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La ejecución de Gadafi mancha la imagen de los rebeldes

El Gobierno interino da versiones contradictorias sobre las causas de la muerte del dictador

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No hay piedad para Muamar Gadafi. El hombre que mató a hierro a los libios durante 42 años, a hierro ha muerto a sus manos, sin que ninguno de sus compatriotas expresara en Trípoli una sombra de compasión por el ser humano que había bajo el tirano. Mientras Naciones Unidas y Amnistía Internacional pedían explicaciones a las nuevas autoridades libias por una muerte que parece una ejecución, en la capital del país magrebí todo eran disparos al aire y júbilo.

'Gadafi, jalás (se acabó Gadafi)', repetía risueño Abdelaliz Youman, un chaval de 14 años, entre las ruinas de Bab Al Aziziya, el complejo en el que vivía el exlíder. Símbolo, ahora casi reducido a escombros, de su extinto poder.

Pero mientras Trípoli desataba de nuevo su alegría, en la segunda noche de celebración sin tapujos, la firme sospecha de que, tras ser capturado vivo, Gadafi fue rematado como un perro rabioso ha puesto al Consejo Nacional de Transición (CNT) libio en un aprieto, si no con sus aliados occidentales, al menos de cara a su ya mermada reputación de respeto de los derechos humanos.

Los interrogantes que empezaron a surgir el jueves, tras conocerse la muerte del tirano libio después de su captura en Sirte, han forzado al CNT a desmentir la supuesta ejecución que deja entrever los vídeos difundidos por los milicianos que lo capturaron. En Sirte, también murieron probablemente asesinados Abu Bakr Yunes, el exministro de Defensa del dictador, y su hijo Mutasim. Saif al Islam, otro de sus vástagos, está huido.

La ONU reclama una investigación para esclarecer la ejecución del coronel

El primer ministro interino, Mahmud Yibril, admitió que el dictador recibió un disparo en la cabeza que, sostiene, no fue un tiro de gracia sino consecuencia de los combates. Yibril aseguró que, tras la captura de Gadafi, que aparece aún con vida en una de las grabaciones de móviles difundidas en internet, la ambulancia que lo conducía herido al hospital se vio atrapada en el fuego cruzado de los fieles al autócrata y los milicianos del CNT, lo que acabó con su vida.

Una versión que choca con la de otros responsables del Consejo, como Fathi Bashagha,comandante de las fuerzas de Misurata, a cuyas órdenes estaban los hombres que capturaron a Gadafi. Bashagha defiende que el dictador murió en la ambulancia, pero no en un tiroteo, sino a consecuencia de las heridas causadas previamente por el bombardeo de la OTAN contra el convoy en el que viajaba.

Un ataque que le obligó a refugiarse en el colector donde fue atrapado. Dos versiones contradictorias que no son las únicas; hasta cuatro responsables del CNT ofrecieron relatos discordantes.

Para acabar de poner un interrogante a esta muerte, Ibrahim Tika, el forense que llevó a cabo la autopsia del cadáver, declaró a Al Arabiya: 'Gadafi estaba vivo cuando fue capturado. Herido leve pero vivo. Después recibió una bala en la sien que salió por la frente y otra bala en el estómago'. La bala en la sien casa más con una ejecución que con un disparo accidental.

El primer ministro del CNT dice que Gadafi fue disparado en la ambulancia

En realidad la cuestión de cómo murió Gadafi sólo parece preocupar en términos de imagen. Mohamed Sayed, un alto cargo del CNT, trató de zanjar la cuestión: 'Incluso si lo mataron de forma intencionada, se lo merecía'.

El turbio final del tirano preocupa más en los despachos de Naciones Unidas. La Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Navi Pillay, abogó por una investigación exhaustiva sobre los hechos . Su portavoz, Rupert Colville, precisó que la muerte del coronel podría violar la legalidad internacional. Ejecutar a un prisionero es un crimen de guerra.

'Se han difundido dos vídeos, uno le muestra vivo y el otro, muerto; además hay cuatro o cinco versiones sobre lo que sucedió entre una grabación de móvil y otro. Obviamente, esto suscita una gran preocupación', explicó.

Ajenos a la polémica, los libios siguen de celebración. En la rebautizada Plaza de los Mártires, la antigua Plaza Verde, poco después del rezo del mediodía, Mohamed Qalil, de 20 años, se proclamaba 'feliz'.

Como él, otros libios piensan que el final de Gadafi es 'lo mejor que le ha podido pasar a la revolución'. Argumentan que su muerte tranquilizará a quienes aún le tenían miedo y dará al traste con cualquier veleidad de sus partidarios de reorganizarse.

Prosiguen las celebraciones
en Trípoli por la muerte del dictador

Fatma Hqaig, una editora de unos 50 años, resumía poco después la idea que impera en Trípoli: 'Los libios llevábamos muriendo 42 años'. Los que Gadafi estuvo en el poder. 'No se puede culpar a los libios por estar felices de que él ya no esté aquí', subraya a Público Mohamed el Kesh, uno de los portavoces del CNT. 'Ahora, tras la declaración de liberación total del país que tendrá lugar el domingo en Bengasi, podremos dar el siguiente paso para la transición', explica.

La declaración de liberación, que proclamará el presidente interino Mustafá Abdeljalil, irá seguida 'en los próximos días' del anuncio, varias veces postergado, de la composición del nuevo Gobierno de transición.

En el CNT, dice El Kesh, no hay tensiones entre los sectores integristas y los considerados más liberales: 'Más que un problema real, esa cuestión es sólo una preocupación de la prensa'.

Lo que sí parece a todas luces que debería ser una preocupación real son las miles de armas en manos de los milicianos, sobre cuya subordinación al CNT hay más dudas que nunca tras la muerte de Gadafi. Armas en manos de niños de 13 años que juegan a ser revolucionarios, rifles automáticos tirados como si nada en los asientos traseros de un coche y kalashnikov en poder de milicianos, muchas veces ahítos de fumar hachís.