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Ejecutados los tres islamistas condenados por los atentados de Bali

La seguridad en Indonesia se ha reforzado estos días ante la posibilidad de un atentado terrorista en represalia por las ejecuciones

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Los tres islamistas condenados a muerte por los atentados de Bali de 2002, que costaron la vida a 202 personas, han sido ejecutados en la isla-prisión de Nusakambangan, al sur de Java, por un pelotón de fusilamiento, indicó la Fiscalía General.

Imam Samudra, Amrozi y Ali Gufron, miembros de la Yemaa Islamiya (YI), el brazo de Al Qaeda en el Sudeste Asiático, fueron condenados a la pena capital en octubre de 2003 y habían agotado sin éxito todos los recursos legales disponibles para evitar el ajusticiamiento. La Policía y la Fiscalía General del Estado notificaron poco antes a las familias de los reos que estaba todo preparado para llevar a cabo las ejecuciones.

Unas horas antes de las ejecuciones, Ali Fauzi, hermano de Amrozi y Ali Gufron, alias Mukhlas, llegó al presidio de Nusakambangan, para hacerse cargo de los cadáveres y supervisar el proceso musulmán funerario, que incluye el aseo de los cuerpos. Según las autoridades, los cadáveres serán transportados en helicóptero hasta las aldeas en las que residen sus familias.

La Fiscalía General del Estado anunció a finales de octubre que los tres reos sería ejecutados 'a principios de noviembre', aunque no quiso dar más detalles sobre la ejecución alegando razones de seguridad. Durante los últimos días se fueron ultimando los detalles del procedimiento: los presos fueron aislados, se concertó la última visita para las familias y se trasladaron hasta el presidio de los tres reos, el pelotón de fusilamiento y tres fiscales de la oficina de Bali.

Parte de un supuesto testamento de los tres terroristas ejecutados ha aparecido publicado en Internet, con amenazas de muerte para el presidente de Indonesia. El texto, en árabe e inglés, apareció colgado pocas horas después del ajusticiamiento a través de un servidor en Canadá, informó la agencia oficial Antara.

Incluye amenazas de muerte al presidente del país, Susilo Bambang Yudhoyono, al vicepresidente, Yusuf Kalla, y al fiscal general, Hendarman Supandji.

La Policía está peinando la Red para trazar el origen del mensaje y comprobar su autenticidad.

Las fuerzas de seguridad de Indonesia se encuentran en situación de máxima alerta ante la posibilidad de un atentado terrorista en represalia por la muerte de Amrozi (47 años), Ali Gufron (48 años), e Imam Samudra (38 años). Los controles policiales han sido reforzados en gran parte de Indonesia, sobre todo en la capital Yakarta, en la isla de Bali y en todas las infraestructuras estratégicas del país, como vías de transporte y centrales energéticas.

A través de páginas web y mensajes de telefonía móvil, grupos radicales amenazaron el martes pasado con ataques a políticos del país, con una alusión explícita al presidente de la nación, Susilo Bambang Yudhoyono, así como contra las embajadas de Estados Unidos y Australia.

Además, el pasado lunes, tres artefactos explosivos de escasa potencia estallaron en la residencia del gobernador de la provincia indonesia de Molucas del Norte provocando sólo daños materiales.

Antes de las ejecuciones, la mayor organización musulmana del país, Nahdlatul Ulama (NU), llamó a sus cerca de 40 millones de miembros a mantener la calma. 'Pido a todos los miembros de NU que mantengan la calma, estén en alerta y no caigan en la provocación' declaró a la prensa Abu Hapsin, uno de los líderes de la organización en la región central de Java.

Con su llamamiento, Hapsin respondió a los comentarios públicos del clérigo radical Abu Bakar Bashir, considerado líder espiritual del grupo extremista Yemaa Islamiya. Abu Bakar Bashir señaló que la ejecución de los condenados por los atentados de Bali, era matar de forma injustificada y defendió la inocencia de los tres islamistas.

La ejecución esta madrugada de los tres condenados a muerte por los atentados de Bali se engrana dentro de la compleja puja que enfrenta al islamismo frente al radicalismo en Indonesia, la mayor democracia de mayoría musulmana del mundo.

El Partido Demócrata, encabezado por el presidente del país, Susilo Bambang Yudhoyono, calificó hoy de 'acertada' la actuación del Gobierno, mientras que el Partido Democrático para la Lucha, el principal bloque de la oposición, afirmó que así se satisface el sentimiento de justicia de las víctimas. Las principales fuerzas islamistas no se han pronunciado aún al respecto.

El capítulo inmediatamente anterior a la ejecución fue un tanto en la cuenta de los extremistas, que lograron aprobar en el Parlamento el pasado 30 de octubre la restrictiva ley contra la pornografía, a pesar de las críticas de colectivos de mujeres, agrupaciones culturales y minorías religiosas.

En el ámbito político, el auge del fundamentalismo está ligado al ascenso de formaciones musulmanas como el Partido de la Justicia Próspera, que ha ganado muchos adeptos por su presunta austeridad y limpieza frente a la corrupción imperante. Esta tendencia se ha agudizado últimamente a medida que se acercan las elecciones legislativas y presidenciales del próximo año.

'La ley contra la pornografía demuestra el intento del Gobierno por cortejar el voto islamista, un elemento que será crítico para la reelección del presidente', argumenta Irwan Osmar.

Según los expertos, la siguiente batalla se va a librar en el campo de las finanzas, pues lo radicales van a aprovechar el actual desprestigio del capitalismo occidental en Indonesia a causa de la crisis para fomentar la banca islámica, basada en el Corán, que prohíbe la usura y el cobro de intereses.