerdos, siempre que estos estén en favor de sus intereses y no sean 'convenios de sumisión'.

Gran parte de la prensa egipcia considera a Abul Futuh como el candidato no declarado de los Hermanos Musulmanes, cuya Ejecutiva integró desde 1987 hasta 2009.

Abul Futuh considera 'normal' que se le asocie con la poderosa cofradía y que pueda recibir el apoyo de la 'escuela islamista', aunque recordó que mantiene buena relación con todas las corrientes políticas y por ello anunció su candidatura como 'independiente con un proyecto presidencial nacional'.