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El ejército colombiano da un golpe a las FARC

Una operación logra liberar a cuatro rehenes en la selva

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Marcos Padilla, un guerrillero arrepentido de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), habría conducido a los servicios de inteligencia del ejército colombiano a la localización de los más importantes rehenes de la guerrilla más antigua del mundo, en las selvas del Guaviare, no lejos de donde se desarrolló en 2008 la operación Jaque, que puso en libertad a Ingrid Betancourt.

Una operación del ejército en la que participaron 300 efectivos los liberó en la noche del domingo, y ayer los rescatados, que llevaban 12 años en poder de la guerrilla, llegaron con buen aspecto físico a la base de Catam, donde se fundieron en estrechos abrazos con sus familiares y tuvieron palabras de agradecimiento para las autoridades por lo que consideraron una operación 'limpia', y 'transparente'.

Los cautivos, hasta el domingo los prisioneros mas valiosos de las FARC, se encontraban a cargo de un jefe guerrillero de tercer nivel, de su compañera y de una exigua guardia de seis milicianos que se dispersaron dejando armas y pertrechos apenas oyeron el fuego al aire del ejército. Los secuestrados se pusieron a resguardo, cada uno por su cuenta, sin saber lo que sucedía. El último en ser rescatado fue el general Luis Mendieta, que pasó la noche camuflado entre la maleza hasta ser localizado durante el amanecer del lunes.

El ministro de Defensa, Javier Silva , se negó a aportar datos del operativo 'por razones de Estado, para no colocar al enemigo en ventaja', y añadió, sin que nadie le hubiera planteado la cuestión, que 'no tuvo ningún tipo de apoyo de Estados Unidos'.

Tampoco el jefe del ejército, el general Oscar González, quiso informar a los medios sobre la operación Camaleón, como se denominó al operativo de rescate: 'dejamos la película a la imaginación de los colombianos', señaló. Pero sí indicó que fue 'una operación de inteligencia muy especializada, muy minuciosa'. De momento no se tiene constancia de que se produjera ninguna baja entre los secuestradores.

Tras la operación Camaleón, la lista de policías y militares que las FARC pretende canjear por guerrilleros presos se reduce a 19. Además, la guerrilla tiene en su poder a 70 civiles.