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El Ejército de Asad se prepara para asaltar otra ciudad

Los militares sirios van a atacar Marat al Numan. El régimen insta a los refugiados a regresar a su país

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Miles de civiles sirios huyeron ayer en todas las direcciones de la localidad de Marat al Numan, en el norte del país, para evitar las consecuencias de una entrada del Ejército similar a la de los últimos días en la cercana población de Yisr al Shugur. Marat al Numan, que cuenta con 90.000 habitantes, se halla junto a la arteria que une la capital, Damasco, con Alepo, la segunda ciudad del país.

En las últimas horas la actividad militar se ha extendido al este del país, una región productora de petróleo, donde las protestas contra el régimen han ido creciendo en las últimas semanas. La ciudad de Deir al Zor vivió ayer la entrada de las tropas y la ciudad de Abu Kamal, cerca de la frontera con Irak, se encuentra rodeada por el Ejército.

Este nuevo foco de inestabilidad forzó a las autoridades turcas a preparar instalaciones para acoger a millares de refugiados cerca de la frontera oriental con Siria. Los turcos temen que una acción contundente del Ejército origine un éxodo masivo de kurdos, ya que esa región está habitada en gran parte por población de esta etnia.

Las tropas sirias operaron ayer en pueblos cercanos a Yisr al Shugur, aunque las autoridades pidieron a la población que no huya a Turquía e instaron a los refugiados que ya se encuentran en Turquía a que regresen a sus hogares.

Ankara estima que han atravesado la línea que separa los dos países más de 8.500 sirios, incluidos grupos de soldados desertores. Algunas ONG estiman que el número de refugiados es más elevado, aunque los desertores no son muy numerosos.

Un informe de Naciones Unidas denuncia la muerte de alrededor de 1.100 personas durante los tres meses de protestas, así como la detención de 10.000 opositores. El texto añade que el Gobierno del presidente Bashar al Asad 'ha roto los derechos más fundamentales' de la población, pero admite que los datos reunidos provienen en la mayoría de los casos de refugiados y activistas, ya que los enviados de la ONU no pudieron entrar en Siria.

'Los peores testimonios tienen que ver con el uso de fuego real contra civiles desarmados, incluido el de francotiradores apostados en lo alto de edificios públicos, y el despliegue de tanques en zonas densamente pobladas por civiles', constata el informe. Además, la ONU denuncia 'el excesivo uso de la fuerza contra los manifestantes, detenciones arbitrarias, ejecuciones sumarias y tortura'.

Algunos países europeos están trabajando para que el Consejo de Seguridad de la ONU vote una resolución condenatoria de Siria, pero Rusia y China han expresado su intención de vetar una intervención militar. Moscú y Pekín son muy críticos con la intervención aliada en Libia.

Un portavoz militar sirio indicó ayer que las tropas se disponen a entrar en Marat al Numan, aunque no precisó cuándo se va a producir el ataque. Explicó que en esta localidad existen 'bandas armadas' que están obligando a la población a escapar de la ciudad, dando a entender que el Ejército se disponía a entrar para evitar que esos supuestos grupos expulsen a más civiles.

Las autoridades de Damasco han aseverado con frecuencia que las protestas contra el régimen, que se iniciaron a mediados de marzo en la ciudad sureña de Derá, están dirigidas por 'bandas armadas', aunque no han aportado pruebas claras de su existencia. Ayer, en Damasco, miles de personas portaron una bandera de 2.300 metros como muestra de apoyo a Al Asad.

Refugiados que huyeron de Siria y algunos activistas dicen que una parte de la oposición armada al régimen proviene de soldados que desertaron tras negarse a disparar contra los civiles. Es posible que otra parte de la población armada esté integrada por islamistas, aunque esta posibilidad es sólo una especulación. Varias ONG sirias sitúan el número de víctimas mortales en los últimos tres meses en 1.297 civiles y 340 agentes.