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El Ejército egipcio se disculpa por la represión en Tahrir

La Junta Militar asegura que las elecciones legislativas comenzarán el lunes, como está previsto, pese a la violencia

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Después de cinco días de graves disturbios, la plaza Tahrir amaneció ayer con una extraña sensación de calma, fruto de una tregua entre los jóvenes revolucionarios y la Junta Militar, que intentó desviar la atención hacia las elecciones legislativas que se inician el próximo lunes. Dos días después de la dimisión del Ejecutivo, la cúpula militar asignó la formación de un nuevo Gobierno a Kamal Ganzouri, que ocupó el cargo de primer ministro a finales de los años noventa bajo la presidencia de Hosni Mubarak. Según una filtración a Al Ahram, Ganzouri, de 68 años, ejercería de nuevo de primer ministro de forma interina, hasta la constitución del nuevo Parlamento.

Con la finalidad de calmar los ánimos en la plaza, la Junta Militar pidió perdón por primera vez por la represión de los últimos días. 'El Consejo Superior de las Fuerzas Armadas presenta su pesar y excusas por la muerte de los mártires ... durante los recientes acontecimientos en Tahrir', rezaba el comunicado firmado por dos generales en una página de Facebook.

Los manifestantes y la Policía respetan una tregua en el centro de El Cairo

En una rueda de prensa, otro general de la Junta, Mohamed Mojtar, admitió errores en la represión de las protestas: 'Al principio la Policía persiguió con gases lacrimógenos y porras a algunos de los que atacaban el Ministerio [de Interior]. Luego entraron en Tahrir, y aquello sí fue una violación' de los derechos humanos.

Al mediodía, y tras haber consolidado la Policía el control de la calle Mohamed Mahmud, convertida en frente de batalla durante los últimas días, una grúa colocó detrás de una alambrada varios bloques de hormigón formando una barrera que impedía acercarse a la sede del Ministerio de Interior. Cuando algunos manifestantes intentaron derribarlo, un grupo de doctores y clérigos de Al Azhar se interpusieron para evitarlo. Posteriormente, con sus brazos entrelazados, varios activistas crearon un grueso escudo humano en la boca de la calle, a unos 20 metros del muro.

Respetada la tregua por ambas partes, Tahrir recuperó su cara más lúdica. En lugar de gases lacrimógenos, la plaza olía anoche a palomitas y boniatos, y algunos niños se entretenían lanzando cohetes de luces de colores. Tras varios días de estrés, y sin ningún herido al que atender, los médicos voluntarios de los hospitales de campaña conversaban tranquilamente. Incluso una pareja de turistas se atrevió a entrar a la plaza en un carruaje tirado por un elegante caballo.

La cúpula militar ha encargado a Kamal Ganzouri que forme gobierno

Si bien la Junta utilizó ayer un tono más conciliador, no abandonó del todo su actitud desafiante. El ministro de Interior, Mansur el Eisawy, insistió en negar lo obvio, que las fuerzas del orden habían disparado pelotas de goma y balas contra los manifestantes en los alrededores de Tahrir, atribuyendo estas acciones a 'individuos desconocidos'.

Por su parte, el general Mojtar advirtió que la Junta Militar no 'entregaría el poder porque una multitud cante eslóganes', y negó legitimidad a los manifestantes que abarrotan el centro de El Cairo. 'Egipto no es Tahrir, ni la calle Mohamed Mahmud', espetó. Además, reiteró la posibilidad de celebrar un referéndum sobre el abandono inmediato del poder por parte de los militares, tal como sugirió el mariscal Tantawi el martes. Sin embargo, se negó a dar detalles sobre una idea tan poco práctica, que parece más bien una simple bravuconada.

Los partidos están divididos sobre la posibilidad de aplazar los comicios

'El argumento de que somos una minoría ruidosa que no representa el sentir del pueblo egipcio está sacada del manual de estilo de Mubarak. Cada uno de nosotros tiene una familia detrás que nos apoya. Somos muchos más ', sostiene Mohamed, un joven que aún cojea por Tahrir a causa de las heridas provocadas por las balas de goma. Además, el joven argumenta que no está claro que quienes se limitan a ver los enfrentamientos por la televisión, 'los del partido del sofá', apoyen a la cúpula militar.

Precisamente, ayer se hizo pública una encuesta de la Universidad de Maryland que confirma la caída de la popularidad de la Junta Militar en los últimos meses. Según el sondeo, realizado antes de los recientes disturbios, un 43% de los egipcios cree que la cúpula del Ejército está trabajando para ralentizar o minar las demandas de la Revolución del 25 de Enero, frente a sólo un 21% que piensa lo contrario.

Decididos a no ceder a las demandas de dimisión de los activistas, los líderes del Ejército han resuelto que la mejor forma de relajar la presión doméstica e internacional es la celebración de las elecciones legislativas de acuerdo con el calendario previsto. 'No retrasaremos los comicios. Esta es nuestra última palabra', declaró el general Mamdouh Shaheen, que garantizó que las Fuerzas Armadas serán capaces de mantener la seguridad durante la jornada electoral.

Entre los partidos políticos existen discrepancias sobre la conveniencia de celebrar los comicios en un ambiente enrarecido. Mientras las fuerzas progresistas preferirían posponerlas, los Hermanos Musulmanes advierten que eso provocaría el caos, y sólo retrasaría la transferencia de poder a un Gobierno civil. Sin embargo, muchos comentaristas creen que la posición de los islamistas responde a la convicción de que arrasarán en los comicios, sobre todo a causa de la incapacidad de sus adversarios de organizar una campaña normal tras los disturbios.

Tampoco existe consenso entre las fuerzas políticas sobre la participación en la manifestación prevista para hoy en Tahrir, la enésima convocada con el propósito de reunir un millón de personas. Más de 30 partidos y movimientos sociales han firmado un comunicado que llama a los egipcios a manifestarse en todo el país para pedir la renuncia inmediata de la Junta Militar y su presidente, HusseinTantawi, y la suspensión de la Ley de Emergencia.

Entre las posibles salidas propuestas a la crisis actual, figura la formación de un 'consejo presidencial' que sustituiría a la Junta Militar y que podría estar formado por los aspirantes a la presidencia del país, como el liberal Mohamed al Baradei, o el islamista Abu Futuh.